Separará Iglesia ‘trigo de cizaña’ 

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  • Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas explicó que pasar de Prelatura a Diócesis es un gran logro para un estado compuesto de migrantes y naturales.

RUBÉN TORRES

CANCÚN, Q.ROO.- A 50 años de su establecimiento en Cancún, la Iglesia Católica ya es adulta y está preparada para separar “el trigo de la cizaña’’ porque siempre vienen juntos, adicional a los problemas que genera la migración, la situación actual marcada por la tristeza, el individualismo y la soledad, aseveró monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas.

El obispo de la entidad, con sede en Cancún, explicó en entrevista que pasar de Prelatura a Diócesis, es un gran logro para un estado compuesto de migrantes y naturales, lo que forma parte de los festejos de los 50 años de lo que fue primero “un territorio y ahora es un Estado libre y soberano, pero con sus problemas’’.

Abordado en la catedral de Cancún, al que define como inmueble “rústico’’, desde su oficina austera,  adornada con imágenes del Papa Francisco y prelados de la jerarquía católica mexicana, sillones negros y muebles de madera de caoba, el prelado manifiesta su orgullo de ser michoacano y “un migrante más que llegó en 2001 y fue nombrado obispo en 2004”.

El purpurado recordó que la religión católica se asentó en la entidad en 1970, cuando nace y empieza a dar sus primeros pasos hasta la fecha en que ha sido elevada a rango de Diócesis es de gran importancia.

“Esto significa que hay una responsabilidad y una autonomía más grande de parte de los sacerdotes y los laicos que trabajan aquí’’, enfatizó.

Cuando Quintana Roo era territorio federal –añadió–, luego se hace estado libre y soberano, y ahora está próximo a cumplir sus 50 años ya con su propia personalidad, independencia e identidad, lo que para la Iglesia representa un gran aliento para continuar con la obra evangélica que iniciaron los primeros misioneros al Caribe, como Fray Juan de Zumárraga.

El próximo tres de mayo, la Iglesia Católica cumplirá cinco décadas y habrá de continuar construyendo sobre las primeras bases como los son la prelatura y ahora la Diócesis, la cual debe ser autónoma y tener sus propios sacerdotes de acuerdo con las leyes eclesiásticas que marcan que “deben ser  de aquí’’.

Aunque refleja confianza y augura un futuro promisorio, monseñor Elizondo Cárdenas, expresó que ahora se “tienen la obligación de tener un seminario mayor, una catedral, una casa para el obispo y sacerdotes, así como una estructura sólida y organizada, como es el tribunal judicial para matrimonios y aplicar la nulidad.

Pero de igual forma, la pastoral y todo eso tiene que funcionar, como lo es también ser “independiente financieramente, no misioneros de afuera, ni dinero de fuera, todo tiene que producirse aquí, porque se ha llegado a la madurez, antes era un niñito, luego un adolescente, ahora ya llegó a la mayoría de edad’’.

Y resaltó: “tardamos 50 años para llegar a ser erigida, después de conformarse como Prelatura en mayo de 1970 y actualmente está conformada por sacerdotes de Michoacán -su tierra natal- Jalisco, León, entre otros y estadounidenses, canadienses e irlandeses, que atienden a la población que ha tenido un crecimiento exponencial’’.

En 1970 cuando se inició había “siete parroquias, ahora hay 70, habían siete sacerdotes diocesanos, ahora hay 47. El seminario está lleno, tenemos los edificios de filosofía y teología, en enero se ordenaron siete diáconos,  al final de año vamos a tener nueve sacerdotes más, es una producción muy grande´´, resaltó.

Esa es la fuerza evangélica con que cuenta la próxima nueva diócesis del país, responde el obispo que llegó a la entidad procedente de la orden de “La Sagrada Familia’’, ante el cuestionamiento de que, sí hay vocación y si ya no se están ordenando sacerdotes ante los escándalos de pederastia.

Más que la ola de comentarios en redes sociales y otros medios electrónicos contra esos actos que son condenables, enfatizó “la respuesta en un Estado compuesto de migrantes es que en el seminario mayor hay 60 sacerdotes, en comparación con otras entidades podríamos decir que si nos faltan, pero se sumarán otros 10 más, ahí está la vocación’’.

El obispo adelantó que próximamente habrá más construcciones, ya que cuando Cancún empezó había 90 mil habitantes y hoy existen cerca de un millón 500 mil, algunos de ellos procedentes de su países y profesan otras religiones, por eso nosotros continuaremos la evangelización para separar “el trigo de la cizaña’’, concluyó.