NIDO DE VÍBORAS

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POR: KUKULKÁN

EN CASO de que se haya perdido la entrega de los premios Oscarito la noche de anoche, aquí le ofrecemos un resumen pormenorizado de los principales galardonados.

EN LA categoría de Somos-Parientes-Pero-No-Es-Nepotismo, la estatuilla es para el dúo Cebada Rivas/Cebada Ramírez por su trabajo en “Perdidos en Las Vegas”, una desparpajada cinta en la que un padre y su hijo deben alternar su labor pública en Cancún con su amor por la capital del juego, lo que da lugar a unos simpáticos enredos que le arrancarán la carcajada.

POR SU parte, en la categoría De-Lengua-Me-Como-Un-Taco, la indiscutible ganadora es Marybel Villegas, una actriz de amplio registro capaz de interpretar cualquier papel del color que sea; en esta oportunidad su triunfo es por su destacada labor en “La coleccionista de selfis”, una road movie en la que la protagonista hace hasta lo imposible por salir en todas las fotos con el presidente de un país.

EL PREMIO especial es para el elenco de “Esperando a Sectur”, un drama existencial en la que un pueblo pone sus esperanzas en la llegada de una misteriosa embajada de funcionarios federales, que habrán de insuflar nueva vida a la alicaída comunidad, que ve pasar el tiempo sin que los anhelados salvadores den señal en el horizonte… basado en hechos de la vida real.

OTRO de los premiados es el diputado verde José de la Peña, quien en el thriller “El Artículo Séptimo”, debe hacer gala de toda su astucia para deslizar un párrafo inexistente en una ley municipal con la esperanza de que pase desapercibido.

PERO LA triunfadora de la noche fue Mara Lezama por su actuación en “¿Y dónde está la alcaldesa?”, una comedia de situaciones en la que población de un centro turístico de clase mundial se pregunta por el paradero de su gobernante, que trata de escabullirse de sus responsabilidades para disfrutar unos días de ocio aunque deba mentir por ello, lo que da lugar a situaciones bochornosas que lo sonrojarán en su butaca.

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LOS REGIDORES del Ayuntamiento de Benito Juárez acordaron alinearse con la disposición estatal de no permitir las corridas de toros, por lo que dejarán de dar permisos para este tipo de espectáculos, al menos en lo que los diputados vuelven a cambiar la Ley de Bienestar Animal.

PORQUE DIGAN lo que digan regidores y diputados, lo más probable es que más adelante se aprueben modificaciones a la ley y permitir, cuando menos, una versión rasurada del festejo (para ir a tono con las corridas reales) y no afectar los manidos usos y costumbres que esgrimen los defensores del sangriento circo.

EN TANTO, algunos sectores afines a esta tradición cultural lamentan la decisión y claman que Cancún perderá atractivo turístico, ante lo cual imaginamos la eliminación de rutas aéreas y la cancelación de miles de reservas de turistas que venían al Caribe mexicano para ver lidias de toros, y, si les daba tiempo, darse una vueltecita por las playas, que dice la publicidad son muy bonitas por aquí.

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