PUERTO MADERO | Una Reforma Chiquita

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RUBEN TORRES

La iniciativa de reformas al Poder Judicial de la Federación (PJF), presentada por el ministro-presidente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea el pasado miércoles, avalada primero por el presidente Andrés Manuel López Obrador y con respaldo de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Senado de la República, no sólo es contra la corrupción, el nepotismo y el acoso sexual, sino que lleva jiribilla.

Los mortales ciudadanos e incluso los iluminados periodistas, que no los reporteros, que no tienen la capacidad de análisis según dicen, recurren con los entendidos y sobre todo, con los que estuvieron en el ajo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de donde emanó una “no grande reforma”, como la calificó José Ramón Cossío Díaz.

El ministro en retiro comentó a este espacio, que en letra chiquita y de lo que se puede ver someramente, se desprende que el ministro-presidente actual busca que se le otorgue la facultad de rechazar la revisión de amparos indirectos sobre asuntos que son actualmente de relevancia histórica sobre los tiempos que estamos viviendo.

Se negó a entrar en particularidades. Vio el bosque desde arriba. Estimó que las dos Salas y el Pleno daban certeza a controversias e incidentes de inconstitucionalidad, eran y son un escape a conflictos que se presentan entre la Federación-Estados y Estados-Municipios, los que seguirán ocurriendo.

Ahora no. Según la propuesta. Consideró que el Senado en parlamento abierto, puede modificar esa facultad que se pide. Otro buscapiés es el que los empleados del PJF, incluyendo jueces y magistrados (nunca los ministros, claro) no tengan recursos de impugnación si son sancionados, removidos, inhabilitados o cesados.

Eso quedará en el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), un órgano que se ha tardado años en castigar o sancionar a los integrantes del PFJ desde endenantes.

Lo que sí se observa para bien de quienes laboran en la impartición de justicia, es que se haya establecido una Ley particular para la carrera judicial, misma que permitirá realizar nombramientos, remociones, ascensos y de permanencia en el PJF; pero no hay salvavidas si se aprueba la reforma tal y como se la plantea.

Empero, los que ya están en situación de sospecha no podrán ser removidos, debido a que las leyes no son retroactivas; por tanto, si acosaron sexualmente a sus secretarias, impusieron a sus familiares en algún cargo o dejaron en libertad a presuntos delincuentes e incluso a integrantes del crimen organizado, no pasará nada (como hasta ahora).

Para aplicar la Ley divina de que la “mano que roba se puede ocultar, pero no la mano que gasta’’, no existen imposibles. Sólo hay que ver cómo llegan a sus recintos judiciales a laborar, si es que van, porque regularmente los que trabajan son los secretarios, muchos jueces y magistrados federales y locales de 31 estados estarían en prisión.

Bien, esperemos cómo 128 “sesudos’’ senadores, principalmente de “Burrena’’, perdón de la 4T, descubren “lagunas’’ en la reforma, la primera en su historia, no como soñó el exministro-presidente Genaro David Góngora Pimentel, él quería que fuera el Poder Judicial de la Federación el que la presentara directo ante el Poder Legislativo y no con el padrinazgo, como ocurrió.