Vuelven objetos prehispánicos a Nevado

450
  • Unos 52 objetos prehispánicos fueron devueltos al lago de la Luna, en el Nevado de Toluca, más de una década después de haber sido extraídos para investigación.

JUAN CARLOS MOLINA / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México.- Unos 52 objetos prehispánicos de resina de copal fueron devueltos al lago de la Luna, en el cráter del Nevado de Toluca, más de una década después de haber sido extraídos para su investigación.

Como parte de este proyecto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, las piezas fueron extraídas del lago hace 13 años y sometidas a un entorno que recreaba sus condiciones naturales para realizarles una serie de estudios.

Los productos, de formas predominantemente esféricas y cónicas, pasaron por un proceso de datación por carbono 14, el cual demostró que su origen está entre los años 1216 y 1445 d.C. Se cree que originalmente fueron depositados ahí por sacerdotes matlatzincas.

Hace unas semanas, el conjunto fue regresado al lugar donde se encontró originalmente. La medida obedece a lo estipulado en la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático 2001 de la UNESCO, donde se estableció que los productos de este tipo preferentemente deben ser guardados en su lugar original.

“Por ‘patrimonio cultural subacuático’ se entiende todos los rastros de existencia humana que tengan un carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente, de forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años”, dice el texto de aquella convención.

Antes de ser reingresados al agua, los objetos fueron identificados y colocados en unas guardas para proteger sus resinas. Además, la colección fue organizada en un contenedor especial.

“Cada uno de los materiales está plenamente identificado, con la intención de que este catálogo pueda volver a consultarse si en el futuro evolucionan las tecnologías o los métodos de trabajo aplicables a estas piezas”, dijo la restauradora Enna Llabrés Torres en un comunicado del INAH.

Con estas medidas, la Subdirección de Arqueología Subacuática estableció a este conjunto como un archivo arqueológico in situ para bienes culturales sumergidos.