Creación de alianzas entre dirigentes sindicales

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  • El surgimiento de la ciudad implicaba diversos intereses en niveles tanto políticos como económicos.

 

SALVADOR RAMOS BUSTAMANTE

La Revolución Cubana

Sigfrido Paz Paredes me invitó a una reunión con el comandante de la Revolución Cubana, Flavio Bravo, y su secretario, José Antonio Cordero, con quien estrechamos buenas relaciones, asistiendo a Cuba en una primera visita oficial del municipio.

En el grupo iba Rosendo Leal, el Ing. J. Manuel Castillo y su esposa, la hija de Alarcón, Orlando Arroyo, mi esposa Blanquita y un servidor.

En esa visita nos encontramos con el comandante Pedro Miriet, quien nos platicó que cuando salió Fidel en el Granma, él continuó preso; al liberarse, vino a Isla Mujeres, donde la familia Zuno le puso una lancha y armas para embarcarse hacia Cuba.

José Martí narra en sus memorias cuando estuvo en Isla Mujeres. De esta relación, surgió la idea de construir el Monumento a José Martí en la entrada de la Zona Hotelera; el escultor José de Larra realizó el proyecto con la técnica en relieve.

Se rifaron boletos en la comunidad y apoyamos al escultor, quien años después realizó el Monumento a la Historia de México que, lamentablemente, nadie visita por no haber acceso a peatones.

El escultor es autor de importantes obras, entre ellas, la figura gigantesca del “Che” Guevara en el mausoleo del guerrillero heroico en Santa Clara Cuba y esculturas en otros países.

Las relaciones de Cancún con Cuba son históricas, y hoy viven cerca de cinco mil cubanos en nuestro municipio. Son la primera minoría de extranjeros donde hay personas de todo el mundo, junto con habitantes de todo el territorio nacional.

En la CROC abrimos la primera tienda sindical en la supermanzana 24; nos ayudó Conampros, que envió a Fernando Rodríguez, subdirector de ese Comité de Protección al salario.

Era un muchacho muy inteligente, pero muy ambicioso; años después se vio involucrado en el asesinato del cuñado de Carlos Salinas de Gortari, José Francisco Ruiz Massieu.

Nos asesoró para constituir la Sociedad Cooperativa Alianza Obrero Campesina S.C.L registro 371c, que construyó el centro comercial COOP, el más importante de esa etapa de nuestro municipio, con su tortillería.

El terreno lo donaron compañeros del sindicato de alijadores. Fue el primero constituido en la región por dirigentes de la CROC; lo dirigía el compañero don Claudio Cajun; lo hicimos con un programa de la Conasupo y el día de la inauguración, se pelearon el director de Conasupo y el secretario del Trabajo, Pedro Ojeda Paulada.

Los dos querían inaugurar. El de Conasupo dijo que pusieron el capital, y el secretario argumentaba, “pero yo soy el secretario del Trabajo”. Lo resolvimos con dos inauguraciones por separado.

 

Formación de dirigentes

Desde la base, se formaban varios dirigentes. Isidoro Mendoza de la Cruz, delegado en el hotel Presidente, fue regidor, diputado local y federal.

Jorge Lara Marín, delegado del Camino Real, diputado local; Héctor Vallejo Zapata, regidor y diputado local; Cornelio Mena Ku, diputado local; Virginia Betanzos Moreno, regidora y diputada federal.

Enrique Sotelo Jerónimo; Juan Larios; Lázaro Cervera; Alejandro Janitzio Ramos Hernández; Beatriz Cruz Navarrete; Noemi Marín; Javier Sánchez Lozano, diputado federal; Román Guzmán González, diputado local; Jorge Coyoc Casanova, dirigente del sindicato de la fábrica de maderas de Nuevo Xcan.

Antonio González; María Ester Chuc; Alfonso Llanos; Carlos Dzib Balam, participante de la primera huelga en el restaurante El Águila, que duró más de 20 días hasta que vino un abogado de la Coparmex y pudo resolverse en cinco minutos, firmando el Contrato Colectivo de Trabajo.

El presidente de la Junta de Local y Conciliación era Salvador Terrazas, quien quería entrar a las instalaciones para extraer documentación de la empresa.

Los trabajadores, con garrote en mano, se lo impidieron; al gobernador le advertimos que era la primera huelga y si la declaraban improcedente, la historia lo juzgaría.

El primer delegado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) fue Fernando Elías Calles, descendiente del ex presidente Plutarco Elías Calles.

El subdelegado, Leopoldo Sánchez, hijo del poderoso gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis, me platicó que un líder juvenil había participado en una violación tumultuosa en contra de un joven que trabajaba en las oficinas de gobierno y que, aun así, el gobernador quería hacerlo diputado, con la oposición de los delegados. De todas maneras, lo hizo diputado local.

El joven abogado Francisco López Mena venía de Mérida a realizar trabajos de la notaría de su padre, quien vivía en Yucatán; don Juan Carrillo, residente de Isla Mujeres, trabajaba para abrir su restaurante “Carrillos”.

Ernestina Mac Donal, primera periodista en recoger las crónicas del joven municipio, y Víctor Hugo de la Cadena, con su semanario El Planeta, realizaban su tarea; en la Cruz Roja, Costal realizaba su labor.

