#CarbonesPolíticos | Pobreza en Quintana Roo… ¡Échale la culpa a los migrantes!

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ELMER ANCONA

@elmerando

 Es insoportable escuchar a los funcionarios públicos cuando explican lo “muy difícil” que es combatir la pobreza en Quintana Roo, por ser un estado con fuerte presencia migratoria.

Le echan la culpa a los migrantes; tiran la responsabilidad a quienes no son de aquí; justifican su incapacidad política para no asumir sus obligaciones por las cuales se les paga.

Da vergüenza ver cómo los servidores públicos de alto nivel, secretarios de este gabinete, van de un medio de comunicación a otro tratando de aclarar a las audiencias la raíz de la pobreza.

Según ellos, pobres y miserables hay en Quintana Roo por culpa de las personas que vienen de paso y deciden quedarse en este paraíso ¡Desgraciados migrantes!, sólo vienen a alterar el orden establecido.

De acuerdo con su percepción y dizque análisis metodológico, únicamente vienen a detener el crecimiento y el desarrollo de esta noble gente nacida en estas tierras del Caribe Mexicano. Así la mentalidad de estos políticos que gobiernan.

Es cierto, Quintana Roo se caracteriza por darle cobijo a miles de migrantes, nacionales y extranjeros, que buscan en el estado una oportunidad de progreso, de superación.

Los migrantes nacionales, por lo general, arriban del estado de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Campeche y de la Ciudad de México, hartos de que en sus lugares de origen no tengan las condiciones humanas necesarias para vivir bien. Hay gente de toda la República.

La otra mitad son personas que llegan de Centro y Sudamérica, desde Guatemala hasta la Patagonia; muchos de ellos vienen huyendo de su precaria situación económica o de amenazas de muerte y persecuciones.

La “gente bonita”, como dirían algunos funcionarios públicos de Quintana Roo, llega de Estados Unidos y Canadá, de países asiáticos y europeos, con harto dinero para comprar propiedades. Ellos no son problema.

Este “tercer sector” es el que menos importa a las autoridades quintanarroenses, porque son blanquitos, bonitos, agradables, decentes, educados y… millonarios. Con eso justifican su estancia. A ellos ni criticarlos.

A ellos no se les puede culpar de que vienen a quitar y arrebatar lo poco que tienen los quintanarroenses, sobre todo en materia de salud, educación, vivienda e infraestructura. Ellos sí tienen “varo” para justificar su presencia en el estado.

En cambio, los migrantes nacionales y extranjeros que decidieron ser quintanarroenses por convicción, por amor, ellos sí son un auténtico dolor de cabeza para las autoridades gubernamentales.

Ellos vienen a quitar espacio, oxígeno, aire, seguridad, diversión, paz, tranquilidad y armonía; los centro y sudamericanos, aparte de que aportan poco o nada, sólo llegan a sembrar pobreza y subdesarrollo. Así su forma de ver la migración.

Pensar de esta forma, aparte de dar vergüenza porque refleja el tamaño de pensamiento que tiene el funcionario público acusador, es lanzar culpas a quienes menos lo merecen. Es una falacia, un absurdo.

Los funcionarios públicos que culpan a la población migrante del freno económico, del poco desarrollo social que prevalece, aparte de ser mentirosos son poco profesionales por no dar solución a los problemas que aquejan a los ciudadanos.

No contribuyen para erradicar la pobreza, la miseria que predomina en las regiones y municipios del estado; carecen de la inteligencia y capacidad suficientes para dar respuestas acertadas a cada problema que se vive en la entidad.

A estos funcionarios públicos se les olvida que, muchos de ellos, de los que están en el gabinete de Carlos Joaquín González, vienen o llegan de fuera, son “extranjeros”, “extraños” o “fuereños”, como se les dice torpemente. No son “originarios” de Quintana Roo.

El mismo mandatario estatal es quintanarroense-yucateco ‒o al revés‒; la misma secretaria de Desarrollo Social, Rocío Moreno Mendoza, es poblana-chilanga de corazón. Entonces, para qué dar tanto brinco estando el suelo tan parejo.

Ya ni hablar de los demás porque, con toda seguridad, saldrá que llegaron migrando de otras ciudades, de otros estados, tanto del sureste como del centro y norte del país. A fin de cuentas, “migrantes somos”.

 

Esfuerzo de los migrantes

De acuerdo con estadísticas oficiales, tan sólo en la primera mitad de 2019, Quintana Roo tuvo una Inversión Extranjera Directa (IED) de 309 millones 300 mil dólares.

Traducido en pesos mexicanos, captó 6 mil 100 millones de pesos al tipo de cambio actual, cantidad que representa 90 por ciento del total recibido por IED en 2018.

La mayor parte de la IED llegó de Estados Unidos, Canadá, España, Alemania y Bélgica; todo ese capital fue invertido en los sectores industrial y de servicios de Quintana Roo.

Fue a parar al comercio; transporte; servicios financieros, inmobiliarios y de alquiler; servicios profesionales; de apoyo a negocios; educativos; salud; esparcimiento y alojamiento temporal.

En todas estas actividades, la mano de la población migrante ha sido fundamental; no se puede pensar en el crecimiento de Quintana Roo sin la valiosa ayuda de toda esta gente que se entrega, en cuerpo y alma, a su trabajo cotidiano.

Con los impuestos que pagan, mes con mes, las autoridades municipales, estatal y federal están obligadas a otorgarles los diferentes servicios educativos y hospitalarios que requieren.

No es una concesión gratuita, como algunos funcionarios públicos del gobierno del estado consideran; quien piense de esta forma, culpándolos de todo, mejor que renuncien al cargo público que la sociedad les ha encomendado.

 

El caso de la Sedeso

La secretaria de Desarrollo Social (Sedeso) del gobierno del estado, Rocío Moreno Mendoza, argumenta que la constante migración hacia Quintana Roo ha generado una explosión demográfica. Eso es cierto.

Expone que los centroamericanos, sudamericanos y gente de otros estados demandan permanentemente más bienes y servicios, por lo tanto, las variables han impactado en las cifras de disminución de pobreza del 1.2 por ciento. Quizá esto también sea cierto.

La responsable de atacar la pobreza y aplicar programas que ayuden a mejorar la vida de los quintanarroenses, alertó que estos niveles de crecimiento demográfico impactan en la implementación de programas sociales de ayuda a personas vulnerables. Eso que ni qué.

Pero eso no quita que su imaginación vuele un poco más alto y que sus programas gubernamentales sean más eficaces. Está obligada a eso. Para eso se le paga como responsable de una de las carteras más importantes del gobierno.

No hay excusa para no terminar con la pobreza en el estado, mucho menos se puede culpar a los migrantes de la situación que prevalece. El gobierno del estado está obligado a dar soluciones.