NIDO DE VÍBORAS

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Por Kukulcán

MARA LEZAMA está estrenando un nuevo look: un precioso vestido verde con retocados de oro y plata, tal vez sea un regalo del Niño Verde o del famoso Remby. El vestido tiene leds de ahorro y un alumbrado que aunque carece de buena luminosidad es el más caro del país. Su peinado es un poco costoso también, pero Mara sabe que si son más de un millón de pesos al mes, los vale. Faltaba más.

ASÍ SE va desdibujando el gobierno de Morena en el cual miles de cancunenses apostaron en las urnas. El capital político con que llegó la alcaldesa quedó en el crucero y se fue sepultando paulatino con los nuevos escándalos que traen muy enojados a los ciudadanos de este gran municipio.

EL VENENO del poder o del sentirse poderoso, con soberbia y atendiendo los intereses particulares por encima de los generales, ha sido esparcido por esa cueva. No hay antídoto a estas alturas sólo esperar que el desencanto se convierta en mayores protestas e inconformidad. Una cosa es ser y otra muy distinta es parecer, y eso no lo ha entendido Mara Lezama.

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EL COLMO, y después de un domingo femenino espectacular, la celebración del medio maratón de la mujer de Cancún fue una parodia de las cosas que pasan en torno al feminismo.

NOS CUENTAN las lenguas viperinas que en este medio maratón de la mujer participaron más hombres. Qué tal este dato y más cuando habíamos tenido un domingo feminista espectacular. Es decir, los números nos dijeron que los 21 kilómetros fueron recorridos por 430 mujeres y, esto no checa, por 663 hombres. Eso sí, las que le echaron más arrastre, fueron las mujeres y aquí cabe el dicho de “poquitas pero bien gritonas”.

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AHORA QUE llegamos a la cruda del movimiento feminista, el cual tuvo como corolario el día sin mujeres y una multitudinaria y heroica marcha para protestar por los feminicidios, las autoridades deben actuar en consecuencia. Permanecer como hasta lo han hecho de que hacen y no hacen, como que ven y no ven, es peligroso para un país que cada vez está más harto de las injusticias.

Hay buenas señales del gobierno federal y de los estatales para garantizar la participación de las mujeres y frenar los feminicidios. Es urgente y no puede aplazarse esa factura pendiente porque las mujeres mexicanas traen inercia. Las víboras han regresado al nido y ahora esperan, pacientes, los cambios.

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