La comida que decidió el lugar para fundar Cancún

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  • Ejecutivos del Banco de México decidieron construir el centro turístico Cancún, donde lo conocemos, pero había dudas de que fuera en Isla Mujeres y más hacia Tulum.

ÉDGAR FÉLIX

El sexto ciclo de conferencias por los 50 años de Cancún se realizó con la participación de Rodolfo Leal Moguel, conocido como Rudi, encargado de la Casona de Visitas de Cancún, nativo de Isla Mujeres. Fundador por aquellos años de la primera casa construida en Cancún y conocida ahora como la Casa de Pepe Lima. Por esa vivienda circularon muchísimos personajes y políticos del país y extranjeros.

Recordó Rudi que la construcción de la casa de Playa en Cancún comenzó en 1967 y se terminó en 1968.

“A mí me tocó transportar el material hacia los terrenos donde está ahora el Royal. Esta casa se construyó para los amigos del político de esos tiempos, José de Jesús Lima”.

Contó que a finales de los sesenta llegaron 24 personas del Banco de México a Punta Cancún, entre ellos Pedro Dondé, Francisco Labastida Ochoa, Jesús Silva Herzog y algunos ingenieros, cuando la langosta costaba un peso el kilo y nadie se preocupaba por ir a los arrecifes de Cancún.

Aquellos días los llevé a visitar las dunas en donde es ahora Punta Cancún. De zapatos y traje entraron hacia la playa y quedaron maravillados porque dijeron que nunca habían visto algo así. Mientras yo hice de comer, con una fogata, con langostas, con ceviche y más o menos en una hora terminé. El pescado dorado, el ceviche, todo, estuvo mientras ellos fueron a Punta Nizú.

De regreso, estos hombres se comieron todo lo que había preparado, así todo improvisado en la playa, me dijeron, muy admirados, que nunca habían probado algo tan rico y sabroso, ni en el mejor restaurante de Nueva York. Yo les dije: “la mejor salsa es el hambre”. Rieron.

Por aquellos años los ejecutivos del Banco de México decidieron entre esos viajes construir el centro turístico Cancún, donde lo conocemos, porque había dudas de que fuera en Isla Mujeres y más hacia Tulum.

Recordó algunas anécdotas con políticos y aquella vez que Rudi tuvo la responsabilidad de que el director del Banco Mundial, Paul Walker, tuviera que pescar, para que les autorizaran el crédito. Y pescó mucho y cuando regresó me dijo el director del Banco de México, muchas gracias, ya nos va a firmar el crédito porque está muy contento.

Luego platicó anécdotas de los presidentes de México. Dijo que los presidentes son seres humanos.

“Yo vi siempre cómo sus asesores querían ganar la mejor respuesta y mejor propuesta y comenzaban los problemas”.

No quiso platicar de Echeverría porque aún vive.

Recordó aquellos años cuando venía López Portillo y, su segunda esposa, Sasha Montenegro. Había días en que Tovar y de Teresa le decía a Sasha Montenegro, de repente, así, que iban por una sala a Florencia y se iban en el avión presidencial a comprarla. La traían a Cancún y luego se iban a la Ciudad de México. Los despilfarros increíbles en esa época en el avión presidencial; eran muy excéntricos.

López Portillo llegaba, jugaba tenis de 7 a 9 de la mañana, luego desayunaba y luego se iban a pescar lagarto, y casi se ahogaban siempre porque no sabían. Así eran sus diversiones y muy excéntricos, explicaba. Y de las cosas admirables que vi fueron las 50 lagartijas con un brazo y otras 50 con la otra porque tenía una condición física admirable. Era muy fuerte López Portillo y eso me sorprendía mucho.

1981, 22 jefes de Estado en Cancún

José Irabién, tercer alcalde de Cancún, en 1981 se encuentra en sus primeros días de mandato que llegarán más de 20 presidentes de naciones y ministros mundiales. Nada fácil en aquellos años por la población que éramos y ahora cuenta cómo fueron aquellos días que le tocó vivir. Mucho mundo y poco pueblo.

En aquellos años Gustavo Díaz Ordaz construía su casa en Cozumel. Luis Echeverría Álvarez fue la mano amiga de Quintana Roo siempre y no se le ha reconocido porque ya sabemos por qué. López Portillo era un tipazo y es cuando nos toca la reunión norte sur.

Por aquellos años, explica, me cita Pedro Joaquín Coldwell y me pregunta ¿qué quieres ser? “Quiero ser presidente municipal de Cancún, y, sí, lo fui algunos años después”. Pero en agosto de 1981 se reúnen 22 jefes de Estado aquí y todos nos emocionamos porque habría ese encuentro.

Mientras exhibía la foto de los 22 jefes de Estado, contó que le avisaron como alcalde que la delegación China se quería ir porque habían puesto la bandera equivocada. Habían colocado la socialista y no la nacionalista. Fueron momentos difíciles.

A todos los presidentes que acudieron, ya al final del encuentro, cuando salían rumbo al aeropuerto les daban un sombrero y un sarape, y muchos se vieron muy chistosos y risueños. Fue un encuentro muy importante y se tuvo mucho éxito; sobre todo porque fue una gran promoción mundial para nosotros. Después de esta reunión de la Norte Sur creció mucho el turismo. Sentenció sin dudarlo: “fue un Cancún antes y después de la Norte Sur”.

Vino, por ejemplo en ese tiempo, una empresa japonesa que mejoró las comunicaciones extraordinariamente. Tuvimos fax, teléfonos, televisión, etcétera, fue otro Cancún. Pasamos del 12 al 25 por ciento de presupuesto anual en crecimiento y si construíamos una escuela se necesitan ya cinco; se amplió el aeropuerto pero luego faltaron hoteles y así estuvimos por muchos años. Nunca imaginé en ese entonces que nos convertiríamos en este gran, enorme centro turístico.

Siguió con varias anécdotas, mientras mostraba fotos, como esta estampa de aquellos años lopezportillistas:

“Fue muy generoso López Portillo porque armaron un comedor en el aeropuerto y en ese tiempo nos reuníamos varios funcionarios con él. Y al final de la reunión le preguntamos quién había sido el más inteligente y dijo que el presidente chino”, recordó.

Concluyó diciendo que no sabe si la reunión norte sur tuvo éxito mundial, lo que sí sabe es que “los ganones” fuimos los cancunenses e invitó a cuidar la ciudad siempre.

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