WAYEB POLÍTICO: La mano verde que mece la cuna

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Édgar Félix

 

A finales de 2011 el diputado local plurinominal del verde, José de la Peña Ruiz de Chávez, se envolvía en la bandera del Partido Verde para arrojarse, con todo y tucán, al vacío mientras aseguraba que “metía las manos al fuego” por su amigo Jorge González Martínez. No era para menos, unos meses después recibía la recompensa para ser suplente en el Senado del siempre controversial y chamaqueado Niño Verde. Grandes lazos se han estrechado desde los padres de ambos y suman ya numerosos negocios compartidos.

Aquella quemada de palmas ocurría 16 años después de fundarse el Partido Verde en Quintana Roo, donde el padre y fundador de este instituto político familiar, Jorge González Torres, con la ayuda del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, se establecía en una zona cercana al Aeropuerto Internacional de Cancún, entre la selva, muy al estilo vida verde fifí. Desde entonces el patriarca se mantiene en la sombra de la política de México pero meciendo la cuna de varios grupos políticos del sureste mexicano, entre los que se encuentra la actual alcaldesa de Benito Juárez, María Elena Hermelinda Lezama Espinosa, alias Mara Lezama.

El enramado no sólo tiene tintes locales sino la influencia y visto bueno de las aldeas políticas nacionales provenientes de intereses empresariales del centro y norte (sobre todo Nuevo León) y en las que González Torres es un catalizador.

El diputado local del verde, José de la Peña Ruiz de Chávez, conocido como Pepe de la Peña, es coordinador de la bancada verde y presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso, está en la mira de la contraloría como el autor principal de la malograda modificación para la exención de impuestos a favor de casinos. Quien lo ha señalado con el índice como el autor intelectual de semejante ley retrógrada que afortunadamente ya se echó para atrás, es José Luis Chanito Toledo, secretario de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, cuando anunció que interpondría una solicitud a la Contraloría interna del Congreso de Quintana Roo para una investigación del diputado Pepe de la Peña, por “uso irregular de la función pública”.

Estas jugadas de ajedrez político tienen como fin las próximas elecciones de 2021 en la alcaldía de Benito Juárez, con amarres y encomiendas a los que están sometidos, como prueba romana, los legisladores de las distintas corrientes pero en realidad hay tres escenarios que los conocedores de la política quintanarroense ven: la reelección de Hermelinda Lezama, como ruta natural del proceso electoral, pero todo depende de cómo se muevan las recomposiciones de cuadros en Morena nacional, y la preparación de dos posiciones verdes, con el diputado plurinominal Pepe de la Peña, quien no tiene experiencia en las lides de votaciones, y con Gustavo Erick Miranda García, del distrito VIII, por el verde con tintes morenos, a pesar de los rompimientos públicos ocurridos hace un año. Cancún es Cancún. De ahí los peligros de descarrilamiento de Lezama de los cuales no se ha dado cuenta.

El madruguete de los casinos no culminó por las rencillas internas del verde “ecologista” y la descomposición de los legisladores de Morena, para que salieran al final con que hubo mano negra cuando en realidad fue más verde que las plumas del tucán. Esta era una de las pruebas para amarrar negocios previos al proceso que se avecina y a la recomposición de fuerzas que desde ahora se aplica en el Congreso local.

Las divisiones del verde las vimos cuando se aprobaron las nuevas disposiciones para sancionar la venta clandestina de alcohol en Quintana Roo, la cual era calificada como “falta administrativa” y ahora se elevó a materia penal. Esta nueva disposición fue aprobada por 17 votos, con  excepción de los tres diputados, entre ellos José de la Peña Ruiz Chávez, quienes votaron en contra. Con el vacío creado por su compañero Gustavo Miranda, quien tiene una relación muy estrecha con Jorge González Martínez.

Pero Pepe de la Peña no está inseguro con lograr los apoyos necesarios en su carrera política porque muchas escrituras de los González verdes permanecen en la caja fuerte de la notaría 20, propiedad de Benjamín de la Peña Mora, padre de Pepe.

Históricamente en los estados las posiciones legislativas siempre han sido claves para impulsar proyectos políticos electorales para las alcaldías o, incluso, para gubernaturas. Quintana Roo no es la excepción ni están descubriendo el agua tibia.

Cuando en diciembre pasado se aprobó una ley contraria a las disposiciones federales del presidente Andrés Manuel López Obrador se encendieron los focos rojos de que las cosas no marchaban bien en Morena estatal. Esto estalló, afortunadamente, en los pasillos políticos y se echó para atrás. Sin embargo, en esos flechazos se observaron los movimientos del verde por llegar a posiciones políticas en Quintana Roo, vía acuerdos y amarres con empresarios importantes de la región. Jorge González sigue acariciando la idea de llegar a la gubernatura de Quintana Roo, ya casi como una obsesión, pero Pepe de la Peña le echó a perder la fiesta mientras Gustavo busca otras posiciones más cercanas.

Queda claro que la famosa mano negra que “metieron sin que se dieran cuenta” una iniciativa de exención de impuestos para los poderosos casinos es un gran cuento chino. Y todavía Pepe de la Peña, con esa ingenuidad que le caracteriza desde hace tiempo en las lides políticas y legislativas, dijo que la “verdadera intención” era para eximir de impuestos a los jugadores. Vaya, brillante. Pero, se trata de una mano verde con fuertes intereses en los poderes políticos y económicos del estado desde que llegó en 1995 y se estableció en un rancho cercano al aeropuerto. Desde por ahí anda moviéndose la mano.

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