PUERTO MADERO: Lo que no te mata te hace más fuerte

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RUBÉN TORRES

En una nación como la nuestra, donde aún persiste la generación que nació en la década
de 1960, supuestamente los más vulnerables al COVID-19 y a quienes han marcado sucesos violentos, catástrofes naturales, terremotos, azotes de virus y epidemias, más convulsiones políticas, saben que ahora la cifra negra, es “otros datos’’ y que alguien miente.

Los sesenteros en todas las etapas de su vida, aprendieron a sobreponerse aún con presidentes y gobernantes ineptos, sin embargo, siempre se observó que alguien alzaba la mano para abanderar transformaciones que daban esperanza, ahora la hueca frase de: “Somos la Esperanza de México’’ es cada vez más insostenible.

El COVID-19 o coronavirus, está haciendo emerger lo peor de cada gobernante y separando el “trigo de la cizaña’’. Unos han salido coherentes, otros siguen empecinados en que hay un salvador llamado Andrés Manuel López Obrador y sus fanatizadas huestes del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Ellos deben recordar que el hartazgo de gobiernos de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), Revolución Democrática y PVEM por corruptos solos se echaron la soga al cuello y por eso vieron un “rayito de esperanza’’.

El COVID-19, al cual no se le atacado de frente, sino de “ladito’’ y minimizado su poder destructivo desde el Poder Ejecutivo, habrá de detonar la generación de los 2020, sólo hay que educarlos, aprovechar la reclusión por el “QuédateEnCasa’’, no por estrategia federal, sino por temor de algunos conscientes humanos y poder forjar la nueva camada.

En los tiempos de crisis y depresión, siempre los mexicanos han sido solidarios, esa palabra robada por los políticos vividores que nos han sumido en crisis económico-financieras y la que se avecina, esperemos sea aceptada y no subvalorada o echar culpa al pasado otra vez con el “tengo otros datos’’.

Los estragos de los terremotos de 1985 y 2019 en varias entidades del país, aún duelen, más huracanes o tormentas, humanidad propia de los mexicanos no hay duda, la ayuda con despensas o víveres están ahí, aunque algunos buitres políticos se endosaron el esfuerzo, revendieron u ocultaron para su beneficio.

Las reconstrucciones han sido la base de los forjados en el trabajo, no los advenedizos politiqueros o chapulines que no hacen diferente a los de MORENA, ni a su líder que surgió igual del “pasado’’ PRI, ellos, los más de 120 millones de mexicanos son los que seguirán transformado.

La expropiación de “Transformación’’, de lo que nada han hecho, aún no les llega a los talones de los gobiernos postrevolucionarios, ni con su gurú o la tan presumida 4T y la frase: “Somos la Esperanza de México’’.

En estos momentos, además de la preocupación y ocupación de los mexicanos es su economía, situación laboral y un futuro nada halagador, que se agravará más con el “encierro domiciliario’’, sobre todo en hogares donde la violencia familiar es la constante.

No sólo física sino mental, debido a que mujeres y hombres no están educados a la “antigüita’’, hoy las parejas trabajan, dejan a los hijos solos, encargados o en la calle, ofrecen premios para evitar berrinches o chantajear para que les permitan a los progenitores olvidarse de ellos.

Los que violentan psicológica o moralmente son “ellos’’, quienes les dieron la vida, pero no la atención, con sus claras excepciones claro. El encierro social como está siendo calificado, no asumido por todos debe obligarnos a cambiar en lo futuro el carácter de las nuevas generaciones.

¡Hagámoslo bien! Es nuestra oportunidad para educar en la crisis sanitaria, económica, política y social. Porque lo que nos hace observar Causa en Común, organización que encabeza María Elena Morera, es cómo el encierro está acabando con la paciencia y sana convivencia, entre los padres e hijos.

No sólo el hombre golpea o violenta a la familia, también las progenitoras e incluso entre los mismos hermanos se hacen pedazos ante la desesperación del encierro, desesperanza y anhelo de cuándo concluirá el hacinamiento y la emergencia sanitaria.

Causa en Común refiere que “QuédateEnCasa’’, a causa del coronavirus incrementó en 16 por ciento la violencia familiar a nivel nacional y las autoridades federales, estatales y municipales tienen la obligación de implementar campañas de concientización de “no a la violencia’’.

Sólo Yucatán e Hidalgo son los únicos que en cifras sobre ese ilícito muestran una baja desde la aplicación de la medida preventiva de no salir de sus domicilios, en Quintana Roo, el registro es de 1,528 casos hasta el 24 de marzo.

El comparativo sobre el aislamiento social que se promueve, reporta que, entre el primer bimestre de 2019 al mismo lapso de 2020, el número de investigaciones por el delito de violencia en el hogar creció de 28 mil 895 a 33 mil 645 casos a nivel nacional.

Eso significa que, en los más de 2 mil 500 municipios y 32 estados de la República, se están perpetrando 561 investigaciones diarias por las Procuradurías y Fiscalías Generales de Justicia, además, que las llamadas de auxilio reportadas al 911 sobre casos de violencia intrafamiliar, aumentó un 7 por ciento.

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