NIDO DE VÍBORAS

291

Por Kukulkán

IMAGINE QUE, usted querido lector de este nido, es el alcalde o alcaldesa de esta ciudad. Ahora remóntese al problema de infecciones de salud por el Covid19 y que para combatir la propagación usted hace un llamado para que la gente realice una cuarentena en sus casas. Es el primer paso. Luego vendrán los efectos. Pero usted es la autoridad y tienen la capacidad, se supone, de solucionarlos con eficiencia y eficacia.

EN LA FAMOSA plaza El Crucero, le reportan desde ahí y usted muy cómodo sin salir de sus oficinas, acuartelado y bien sanitizado, que un grupo de 400 rijosos andan pidiendo despensas porque no tienen empleo y no tienen qué comer.

Entonces usted decide no darles absolutamente nada de sus peticiones y, por el contrario, los saca a punta de amenazas de la plazuela con una orden ipso facto. Dan muy mala imagen, faltaba más.

PERO, ADEMÁS, de dar mala imagen la incidencia delictiva crece en esa zona y los rumores nos indican que son muchos de los 400 desempleados que acuden a ese lugar para ver si alguien los contrata y ganar dinero para llevar a sus familias.

Además, diversas empresas y personas les llevan solidariamente comida a ese lugar como un acto de ayuda pura y transparente.

PERO, PERO, usted, ya enloquecido con el poder, los quita y los seguirá quitando hasta que se vayan a sus casas. Regresan, sin dinero para comprar comida, sin alimentos y apenas abren la puerta comienzan a chillar los hijos y toda la familia.

AHORA, VOLVAMOS a la realidad. Le preguntamos en este nido: ¿es una decisión asertiva por parte de la autoridad retirar de El Crucero a los 400 desempleados?

Porque no mejor se les ayuda, se les toma al menos la temperatura, se les apoya, se les sigue un registro en lugar de mandarlos intimidar. Pues eso hizo la alcaldesa Hermelinda Lezama, los mandó reprimir. ¿Cómo llamarle a eso? No hay adjetivos más para tanta insensibilidad y deshumanización.

EN LAS tardes, de unos quince días para acá, se pasea un cocodrilo por el arroyuelo artificial interno que tiene el famoso Centro Comercial La Isla. El curioso visitante regresó por la ausencia de seres humano en este lugar debido al Covid19. Algunos de los guardias le arrojan comida y el feroz animal ni tardo ni perezoso se lanza por ellos. Su paseo dura algunos minutos. Pero ya se ha ganado varios motes como el “consentido” y hasta el “alien”. Vive en la Laguna Nichupté y dicen que es un descomunal lagarto.

ES EL consentido, dice una de las guardias de este lugar. Le creemos porque
siempre que pasa por los puentes voltea a ver si ve a su amigo. Así que con el regreso de este cocodrilo, los tiburones que han visto cerca de la playa, los jaguares que se han metido a hoteles en Playa del Carmen y muchísima fauna más han regresado a su hábitat.

LOS RESTAURANTEROS y hoteleros están perdiendo millones y millones, sin que eso quiera decir que estén en bancarrota, pero la naturaleza que sí estaba sin capital está ganando regeneración de especies y una tranquilidad que le regresa la fuerza perdida por tantos años de ajetreo humano. Las víboras andan contentas en el nido.

WAYEB POLÍTICO: Esa prensa vendida anda perdida