PUERTO MADERO: Cómo lo hará el presidente, eso falta

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Rubén Torres

La actitud del presidente Andrés Manuel López Obrador, de hacer caso omiso a los “especialistas’’ en materia económica y salud, están por crear el ambiente de acciones de excepción próximamente, en un marco de inmovilidad y aislamiento social casi al 80 por ciento a nivel nacional y un cóctel social, nada deseable para un país como el nuestro.

En la actualidad según el último censo de hace una década del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), mantiene el rango de un poco más de 100 millones de habitantes, la mitad mujeres y hombres jóvenes, fuerza destinada a impulsar la transformación económica, pero igual son una amenaza a falta de oportunidades.

Hasta en el conteo poblacional ocurrirán retrasos, debido a que los “encuestadores’’ también se fueron a su casa y el INEGI, está invitando a que se haga a través de un cuestionario en su página, resultados que pueden resultar imprecisos o inciertos de acuerdo como se vea. Las previsiones de algunas mentes lúcidas, que saben y han realizado  pronósticos acertados, como Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero del Banco BASE, prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) en un horizonte optimista, sufra una caída de 5 por ciento.

En un entorno intermedio, el desplome llegaría a 8 por ciento y en un escenario pesimista, sería de hasta un 10 por ciento, lo que sin duda no sólo afectará el desarrollo de la industria, pequeña y mediana empresa las cuales estarían siendo estranguladas, al no haber estímulos o incentivos fiscales, como tampoco capital.

El tiempo es oro en estos momentos, para la implementación de un Plan Nacional de Emergencia, provocado a causa del COVID-19 o Coronavirus y la caída del precio internacional de los hidrocarburos en los países productores, caso de México, donde los lineamientos de la afectación son reales y que no disminuya la letalidad del virus.

El presidente López Obrador, anunció que ofrecería respaldo económico para fomentar más de 2 millones de empleos, cuando la crisis no ha permitido hacerlo y ahora con la obligada ausencia laboral, la problemática se hace más complicada, porque tampoco dice en qué sectores lo fomentará.

La parte negativa del modelo que anunció es la ausencia de apoyos a las empresas, que serán las más afectadas por parar la producción y evitar concentraciones de empleados y los “ausentes’’ en sus casas, son los grandes afectados, así como sus familias porque no habrá cómo pagar salarios o adelantar vacaciones.

Los augurios de los “especialistas’’, arrojan que en marzo el impacto fue moderado en la actividad económica, para pasar a una situación complicada en la segunda quincena del mismo mes, pero los impactos severos ocurrirán en abril y mayo, al no existir un plan de incentivos reales, no de apoyos directos a los que menos tengan.

La problemática se irá “atenuando’’ que no será la solución, ocurrirá en junio y julio, bajo el esquema de reactivación de la economía parcial e iniciará la subida del tobogán económico-financiero con una leve recuperación durante el mes de agosto, de acuerdo con los que saben y Gabriela Siller.

López Obrador prometió inyectar recursos para la creación de dos millones de nuevos empleos, una inversión de 25 mil millones de pesos para la introducción de servicios básicos en 50 mil viviendas de zonas marginadas ubicadas en los 50 municipios más desprotegidos.

Así como créditos personales de vivienda para pequeñas empresas del sector formal e informal, lo malo es que en su anuncio dice sólo el qué, pero no el cómo, acciones que el criticó desde que se inició cuando abandonó las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde fue dirigente y después como opositor.

La Iniciativa privada, los sectores patronal, empresarial, sindical y eclesiástico, siguen esperando las respuestas sobre como implementará sus propuestas para enfrentar la combinación de complicaciones que iniciaron desde diciembre pasado y ahora se han abiertos más frentes desde inicios del 2020.

Se comprende el cuestionamiento del presidente, porque de haber sido otras épocas del neoliberalismo, los programas ya se estarían generando, repartiendo dinero, víveres y todo tipo de apoyos, pero que estarían siendo manejadas por líderes obreros, campesinos, burócratas e incluso organizaciones caritativas, no gubernamentales o civiles.

Las que siempre engordaron sus bolsillos, las de sus familiares y así, sólo así pudieron escalar en “sociedad’’ o las empresas intermediarias de algunos senadores, diputados o secretarios de estado, como ha sido documentado de cómo la clase política de cualquier partido político, incluso MORENA, lucran con la desgracia de los más necesitados.

Toda esta incertidumbre, es la que tiene angustiada a la mayoría de la población, que se está tronando los dedos, mordiendo los labios e incluso padeciendo algún tipo de males nerviosos, aunado al miedo de verse contagiados ellos o algunos de sus familiares por el COVID-19.

Como dice el dicho, la burra no era arisca. El presidente López Obrador, está asumiendo toda la responsabilidad de las decisiones próximas e irá contando con sus “otros datos’’ la forma en que va caminando en los próximos días de sus conferencias mañaneras, de donde se desprenderá como hará llegar de “forma directa’’ a los afectados la ayuda.

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