Muestra IMSS vulnerabilidad

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  • Debido a una negligencia, 22 personas que trabajan en un IMSS en Monclova se han contagiado de Covid-19.

 

JAVIER GARZA / AGENCIA REFORMA

El 22 de marzo, el Gobierno de Coahuila anunció el primer caso confirmado de Covid-19 en la ciudad de Monclova, en el centro del estado a 200 kilómetros de la capital.

El paciente tenía antecedentes de viaje a Estados Unidos.

Ese anuncio era un aviso del futuro: menos de una semana después, los casos de Monclova constituirían el mayor brote masivo de Covid-19 en un hospital del País, con 22 de sus trabajadores contagiados.

De paso, Monclova (con una población de 380 mil habitantes) se convertiría en la ciudad mexicana con mayor tasa per cápita de la enfermedad.

El caso dejó al descubierto la incapacidad en dicha clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para atender adecuadamente a un paciente.

Eso provocó contagios entre su personal por falta de indumentaria y entrenamiento para proteger al personal médico. De paso para canalizar informacion confiable a los tomadores de decisiones en Ciudad de México, que a su vez fallarían al reportar a la ciudadanía sobre ese brote.

Este brote de coronavirus, que hasta ahora se ha cobrado dos vidas, comenzó cuando un paciente, de oficio chofer de tráiler que residía en Piedras Negras pero realizaba frecuentes viajes a Monclova, entró a Urgencias del Hospital General de Zona No. 7 del IMSS el 15 de marzo, de acuerdo con una carta que médicos y enfermeras del hospital publicaron en redes sociales para denunciar la grave situación de falta de equipamiento que vivían en el hospital.

Esa carta, verificada con trabajadores del hospital, comenzó a circular el lunes 30 de marzo y daba cuenta de la ausencia de equipo de protección en la clínica.

En la misiva se relata que el paciente fue diagnosticado de neumonía. Asimismo se valoró un probable cuadro de Covid-19, por lo que se recomendó aislamiento.

Pero el hospital no estaba preparado para esta medida, porque el aislamiento se improvisó en el área de urgencias, una zona de mucho tránsito de personas.

Durante una semana, el paciente estuvo en contacto con por lo menos una docena de médicos y enfermeras, quienes a su vez estuvieron en contacto con otros pacientes, mientras trabajaban con una escasez de tapabocas, guantes y gel antibacterial.

El 19 de marzo el paciente tuvo que ser conectado a un ventilador porque su estado de salud empeoró.

La prueba de Covid-19 la practicó la Secretaría de Salud del pero no hay reporte de que eso haya provocado una reacción del Instituto. La prueba la practicó la Secretaría de Salud del Estado, que la envió a su Laboratorio de Salud Pública, en Saltillo. El 22 de marzo regresó: era positiva.

Pese a ello, la dirección del hospital ordenó hasta el día siguiente el traslado del paciente a otra área.

Ese mismo día, el 23, el director del IMSS, Zoé Robledo, publicó un video en su cuenta de Twitter en el que reconoció la “exigencia legítima” de equipos de protección personal por parte de trabajadores.

Cuando Robledo publicó el video, al menos dos médicos del hospital de Monclova mostraban síntomas de Covid-19 y al día siguiente, el 24 de marzo, el personal del hospital salió a la calle a denunciar la falta de equipos de protección para atender esos contagios.

La Secretaría de Salud del Estado aplicó pruebas a dos médicos que atendieron al paciente, éstas fueron anunciadas como positivas el 26 de marzo.

Los directivos del IMSS que intentaron rastrear el origen del contagio buscaban afuera del hospital, en los eventos sociales a los que habían acudido los médicos, preguntando por viajes recientes. Dado que muchos de ellos, además laboran en otros hospitales -públicos o privados- también se indagaban consultas recientes en esas clínicas. Buscaban en diferentes lados, menos adentro del hospital.

El 27 de marzo, el “paciente cero” murió. Fue el primer fallecimiento por Covid-19 en Coahuila.

