Reabren Tajamar; temen daño

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  • Luego que Alcaldesa de Cancún anunció apertura de Malecón Tajamar a circulación vial, ambientalista alertó afectaciones a la flora y fauna.

 

Óscar Uscanga/ Agencia Reforma
CIUDAD DE MÉXICO 14-Feb-2020 .-El Ayuntamiento de Benito Juárez (Cancún) inició ayer labores de limpieza en la zona del Malecón Tajamar para abrirlo al público, lo que provocó el temor de ambientalistas de que se dañen los manglares y humedales.

La Alcaldesa Mara Lezama reveló que el Tribunal Colegiado del Vigésimo Séptimo circuito desechó el recurso de revisión que interpuso la ambientalista Katerine Ender en contra de un amparo de un particular que exigía el libre paso de automóviles en la zona de 60 hectáreas.

“Malecón Tajamar estará abierto en sus vialidades para que toda la ciudadanía pueda disfrutarlo, se trata de un espacio que llevaba años sin poder ser utilizado en su esplendor natural, se ha logrado una víctoria legal contundente que lleva un mensaje positivo para todo México, sí se puede”, dijo.

Integrantes del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) y un grupo de ambientalistas allegados a su Administración comenzaron a realizar labores de limpieza en la vialidad conocida como ‘Rambla’.

Ender, titular del Movimiento Social en Pro de los Derechos del Pueblo A.C, advirtió en entrevista que temen que al abrir el acceso al público a la zona se deteriore y se dañe a la fauna que la habita.

“Al estar cerrado se lograba que las más de 200 especies se mantuvieran en el área, hizo que se restaurara el manglar y humedal de manera natural, se volviera repoblar”, dijo vía telefónica.

“El miedo es que durante cuatro años el lugar estuvo sin acceso a carros, sin ese impacto y las especies que estamos protegiendo tengan un impacto, que nuevamente se aplasten, ahí hay tortugas, cocodrilos, cangrejo azul, tenemos de las especies”.
Adelantó que agotará otros recursos legales para evitar las afectaciones de flora y fauna en este lugar.

Tajamar tomó relevancia en 2015, cuando una inmobiliaria, con apoyo de Fonatur, debastó 60 hectáreas de manglar con el fin de construir el desarrollo turístico.
Tras varios frenos temporales, un año después nuevamente máquinas pesadas desmontaron el área y enterraron vivos a animales de varias especies.

Fue hasta junio de 2017, cuando las organizaciones ambientalistas obtuvieron la victoria judicial que obligó a Fonatur a no ejecutar la autorización de impacto ambiental que se otorgó en 2005 para el proyecto ‘Infinity’, así como no emitir nuevas autorizaciones.