Dañan barcos ‘piratas’ arrecifes de Quintana Roo

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  • Por barcos ‘piratas’, malas prácticas turísticas y contaminación, los arrecifes de Quintana Roo se encuentran en grave riesgo.

Felipe Villa

CANCÚN, Q. ROO.- Los arrecifes de Quintana Roo se encuentran en grave riesgo. Barcos ‘piratas’, malas prácticas turísticas, contaminación, cambio de uso de suelo, pesca ilegal y huracanes deterioran aceleradamente uno de los mayores patrimonios naturales del país y del mundo, advierte el diagnóstico “La Situación de los Arrecifes de Coral en la Península de Yucatán”.

En las costas del estado se ha detectado una proliferación de embarcaciones de uso turístico que no cuentan con los permisos correspondientes y que atentan contra el patrimonio natural. Se han identificado dos tipos de “piratas”.

De acuerdo con este estudio, están los navíos que sí tienen permiso náutico pero no cuentan con la autorización para incursionar en las Áreas Naturales Protegidas, pero las que son más alarmantes son las embarcaciones con banderas extranjeras, la mayoría provenientes de Delaware y Florida, Estados Unidos.

“Nuestras leyes les permiten entrar hasta por 10 o 15 años con permisos de importación temporal y se quedan, las ponen a trabajar y no tienen ninguna regulación”, advierte el documento.

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Inclusive, algunas de estos barcos ‘piratas’ son buscadas en otros países por estar involucradas en hechos presumiblemente ilícitos mientras que aquí permanecen trabajando sin pagar impuestos y sin ningún tipo de seguros.

El daño a los ecosistemas lo realizan cuando encallan. Son las que más incurren en este tipo de incidentes porque no conocen la zona, no saben que hay arrecifes ni que están en una Área Natural Protegida. Además, sus operadores no tienen capacitación alguna al respecto.

Los encallamientos de barcos se han convertido en emergencias frecuentes. Sólo en el Parque Nacional Punta Nizuc hay registro de 23. Cuando encallan, los barcos generan destrozos en el momento del incidente y también cuando son retirados.

El estudio se lamenta que no hay consecuencias legales para las empresas o los dueños de los barcos que encallan. Se abren expedientes que finalmente se archivan. Además las cartas náuticas están desactualizadas y el actual ordenamiento marítimo está rebasado, pues se han incrementado exponencialmente las embarcaciones en la zona.

Cada encallamiento implica una restauración “muy costosa”. Explica el diagnóstico que “el arrecife por sí solo no se recompone o restituye; hay que hacer acciones de restauración”. Cada colonia de la especie acropora cuesta más de 20 dólares, ejemplifica.

Además estos barcos ‘piratas’ representan, desde el punto de vista comercial, una práctica económica desleal. Lo anterior porque los turistas las rentan a precios más baratos que las que sí cuentan con los permisos correspondientes.

Dentro de las malas prácticas turísticas se encuentra el cambio de uso de suelo para construir hoteles o centros de recreación y una proliferación de obras, como escolleras, que se realizan intempestivamente y sin ningún tipo de manifestación de impacto ambiental. “Nos quitan, nos remueven, el pasto marino, hace este tipo de estructuras y nos ocasionan problemas muy recurrentes”.

Entre las actividades que se realizan dentro de estas Áreas Naturales Protegidas se encuentran el snorkel, el buceo, la renta de dinguis y catamaranes. Bien reguladas, estas prácticas pueden convivir con los arrecifes, pero ahora hay un aumento de actividades que se realizan sin supervisión.

El síndrome blanco, consistente en el blanqueamiento de los corales, ha venido acompañado de un desprendimiento del tejido vivo de los arrecifes. Se han muerto colonias enteras. Las investigaciones preliminares arrojan que todo se debe a la contaminación de las aguas.

Y es que toda la contaminación que ocurre en la selva, en los cenotes y en los municipios termina en los arrecifes. Municipios como el de Isla Mujeres no cuentan drenaje. Todas las aguas residuales terminan en las costas.

Las otras amenazas que atentan contra las Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo son los huracanes y la pesca ilegal.

El documento, elaborado por la doctora Yadira Gómez Hernández, investigadora adscrita al Parque Nacional de Isla Mujeres y directora regional de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), señala que en toda la Península de Yucatán hay 26 Áreas, de la cuales 18 se encuentran en Quintana Roo.

De estas últimas, 17 son costeras y cuentan con arrecifes de coral, es decir, son de ecosistema kárstico. Resultan “de suma importancia; es nuestro activo fijo”. Proveen de servicios ambientales y turísticos que se traducen en decenas de millones de dólares anuales.

A pesar de ello, no se cuenta con instrumentos legales para protegerlos de forma específica. De manera particular los pastos marinos no están considerados dentro de la Norma Oficial Mexicana 059 de protección ambiental de especies de flora y fauna nativas de México. Estos pastos marinos son reservorios de carbono, permiten que los corales no sufran de sedimentación y que se reproduzcan todas las pesquerías.

El diagnóstico es parte del cuaderno de investigación Los Océanos y los Mares en México. Retos y Oportunidades para un Desarrollo Sostenible, del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República.

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