CARBONES POLÍTICOS: Líderes empresariales… callados, tibios… sin ganas

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ELMER ANCONA

Está bien que la indicación haya sido quedarse en casa y no salir para nada, de no ser estrictamente necesario, pero algunos líderes empresariales de Quintana Roo se lo han tomado muy en serio. Han exagerado.

No se les ve, no se les siente, no se les oye; eso es no tener liderazgo ni la menor idea de lo que deben hacer a favor de sus agremiados que, por cierto, están llenos de miedo.

Salvo honrosas excepciones, como es el caso de los dirigentes empresariales de la Canirac, de la Coparmex, de la Acotur, las demás cámaras quintanarroenses están apagadas, calladas, enmudecidas, ante la pandemia del coronavirus (Covid-19).

A diferencia de los líderes empresariales de otros estados o municipios, aquí los representantes gremiales están adormilados; ni desde sus casas envían indicaciones precisas y oportunas a sus asociados, que como pueden claman auxilio.

Asociados que, por cierto, pagan cantidades nada reducidas a sus cámaras para sentirse representados; en solitario, advierten que hay nula comunicación con sus dirigentes. No les informan como debieran.

Un claro ejemplo es el de la presidenta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe, Inna German Gómez, quien parece brillar por su ausencia. No convoca, no transmite, no responde llamadas. En verdad, a los empresarios los está sacando de quicio.

La Directora General del CCE, Melissa Bugarini Calleros, la justifica con el siguiente argumento: “no podemos obligarla” a dar declaraciones; si no está con el ánimo de ofrecer algún mensaje para sus agremiados “qué quieres que haga”. Y se suelta la carcajada.

Quizá no entiendan que no son momentos para perder el tiempo; a lo mejor no comprenden que los pequeños, medianos y grandes empresarios necesitan de sus dirigentes para tomar las decisiones adecuadas, para proteger sus empresas.

Eso sí, estos dirigentes visitan a secretarios de Estado para extender la mano, para pedir incentivos fiscales, para clamar ayuda. No está mal, por supuesto.

Nadie critica eso porque hoy más que nunca lo necesitan. Lo aberrante es ver cómo los dirigentes empresariales no se contactan con sus agremiados, no conectan con ellos para darles tranquilidad, para calmar sus miedos, para despejar la incertidumbre.

Estos dirigentes empresariales creen que es mejor estar tirados en la hamaca esperando la ayuda municipal, estatal y federal, con la cartera
abierta, sin hacer lo que les corresponde.

El Consejo Coordinador Empresarial del Caribe debe asumir una actitud mucho más proactiva, más propositiva, más inteligente, más solidaria con las ciento de pymes que lo integran.

No se trata de “no tengo ganas de hablar”, de hacer las cosas o no; se trata de cumplir con una responsabilidad que le han conferido las cámaras agremiadas y los cientos de empresarios que están ansiosos de estar bien comunicados.

Si realmente están trabajando por ellos, entonces lo que se refleja es una pésima política de comunicación corporativa que deja mucho que desear; denota una falta de estrategia ante un escenario de crisis.

Aquí, de lo que no se trata, es venir a presumir como director general que se llega de la Ciudad de México, que son los más fregones, que son los sabelotodo, y no necesitan escuchar a los demás. Tremenda equivocación gerencial.

Muchos de los que viven en Cancún llegan de otras partes, incluso de la misma Ciudad de México. Eso no es para presumir. Si se quiere presumir  algo, que sea una comunicación eficaz, un protocolo de emergencia ante las contingencias sanitarias, un reporte pormenorizado de lo que se está haciendo. Eso sí es para relucir.

No se puede andar presumiendo, por ejemplo, que como dirigente empresarial se acudió a Chetumal para entrevistarse con funcionarios públicos, con el ánimo de solicitar apoyos fiscales y de otra naturaleza.

No está mal, pero de qué sirve hacerlo si no se difunde, si la información no permea entre los micro, medianos y grandes empresarios. Esa sí es una auténtica calamidad. Es un vacío de poder.

DESAIRE A LOS ‘CAPITALISTAS’
Pero no sólo el Consejo Coordinador Empresarial del Caribe padece una pésima política de comunicación corporativa, el gobierno federal sufre una incomprensible política de comunicación social.

Ya no se sabe quién maneja peor estas importantes y trascendentes áreas de información. El caso es que los más afectados son los propios ciudadanos que ya no saben a quién hacer caso.

Marcy Bezaleel Pacheco, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac), Capítulo Cancún, dio al clavo al decir que prevalece una horrible incomunicación entre niveles de gobierno.

“Hoy el gobernador del estado, atinadamente, recomienda que no salgamos de casa de no ser necesario, que guardemos la sana distancia, mientras el presidente de la República anima a la gente a abrazarse, a convivir en lugares públicos sin miedo, sin seguir los protocolos adecuados.

Es impresionante la falta de comunicación y de dirección”.

Sergio León Cervantes, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Capítulo Cancún, lamenta que el gobierno federal no siga el sabio ejemplo que están dando mandatarios de otros países, que protegen y cuidan a las familias, a los ciudadanos.

Lo cierto es que muchos líderes empresariales, muchos políticos, no cuidan las formas, no ofrecen los medios adecuados, no dan alternativas de sana comunicación para la gente que representan. Así, este país no podrá avanzar.

Son tiempos de romper con estigmas, con prejuicios, con presunciones que no llevan a ninguna parte. Es hora de ponerse a trabajar y dar resultados. No de mofas ni de “Es que hoy no tengo ganas”.