#CarbonesPolíticos | VIH, SIDA, suicidios… políticas públicas por los suelos

414
  • El estado, sin lugar a duda, se ha convertido en el mejor destino turístico a nivel nacional y quizá de Latinoamérica.

 

ELMER ANCONA

Los gobiernos de Quintana Roo han presumido, sexenio tras sexenio, los altos índices de productividad en materia turística; el estado, sin lugar a duda, se ha convertido en el mejor destino turístico a nivel nacional y quizá de Latinoamérica.

El problema con nuestros políticos es que siempre están pensando más en los aspectos materiales que en los humanos.

Por su notable afán de destacar los logros en la hotelería y la gastronomía, de todo lo que suena a sol, mar y arena, se han olvidado de lo más importante que tienen frente a sus narices: el factor salud.

Este rubro ha pasado a un segundo plano para las diversas administraciones públicas a las que, al parecer, no le dan la relevancia que debiera. Han perdido la sensibilidad por las personas.

De acuerdo con datos del Centro Nacional para la Prevención y Control del SIDA (Censida), al segundo trimestre de 2019, de las 172 mil 390 personas a las que se les detectó la enfermedad, 85 mil 129 viven con Sida y 87 mil 261 con VIH.

El caso de Quintana Roo no es para generar alarma, pero sí para poner toda la atención que se pueda, ya que ocupa las dos primeras posiciones a nivel nacional por casos nuevos diagnosticados, tanto del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) como del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Con 19.4 por ciento por cada 100 mil habitantes, Quintana Roo ocupa la primera posición en el país de casos nuevos diagnosticados de VIH, seguido de Campeche con 9.0 y Yucatán con 7.5. En todo el Sureste mexicano hay que prender los “focos rojos”.

Para los casos nuevos detectados de SIDA, Campeche se encuentra en primer lugar a nivel nacional con 9.7 por ciento por cada 100 mil ciudadanos, en segunda posición Quintana Roo con 8.6 por ciento.

Los reportes tenebrosos no se detienen: desde 1983 hasta el segundo trimestre de 2019, Quintana Roo notificó 6 mil 910 casos de VIH y SIDA; además, 3 mil 6 casos notificados continúan registrados como seropositivos a VIH, de los cuales 2 mil 349 son hombres y 657 mujeres.

Un llamado de atención

Hace un par de días, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) presentó la recomendación 42/2020 “Sobre la situación de los derechos humanos de las personas con VIH y Sida en México”.

El ombudsperson nacional lanzó un fuerte llamado de atención a las autoridades federal y estatales, ya que en los últimos 9 años se han violentado las garantías de este sector de la población.

Advierte que los gobiernos en turno no le han proporcionado una protección adecuada a la salud; no le han ofrecido un trato digno ni seguridad jurídica, tampoco el derecho al trabajo y a la igualdad. En pocas palabras, han tratado a este sector con la punta del pie.

Aún más, la CNDH les recomendó -es lo único que puede hacer- pasar de los discursos a los hechos, eliminar la discriminación y el estigma del cual son víctimas quienes padecen esta enfermedad.

No es extraño ver cómo los funcionarios públicos de los gobiernos municipales, estatales y federal se la pasan disertando, lanzando largas arengas, peroratas y alocuciones -les queda muy bien-, en lugar de tomar decisiones claras a favor de los ciudadanos.

Hablan a favor del medio ambiente (que también afecta la salud) y mantienen las ciudades que gobiernan como un auténtico chiquero; no mueven un sólo dedo para mantener los hospitales públicos en buen estado.

No levantan la voz para denunciar, como gobernantes que son, desabasto de medicamentos, maltrato de personal médico, carencia de infraestructura hospitalaria y, por supuesto, violación a los derechos de las personas. No hacen nada.

Se la pasan pensando en cómo desfalcar o vaciar las arcas públicas en cosas suntuosas y frívolas que no tienen nada que ver con la dignidad del ser humano.

Me llamó la atención la convocatoria que lanzó hace un par de días el Sistema Anticorrupción del Estado de Quintana Roo, que para elegir al nuevo integrante del Comité de Participación Ciudadana pide como requisito que el candidato no tenga antecedentes penales.

Aunque pudiera parecer acertado este candado, en realidad no lo es por ser atentatorio a los derechos humanos.

La misma CNDH ha repetido, hasta el cansancio, que a nadie se le puede negar la posibilidad de un trabajo o de una posición laboral digna, por el simple hecho de haber cometido una falta en la vida.

A lo mejor la persona cometió un acto indigno en su pasado, pero después de una regeneración o reconstrucción de su vida, quizá haya llenado su interior de cosas buenas y nobles que lo hacen una persona respetable. Y en el “quizá” está la clave.

Ningún gobierno, ninguna institución pública o privada puede negar o violentar los derechos de las personas, por su condición económica, social, profesional, credo, país de origen, color de piel u otras circunstancias.

El caso Quintana Roo

Edgar Gasca Arceo, presidente de la Comisión de Salud y Asistencia Social de Congreso del Estado, lamentó hace unos días que en Quintana Roo ocurran 8.2 suicidios por cada 100 mil habitantes, cifra arriba de la media nacional.

Esto coloca al estado en el quinto lugar en suicidio de jóvenes entre 20 a 24 años de edad en México, por lo que urgió a sus compañeros a concretar la Ley de Salud Mental.

Ante esto, el gobierno de Carlos Joaquín González está llamado a tomar medidas de emergencia en materia de salud pública, debe entender que Quintana Roo no sólo es sol, arena y mar.

No es posible que mientras los turistas nacionales e internacionales se diviertan en nuestras hermosas playas, los quintanarroenses se estén enfermando aceleradamente y se quiten la vida de un momento a otro.

Algo no están haciendo bien las autoridades en el estado en materia de salud pública, a grado tal que Quintana Roo se está convirtiendo en una mala referencia en la atención de enfermedades graves como el VIH o el SIDA, o para que los jóvenes se estén quitando la vida.

De no poner freno a esta situación, al gobierno del estado se le saldrá de las manos los casos de emergencia sanitaria; quizá al Sector Salud de Quintana Roo le falta mayor y mejor difusión.

Tal vez son insuficientes los recursos que se están dando a este importante rubro, por lo que se les debe incrementar el presupuesto; a lo mejor no hay la capacidad técnica y humana suficiente para atender estos problemas.

Lo cierto es que Quintana Roo, hoy por hoy, deja mucho que desear en materia de combate frontal a las enfermedades que agobian a su gente. Hoy más que nunca los ciudadanos requieren más profesionalismo en el terreno de la salud. Lo demás, es lo de menos.

@elmerando

#CarbonesPolíticos | Pobreza en Quintana Roo… ¡Échale la culpa a los migrantes!