Los momentos de histeria en el Meraviglia

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  • Desde ayer, antes de atracar en Cozumel, los pasajeros del Meraviglia fueron aislados paulatinamente por la capitanía del crucero.

Édgar Félix

Desde ayer, antes de atracar en Cozumel, los pasajeros del Meraviglia fueron aislados paulatinamente por la capitanía del crucero. Se habilitó solamente el piso diez para las personas que desearan cenar o tomar algún refrigerio y se les pidió permanecer en sus camarotes mientras las autoridades mexicanas revisaban y aplicaban, poco después, los protocolos de seguridad para evitar cualquier temor por presencia de coronavirus.

Momentos de histeria han vivido los 6,100 pasajeros, mientras prácticamente desconocen el posicionamiento del Gobierno de México, en voz del presidente Andrés Manuel López Obrador, de recibirlos aún y estén infectados. De hecho, pocos de sus huéspedes saben el temor que cimbra este crucero porque entonces también podrían ser rechazados en la próxima parada: Miami, Estados Unidos, y eso les complica su existencia y nerviosismo. ¿Morir de coronavirus en México? ¿Quién nos va a recibir ahora? Son las preguntas en las redes de algunos pasajeros.

No hubo cifras, pero una mayoría de los pasajeros exigían al capitán Battinelli que los deje salir porque ya han firmado el documento “declaración de interrupción de viaje” para eximir a la empresa suiza MSC Cruises SA de toda responsabilidad.

En tierra, las autoridades de Quintana Roo, tanto el gobernador Carlos Joaquín, como la secretaria de Salud, Alejandra Aguirre, informaban que se aplicaría los protocolos internacionales de revisión en el crucero, que se haría todo lo posible para descartar la presencia del virus de Wuan y permitir la entrada de los viajeros del Meraviglia.

Una decena de ciudadanos mexicanos acudieron al puerto de Cozumel para no permitirles la entrada y algunas personas sacaron carteles que decían que “ya tenemos bastante con el dengue. ¡Váyanse!, pero las palabras del presidente López Obrador esta mañana echó por tierra toda la rigidez de las autoridades de recibir o no a los pasajeros y trasladarlo a un asunto humanitario o no de seguridad de salud de la población.

En el crucero se viven momentos de angustia y confusión, de histeria, de inconformidad hacia las autoridades de la capitanía porque aún y que la empresa les facilitó a cada uno 200 dólares redimibles en los servicios del barco, los pasajeros han mostrado mucha inconformidad, sobre todo porque carecen de una explicación de cómo los están viendo desde afuera.

Cabe destacara que una mayoría de pasajeros son personas de la tercera edad y que también las autoridades del crucero no les han informado qué pasó con el filipino que fue detectado con gripe tipo A. De ahí que estén exigiendo información clara de la situación migratoria y de salud en que se encuentran para decidir qué hacer. Pero al parecer todavía faltan horas y días de angustia de este crucero atracado en los mares de Cozumel, la entrada hacia México.