Se desentiende Markle de los protocolos

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  • En uno de sus últimos actos oficiales como parte de la familia real, la Duquesa de Sussex parece ya no preocuparse por protocolos de estilo.

LETICIA C. RENTERÍA / AGENCIA REFORMA

Hace un par de años, cuando recién se integraba a la familia real británica, Meghan Markle pasó algunos momentos incómodos a causa de algunos tropiezos de protocolo.

La ex actriz era constantemente señalada por incurrir en deslices, particularmente de estilo, tales como utilizar colores vivos, maquillarse de más o no utilizar medias en eventos oficiales (por ejemplo, el día del anuncio de su compromiso con el Príncipe Enrique, en noviembre de 2017).

Y los puristas tampoco le perdonaron otro tipo de faltas: haber cruzado las piernas en actos públicos, intentar tomar de la mano a su marido en presencia de la Reina Isabel II o no realizar correctamente su primera reverencia ante la Monarca.

Con el tiempo, la Duquesa de Sussex aprendió las reglas y se condujo lo más apegado a ellas (si bien algunos allegados han asegurado que siempre se sintió incómoda con el rancio protocolo), sin renunciar del todo a su estilo.

Pero ahora ella y su esposo están por comenzar una nueva etapa, alejados de los deberes reales propios de los miembros prominentes de la familia de la Reina Isabel; ahora serán económicamente independientes y dejarán de representar a la Soberana, lo que se traduce, entre otras cosas, en una mayor libertad.

Y aunque el llamado “Megxit” tendrá efecto oficialmente hasta abril, la pareja ya da muestras de la manera en que se conducirá -y lucirá- en adelante.

Prueba de ella fue el look que Markle lució el jueves durante uno de los últimos actos oficiales en los que participó como miembro de la realeza británica.

La Duquesa y el Príncipe Enrique encabezaron la ceremonia de los Endeavour Fund Awards, que reconoce a veteranos heridos que se valen de actividades deportivas para ayudarse a sí mismos y a otros en su recuperación.

Todas las miradas se centraron en ella, quien llegó enfundada en un entallado vestido turquesa de Victoria Beckham, con tacones altos y maquillaje propio de una estrella de Hollywood.

Nada de tonos nude, pestañas sutiles ni rubores apenas sugeridos: ahora llevaba un labial más rojizo, las mejillas sonrosadas, iluminador en los pómulos, ojos bien definidos.

Su cabello, aunque recogido pulcramente en una cola de caballo, dejaba ver que se beneficiaba de algunas extensiones.

Otra diferencia: ahora ni ella ni Enrique escatimaron en las muestras de cariño: miradas cómplices de amor, sonrisas de oreja a oreja, las manos tomadas, palmaditas en la espalda…

El cambio en su desenvolvimiento es notable, aunque ya desde su más reciente acto público (el 7 de enero, durante una visita a la Canada House) Markle lucía ya más despreocupada.

Así que si ya en 2018 la revista People la eligió como la celebridad mejor vestida, pese a todas las restricciones protocolarias, bien podría esperarse que ahora brille más en el ámbito de la moda.

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