NIDO DE VÍBORAS

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Por Kukulkán

EL TRUEQUE es el mecanismo de intercambio, sin dinero, más solidaria y eficiente en el mundo como vivían las comunidades hace muchos años antes de la presencia de los valores fiat. En Cancún somos especialistas y los brotes para facilitar mano de obra por alimentos o productos, y viceversa, surgen todos los días. De verdad, un ejemplo.

PERO POR QUÉ las autoridades municipales no fomentan el trueque o, al menos, deberían facilitarlo. Ellos como gobierno municipal pueden hacer mucho en esta época de crisis; una crisis que apenas comienza a enseñar sus filosos colmillos.

Sería buen tiempo para que el ayuntamiento de Benito Juárez se ponga las pilas y muestre de qué está hecho. Las víboras son incrédulas porque han pasado los años y no vemos algo loable en ese edificio de la avenida Tulum.

EN CANCÚN llegamos a una fase donde las propagaciones de 20 y hasta 60
personas por infectado ya se dio, como lo explica la Secretaría de Turismo. Esto es, dentro del método de prevención Centinela, estaríamos hablando que en esta siguiente fase llegaríamos en Cancún a los 3 mil o hasta cinco mil infectados antes de que comience a descender, si es que seguimos cooperando. Pero el método puede varias muchísimo porque hay que considerar los otros factores de riesgo como neumonías, influenza e infecciones respiratorias en general.

EL MÉTODO Centinela matemáticamente ayuda a ahorrarse la estupidez de las pruebas para pronosticar los efectos de propagación. Sirven para saber si tienes el Covid-19 o no, una vez que te den resultados, encerrarte con lodo y piedra en tu casa. De otro modo, tendrás que hacértelos cada semana y aun así, las pruebas, tienen un 50-50 de certeza.

LO IMPORTANTE es que las autoridades estatales de Salud de Quintana Roo, y el gobernador Carlos Joaquín González, tomaron a tiempo las determinaciones de aislamiento. Nada fácil. Nada, por los efectos que vivimos ahora en la economía y unos días de la esperada época de semana santa y de la celebración de los 50 años de Cancún. Sumémonos a este esfuerzo confinándonos en nuestras casas. Las víboras se sienten seguras de las determinaciones estatales.

LEÍ POR ahí que el corazón de Cancún ya no late. Nada más falso, el que esté sólo y en silencio no quiere decir que esté muerto. Está en descanso, en reposo, más fuerte que nunca. Qué fácil es la frase cómoda, intempestiva, sin pensar. La primera ocurrencia que se nos atraviese por la cabeza, esa. No, el corazón de Cancún es el de nosotros y nosotros estamos más vivos que nunca. Dispuestos, como soldados de batalla, a hacerle frente a esta emergencia.

PENSAR ASÍ es derrotarse. Aventar los trastes en la tormenta y salir corriendo. Somos como el viejo de Ernest Heminway. Somos una sociedad fraguada en la adversidad. Personas a construir castillos, como Cancún por más huracanes y tormentas que nos peguen. El corazón de Cancún está más vivo y fuerte que nunca.

Las víboras siguen en el nido pero al regreso tendrán ese afán de apreciar lo que se ha logrado y seguir fortaleciendo nuestro paraíso. Ánimo cancunenses que hay luz del otro lado del túnel.

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