NIDO DE VÍBORAS

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Por Kukulkán

AQUÍ EN México somos fuera de serie. No sólo enfrentamos con actos masivos en otras entidades la propagación de Covid-19 sino que confirmamos el primer muerto por este padecimiento y unos minutos después lo resucitamos. Las víboras mundiales hasta se quedaron boquiabiertas con este caso mediático que llamó mucho la atención.

PUEDE SER cómico para nosotros el hecho de que un empresario de la cepa Slim Helú haya muerto y resucitado a las tres horas por el coronavirus de Wuhan, pero para el mundo no, la Organización Mundial de la Salud ya solicitó al Gobierno de México comenzar a implementar estrategias serias que eviten la propagación del temido virus.

NO PODEMOS seguir con el humor negro desbordado y con los intereses políticos sobre los de la sociedad. El gobierno y los partidos, más las organizaciones de facto, deben coincidir y abrigar acuerdos para tomar este asunto de la pandemia con seriedad y acuerdos. Las víboras necesitan salir del nido algunos días antes de entrar a primaverear, como una forma nueva de invernar, para no andar estornudando por las calles.

UNA OLA de medidas de “aislamiento personal” se están recomendando mediante carteles y las redes digitales por parte de empresas de autoservicios, bancos, universidades, restaurantes, hoteles y demás, para evitar contagios dentro de sus instalaciones. Son medidas que se han implementado en otros países con gran éxito y que en Cancún ayudarán mucho a evitar, por ejemplo, estornudando sin el protocolo debido.

LAS VÍBORAS de este nido andan tranquilas pero muy estupefactas porque las concentraciones sociales son como una pandemia de hace años. A las personas se les recomienda, al menos, distanciarse un metro de cada una, pero apenas
se forman, acuden de compras y entran a un restaurante, para darse cuenta de que no se entendió el mensaje. Estornudos abiertos, saludos de besito y mano, contaminación manual continua, etcétera. No son todos, pero tampoco son todos y esa diferencia es la que podría arruinar estos protocolos.

HAY QUE PONERSE las pilas y reaccionar. Es un asunto serio y no para andar con miedo sin tomar en cuentas las recomendaciones; eso no sirve. Las víboras truenan los cascabeles de rabia porque saben que la irresponsabilidad, la desinformación y el vanagloriado “sí se puede” nos daría al traste frenar el virus. Desde aquí, recomendamos releer las instrucciones de estos establecimientos y seguirlos al pie de la letra.


LOS PERIODISTAS en todo este asunto del Covid-19 somos fundamentales,

en lugar de andar buscando muertos y luego resucitándolos, debemos seguir informando a la población con responsabilidad, con fuentes fehacientes y con una mirada de orientación y ayuda. El escándalo es un auto veneno. Las víboras están ya en el nido leyendo Luces del Siglo porque es la mejor fuente confiable de Quintana Roo.

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