Es Alberto un ‘samurái’ de Chetumal

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El peleador considera que falta mucho por hacer en MMA
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VÍCTOR HUGO ALVARADO

CANCÚN, Q. ROO.- Históricamente, la zona norte del estado de Quintana Roo ha sido el epicentro del desarrollo en la entidad, debido a su desarrollo turístico y el apoyo otorgado por varios gobiernos federales para incrementar su potencial en múltiples rubros, como el deportivo, con instalaciones públicas y privadas que han generado talento durante sus 50 años de vida.

Mientras, el sur del estado ha intentado surgir con nombres propios en disciplinas no tan llamativas ni tradicionales, pero en mucha menor cantidad. Fue en Chetumal, capital política de la entidad, donde un hiperactivo karateka encontró su amor por las artes marciales y comenzó a escribir su historia en diferentes disciplinas.

Alberto “Samurai” Galera, de 36 años, es uno de los mayores exponentes en las artes marciales mixtas dentro de un estado con una tradición boxistica importante. Luego de cambiar el karate por el Taekwondo, encontró estabilidad y compromiso, lo que lo llevó a representar al estado en diferentes torneos nacionales.

Se convirtió en cinta negra en 2006 y empezó a tener contacto con otras disciplinas de combate como kickboxing gracias a otros competidores y maestros para llegar de lleno a las jaulas de las artes marciales mixtas en 2010.

“Toda mi familia es deportista”, menciona. “Mi madre, mi padre, mis tíos y mis abuelos son así. Nadie de mis hermanos salió deportista, me entró la loquera y me inspiré mucho en mi familia. Dentro del mundo de las artes marciales, hay nombres como Julio Cesar Chávez, Mohamed Alí, y un nombre particular, el de Andy Hook, el samurái de ojos azules, quien también inició en el karate. Me inspiré en su leyenda y en su legado”.

– ¿Cómo fue tu primera pelea?

– Ese sentimiento y esa emoción no desaparece. Hasta el día de hoy, después de muchos años de experiencia, siempre va a haber ese pequeño miedo. Yo no sabía ni qué estaba pasando hasta que cerraron la jaula y oh sorpresa. Fue una sensación apasionante hasta que acabó la pelea. Afortunadamente gané y experimenté un mar de emociones.

– ¿Qué te ha dejado practicar artes marciales mixtas?

– Una gran satisfacción. Si hablamos de la parte positiva, todo es felicidad, bondad, armonía y evolución: atrás de eso hay una cortina que mucha gente no conoce. Hay muchos enemigos a vencer, y no hablo solo de personas, sino de emociones negativas, y hay que saber afrontar eso. Hay cosas que de repente te molestan y otras que te emocionan, es una bipolaridad tremenda la que uno sufre. Me ha ayudado a controlar mis emociones, a canalizar mi energía y a enfocarme en lo que deseo.

– ¿Cómo consideras que se ha llevado a cabo el desarrollo deportivo del Sur de Quintana Roo?

– Siendo sinceros, aún estamos en pañales. El crecimiento deportivo ha sido muy lento. Dejando a un lado la cuestión política, el problema es la falta de la superación personal en ciertas disciplinas. Hay deportes que no han logrado despuntar como deberían, por ejemplo, en el futbol. Yo sé que hay mucho talento y potencial en nuestro estado, y ese talento ha sido momentáneamente relegado y rechazado, y eso me molesta, porque cuando rechazas a un joven lo dañas psicológicamente, y jamás en su vida regresa a ser lo que era. Nosotros como entrenadores debemos tener un ojo clínico sobre esto, hay mucho talento, y no sólo en artes marciales, sino en muchos deportes.

– ¿Cuáles son tus planes para el futuro en las artes marciales mixtas?

– Tenemos muy buenas invitaciones para pelar fuera. Seguimos en el proyecto de Predador, le estamos echando muchas ganas con Alex Reiner, que trajo un buen proyecto al estado. Viene algo muy bonito para mí, estoy abierto a todas las posibilidades, pronto me verán dando una gran sorpresa. Ya es hora de despuntar después de una carrera de 10 años en las artes marciales mixtas.

Tendrá Sansores que pelear por su plaza