Al día siguiente la bomba explotó. A las 7 de la tarde, la Secretaría de Salud de Coahuila anunció siete nuevos casos en Monclova “por contagio local”. Todos eran trabajadores del Hospital No. 7. Con 10 casos, la tercera ciudad del Estado ya tenía casi tantos como la suma de Torreón (7) y Saltillo (6).

El domingo 29 de marzo, el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, viajó a Monclova para reunirse con funcionarios del Seguro Social. Los datos ya no dejaban lugar a dudas de que en esta ciudad se había presentado el mayor contagio de Covid-19 dentro de un hospital mexicano. Ese día, se anunciaron 11 nuevos casos confirmados.

La semana cerró con 21 casos en esa ciudad. Pero, había un indicio de que el Covid-19 ya había salido del hospital.

Un reporte interno del IMSS, verificado con dos fuentes con acceso al documento, señala el resultado positivo a Covid-19 de 19 personas dentro del hospital: el “paciente cero” y los dos médicos que lo atendieron, pero también cinco médicos de Urgencias, uno más de otra área, cinco enfermeras, dos enfermeros, un camillero, una trabajadora social y un becario.

El documento también da cuenta de que uno de los médicos, el doctor Gualberto Reyes de la Cruz, había sido conectado a un ventilador.

Si los datos del Gobierno estatal indicaban 21 casos de Covid-19 en Monclova y el informe interno del IMSS señalaba el contagio de 19 personas dentro de su hospital, eso significaba que ya había dos personas con pruebas positivas afuera de la clínica. El reporte indica que hubo al menos 45 contactos de las personas contagiadas.

El lunes 30, el comunicado del Gobierno estatal informó sólo un caso confirmado más en Monclova y ese día por primera vez el contagio masivo fue abordado por la Secretaría de Salud federal. En su conferencia de las 7 de la tarde, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, atribuyó el primer contagio de un médico de la clínica a una “consulta privada fuera del hospital”.

La declaración enfureció a los trabajadores del hospital. Lo vieron como un intento de aventar la culpa en la falta de cuidado de uno de los médicos y no en la precariedad de equipos e instalaciones que padecen en ese hospital.

El 31 de marzo, los trabajadores protestaron de nuevo por la falta de atención del Instituto, que a esas alturas todavía no había enviado a Monclova material de protección.

Ese día, el Gobierno estatal anunció 14 nuevos casos en Monclova. En total, en dos semanas, sumaban ya 36.

Por la tarde, López-Gatell inició su conferencia con una mención al caso. Admitió un error al hablar de un contagio en una consulta privada y ofreció una disculpa pública.

La disculpa evidenció una falla en la comunicación, pues a pesar de que el Gobierno estatal había advertido al IMSS de la situación, los reportes de la delegación que llegaban a la CDMX seguían informando que estaban buscando la infección del primer médico contagiado afuera de la clínica.

Al mismo tiempo que López-Gatell encabezaba la conferencia en Palacio Nacional, falleció el doctor Gualberto Reyes de la Cruz, de 46 años, quien llevaba 16 años laborando en el hospital.

El martes 1 de abril, Riquelme estuvo de nuevo en Monclova para una reunión con el comité regional de salud, también estuvo Eduardo Robles, jefe de Seguridad del Trabajo del IMSS, era la primera vez que un funcionario de las oficinas centrales hacía acto de presencia.

Cuando el Gobierno estatal anunció ese día seis nuevos contagios, ya resultaba imposible determinar cuántos eran directamente de alguien infectado en el hospital o si el virus ya se había esparcido por la ciudad.

Fue hasta ese momento que la palabra “Monclova” apareció en la cuenta de Twitter de Zoé Robledo, pero sólo para publicar el video de la conferencia nocturna.

Al 3 de abril, Monclova reportaba 45 casos de Covid-19, 21 correspondían a trabajadores del hospital y los otros 24 a personas externas. Con 12 casos por cada 100 mil habitantes, la ciudad tiene la tasa de casos confirmados más alta de México. En la Ciudad de México, la entidad con más confirmaciones en el País, la tasa es 3.6, casi cuatro veces menos.