Cartier, homenaje a María Bonita

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  • Los artículos de marroquinería con filos de oro grabados, las hebillas de los cinturones de piel y los brillos de la joyería centelleando dentro de los aparadores, se alternan creando un nuevo y afortunado concierto musical.

 

 

Lupita Aguilar  / Agencia Reforma

 

Cd. de México, México 15-Feb-2020 .-Con la inspiración del poeta del espacio, Luis Barragán, la belleza inteligente de María Félix y las aportaciones artesanales de Francia y México, la boutique Cartier de Masaryk, volvió a abrir sus puertas.

El repertorio musical, Sabor a mi, 100 años  y María Bonita de Agustín Lara, aleteaban el recuerdo de un País rico en sus talentos, entre ellos María y su pasión por las excepcionales joyas de esta firma. Todo acompañado por las delicias de la chef Elena Reygadas, que brindó un menú salpicado de sutiles toques mexicanos en una mesa barroca decorada con frutos, plantas y piezas de porcelana francesa.

Es conocida la anécdota de La Doña, actriz que cruzó la Plaze Vendôme, ingresando a la boutique y portando un pequeño cocodrilo como mascota, ordenando a la casa de joyas la elaboración de un collar del tamaño de su mascota.

En respuesta la mansión le entregó el sofisticado pedido traducido en una espléndida pieza que ha hecho historia.

El cocodrilo enmarcado en la fantástica luminosidad de las piedras preciosas luce ahora impreso sobre la acuarela de María Bonita, dominando un espacio privado en la nueva boutique.

Ella, la mujer que luego de jugar en un mar de estrellas en Acapulco, aseguraba contar con alma musical de mariachi, colaboró sin duda en enriquecer el mundo de diseño de la prestigiosa marca y su fuerte presencia en México.

Esas y otras historias fantásticas te esperan el interior de la nueva tienda salpicada en su segundo piso con la obra en mimbre de Veracruz, gracias a las aportaciones de la artista Marisol Centeno, quien se inspiró en la comunidad danzante totonaca de los guaguas de Veracruz, elaborando tocados redondos tejidos con palma, sol y son de nuestro País.

Los artículos de marroquinería con filos de oro grabados, las hebillas de los cinturones de piel y los brillos de la joyería centelleando dentro de los aparadores, se alternan creando un nuevo y afortunado concierto musical de destellos artesanales entre Francia y tierras aztecas.

Los perfumes Cartier formados en los anaqueles exhibieron, además de aromas históricos, su singular calidad y transparencia.

Definitivamente un lugar imperdible para visitar.