Ernesto Gómez, alias ‘el Tunas’, publicaba el primer periódico, Diario del Caribe. El Diario de Quintana Roo era de un periodista famoso de Excélsior, litigó durante varios años con otro periódico editado en Chetumal, con el mismo nombre, conflicto que fue ganado por este último.

Hasta la fecha conservan el diario, junto con otros periodistas de la capital, Chetumal.

El Dr. Heriberto Ramos abría su clínica-hospital en la Av.  Cobá y Yaxchilán; falleció de un infarto cuando realizaba una operación; la uruguaya Maribel Rabalino, escultora y amiga de Porfirio Muñoz Ledo en Francia, participaba siempre entusiasta.

El teniente Manuel Pérez Ayala y don Cristóbal Sangri eran amigos entrañables y buenos funcionarios.


Generación de envidias

El crecimiento vertiginoso de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) generaba envidias dentro y fuera de la central; reunimos a los trabajadores del transporte urbano, constituimos su sindicato y emplazamos a huelga a la empresa por firma de contrato.

Trajimos un abogado de Mérida, formaron otro sindicato, firmaron el contrato colectivo de trabajo, lo depositaron y la junta los aprobó

Fui hablar con Pedro Joaquín Coldwell, secretario general de Gobierno, y le dije que era una aberración jurídica aceptar un contrato colectivo cuando había un emplazamiento a huelga previo.

Me respondió que tenía razón, “pero andas hasta la cocina, y de seguir así quién nos va a postular para los cargos públicos”.

Le respondí y por escrito que me comprometía no entrometerme en la política porque estábamos dedicados al trabajo sindical.

Previo a la segunda legislatura local, me mandó llamar el gobernador Jesús Martínez Ross y me dijo que la diputación de Cancún era para la CROC, que quería a Miguel Peyrifite como diputado.

Le respondí que el que él decidía, pero que tenía que ser de la CROC, ya que estaban acostumbrados a ser diputados por la Confederación de Trabajadores de México (CTM) sin tener ninguna vinculación.

Me respondió que si no lo quería de obrero, podía vestirlo de campesino; le dije que informaría a la central; platiqué con Silverio Alvarado, líder nacional, y me aconsejó que le dijera que ya habían sido informados.

Poco antes de las candidaturas, le llamó Carlos Sansores Pérez, líder nacional del PRI, y le dijo al gobernador: “Chucho” (le hablaban así para bajarle los humos), la diputación de Cancún es para la CROC”.

“Sí señor presidente, ya tenemos un buen candidato, el abogado Miguel Peyrefit”, contestó.

Le respondieron que el candidato lo proponían los trabajadores de la CROC, que Silverio Alvarado iría con él para ponerse de acuerdo y que le avisarían.

Furioso, Martínez Ross dijo que cualquiera menos Salvador Ramos, por lo que se seleccionó a Salvador Pérez Blas, debido a la influencia de su esposa Juanita Saldívar, quien había trabajado con nosotros desde la organización de Donceles 28. Roberto Castellanos quería imponer a su concuño, Héctor Vallejo.

Martínez Ross le dio una diputación a la CTM y cada avance que lográbamos, compensaba a la central de don Fidel Velázquez, quien años después reconocería públicamente que en el único lugar del país donde la CROC era mayoría, era en Quintana Roo.

Lográbamos la mayoría de los contratos colectivos de trabajo; formábamos y capacitábamos a los dirigentes surgidos desde la base; teníamos nuestra escuela de cuadros sindicales.

Manteníamos intercambio con varias escuelas de capacitación política dentro y fuera del país; teníamos una relación limpia y trasparente con los empresarios, sin que hubiera gángsters sindicales ni extorsiones a trabajadores; acrecentábamos nuestra relación política con el centro del país y avanzábamos con organización en todos los municipios.

Don Antonio Enríquez Savigñac nos platicó que lo habían invitado a una comida con la CTM, y el poderoso líder, Joaquín Gamboa Pascoe, lo recibió y le dijo: “Así que usted es el funcionario cabroncito que no quiere a la CTM”.

Enríquez Savigñac me dijo que teníamos que darles el contrato colectivo de trabajo del Club Meditarranee y pedir comprensión. Le respondí que agradecíamos sus atenciones; que no se preocupara y respetábamos su decisión.

 

Crecen las invasiones

Se extendían las invasiones y nacía la colonia Puerto Juárez; aparecían varios líderes, como Agustín Bustamante y Leonardo Cetina.

Pese a los filtros, algunos empresarios negativos se “colaron”, como fue el caso de Guillermo del Rosario, alias ‘el Chokos’, a quien don Alfonso Alarcón combatió, y publicaba una nota diaria recordando cuánto le faltaba a la primera administración municipal para que se fuera.

Así transcurrían los días, se terminaba el gobierno de Luis Echeverría; realizaba su gira José López Portillo.

Fui orador en su gira por Cancún; se postulaba al senado el profesor Vicente Coral Martínez y, como suplente, a José Enrique Azueta Organera; también se postuló al Almirante José Blanco Peyrefitte y a Hernán Pastrana Pastrana como suplente.

Como diputados quedaron Carlos Gómez Barrera y Emilio Oxte Tah, mientras que quedó como suplente Salvador Ramos Bustamante.

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