Primeros años: un teléfono y autos de lujo

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  • No había Google, pero sí langostas y quesos suizos a precios de ganga, gracias a que se decretó la zona libre, es decir, no se pagaban impuestos.

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- La primera autoridad municipal de Benito Juárez inició en los primeros días de abril de 1976, con algunos 20 funcionarios que despacharon en el hotel Tulum porque no tenían edificio y sin presupuesto. Aún así, aseguró el primer alcalde Luis Arce Lara, “hicimos un muy buen gobierno”.

Fernando Martí Brito, cronista de la ciudad, recordó que el 31 de marzo de 1976 el presidente Luis Echeverría Álvarez inauguraba el Aeropuerto Internacional de Cancún y todavía no había autoridad municipal. La autoridad municipal llegó unas semanas más tarde.

Cerca de 10 días después de aquella inauguración iniciaba la primera alcaldía, elegida tras una campaña al más viejo estilo priista. Era un gobierno que despachaba en el hotel Tulum porque todavía no estaba listo el Palacio Municipal y eran cerca de 20 entusiastas funcionarios. “Los regidores no estaban ahí y siempre que los necesitábamos les mandábamos hablar”, recordó Luis Arce entre las risas de los presentes.

El primer alcalde de Benito Juárez dijo que el Banco de México fue el gran impulsor de Cancún, desde la fundación de 1970. Desde aquella época se planteó el centro turístico, pero nadie imaginó este crecimiento.

Así se inició la idea de los centros turísticos planeados y de los puntos importantes cuando se decreta la zona libre, es decir, no se pagaban impuestos, así que de 1970 a 1980 sólo hubo turismo nacional y todos venían a comprar productos de importación, principalmente.

Aquel pequeño Cancún, donde comenzaron a operar 10 policías yucatecos, creció entre contradicciones y leyendas, por ejemplo, preguntó Luis Arce, ¿por qué la súpermanzana 52 se encuentra en el centro de la ciudad si todo está bien planeado? Pero hay una razón, porque en aquella época se fundó ahí la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social y se definió desde entonces en esa supermanzana desde los primeros trazos.

De extracción priista, fogueado en la campaña presidencial de Echeverría Álvarez, dijo que el único militante tricolor en el primer Ayuntamiento era él. Todos los demás funcionarios no tenían partido y por eso funcionó bien, aseguró.

La toma de protesta se realizó en el parque de Las Palapas, en medio de muchísimas carencias, pero con muchas ganas de trabajo y servicio. Al siguiente año, en 1977, Infratur dispuso de 20 millones de pesos como presupuesto de egresos y sólo se recababan de impuestos siete millones de pesos. El alcalde ganaba cinco mil pesos mensuales, el cual era un excelente salario.

Un Cancún muy distinto al de ahora, porque aquellos primeros años sólo había un teléfono y los autos que circulaban por sus calles eran de lujo, provenientes de la entonces todavía colonia inglesa de Belice. Así llegaba el PRI al poder y Echeverría visitaría casi 70 veces durante su sexenio este centro turístico.

El primer ingeniero llega a Cancún

El ingeniero Daniel Ortiz Castro, el pionero de los pioneros de Cancún, vino hasta el Caribe mexicano en un vocho desde la Ciudad de México, en un viaje que duró dos días. Una proeza de tiempo y por la condición de las carreteras. Ese auto fue por muchos meses su casa y desde ahí comenzó la aventura hace 50 años.

Ortiz Castro fue brillante en su exposición, con sus 70 años de edad y algunas notas comenzó a imaginar aquellos primeros ladrillos. Su plática fue muy puntual, llena de recuerdos y de aquel Acapulco que comenzaba a ser superado y el gobierno empezaba a ver hacia el Caribe, hacia Cancún.

El ingeniero Ortiz Castro llegó con la encomienda de crear el campamento y abrir brechas para mejorar la comunicación. Hizo muchos ingeniosos puentes de troncos y maderas provenientes de la selva y ayudó a comunicar este moderno centro turístico en sus inicios.

Fueron unos pioneros estos hombres, destinados a crear una ciudad en todo momento con la ayuda de maquinaria y más de 300 camiones de volteo que no paraban en llevar y arrojar material. Había dónde comer y dormir, las condiciones necesarias para comenzar a trabajar.

Muchas anécdotas contó de aquellos años, desde la construcción de embarcaciones hechas por banqueros hasta los pescadores de langostas que permitieron atender muy bien a los nuevos inversionistas. Fueron años con grandes retos, sin Google, sin GPS ni hornos de microondas, pero con langostas y quesos suizos a precios de ganga. Un Cancún que comenzó a funcionar poco a poco.

Concluyó: “Si esta no es la historia de Cancún se le parece mucho”.

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