Los periodistas en tiempos del Covid-19

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ELMER ANCONA

Basta sumergirse un rato en las Redes Sociales de los grupos de periodistas y comunicadores, para ver la crítica situación por la que están atravesando quienes se dedican a informar a través de los medios de comunicación “tradicionales”.

Quienes ejercen el periodismo -todo el mundo lo sabe-, por lo general no perciben grandiosos sueldos; es más, se podría decir que están muy por debajo de lo que ganaría cualquier otro profesionista que no tenga nada que ver con la información o la comunicación, con las noticias.

Pero ese no es el tema a tratar; lo importante hoy, en estos tiempos del Covid-19, es destacar el durísimo momento que están viviendo las redacciones en todo el país y, por ende, sus periodistas.

Los pequeños medios de comunicación están integrados por entre cinco y diez personas que hacen de todo (multitasking o multitarea), que son reporteros, fotógrafos, coordinadores, editores, diseñadores y directores del medio al mismo tiempo. Hoy están padeciendo.

Esos periódicos digitales -todo el mundo lo sabe-, siempre tienen que estar compitiendo con los medianos y grandes consorcios de comunicación para obtener una pequeña rebanada de publicidad de los gobiernos municipales, estatales o federal.

Casi siempre les hacen “el feo” porque son medios “chiquitos”, “sin importancia”, “con poca presencia” en el entorno social. Los periodistas o o periódicos más posicionados suelen llamarlos, despectivamente, medios “pedorros”.

Ese pequeño núcleo de periodistas, más allá del Covid-19, patalea a diario para sacar la papa, tienen que ser generadores de sus propias noticias, porque ni de chiste pueden contratar los servicios informativos de una agencia regional o nacional.

Hoy, en estos días en los que la pandemia corre desesperadamente por todo el país, por las calles de las ciudades, que va de hospital en hospital, estos periodistas se han visto obligados a salir a buscar las limitadas noticias que puedan estarse dando.

Pero eso no es lo preocupante, porque las noticias pueden saltar hasta por debajo de las piedras; lo tenebroso es que los pequeños y medianos comerciantes no están soltando ni un solo peso en materia de publicidad.

Esto significa que desde hace un mes -y para los días que vienen-, difícilmente habrá ingresos para estos pequeños medios de comunicación en materia de publicidad. Todo su personal se ajustará aún más el cinturón o tendrán que vivir de otra cosa.

LOS MEDIANOS Y GRANDES
Los periódicos de mediana dimensión, por lo general integrados entre 20 y 30 periodistas, también han visto “las de Caín” en estos tiempos de coronavirus. No han sido la excepción.

Muchos propietarios han tomado la dolorosa decisión de prescindir de algunos de sus periodistas por un par de meses, en tanto se estabiliza la situación económica; a los que decidieron dejar para sacar la información diaria, han solicitado su comprensión para percibir sólo parte de su sueldo.

El argumento es válido y muy razonable: los gobiernos y la Iniciativa Privada han frenado el pago de toda publicidad y, por lo tanto, no hay
ingresos firmes a la empresa.

Como siempre, los periodistas tendrán que hacer uso de su abultada imaginación para llevar el pan a la casa y seguir sosteniendo a la familia, porque los hijos no entienden ni de publicidad ni de propaganda. Sólo necesitan alimentarse y sobrevivir.

Por su parte, lo grandes consorcios de comunicación se han visto en la penosa necesidad de suspender, en algunos casos y por cierto tiempo, su periódico impreso y generar exclusivamente información digital. El caso del Grupo Editorial Crónica fue el más significativo.

Muchos de estos medios impresos adelgazaron considerablemente sus secciones y paginación ante la carencia de noticias (hoy todo es Covid19); incluso, los radiofónicos y televisivos están reciclando programas atemporales (documentales, reportajes) por la situación informativa
que atraviesan.

Los propietarios de estos enormes consorcios de comunicación por lo general tienen otros negocios (hoteles, líneas aéreas, restaurantes, almacenes, fábricas) que pudieran estar “soportando” o “respaldando” a sus medios. Es cierto.

No obstante, esas empresas tampoco están generando los suficientes recursos para enfrentar la pandemia. Así de preocupante la situación.

En pocas palabras, el gremio periodístico está pasando por una de las crisis más espantosas de su historia y poco se habla de ello; poca atención se le pone al caso.

¿Y LOS GOBIERNOS, QUÉ?
Algo que en las últimas décadas ha entristecido a la familia periodística, y todos los periodistas lo saben, es la falta de respeto, el desaire, la ignorancia que se tiene en cuanto a la trascendencia que tiene el periodismo para las sociedades, para las naciones.

Como ya todo son Redes Sociales y la gente, sobre todo las nuevas generaciones, suele “informarse” a través de ellas, sin verificar si la información que se difunde es fidedigna, real, y veraz, la situación se
torna preocupante.

¿Por qué? Porque la gente de hoy ya se mueve por el rumor, por el “dicen que…”, por el chisme social, por los datos sin sustento. Hay un auténtico vacío de información demasiado costoso para cualquier sociedad.

Los gobiernos, por su parte, no se dan cuenta de que es precisamente en estos tiempos de crisis generalizada cuando los medios de comunicación “tradicionales”, los periodistas de toda la vida, juegan un papel fundamental para la sociedad.

Tiempos de crisis que requiere de expertos, de especialistas en información, en comunicación, totalmente fortalecidos noticiosamente, para dar a las audiencias certidumbre, confianza, tranquilidad, entre otros factores.

Es cuando los gobiernos, en lugar de suspender los recursos a los medios, deberían estar canalizando parte de ese presupuesto para la difusión de sus políticas públicas y protocolos en materia de emergencia nacional. Así de simple.

El periodismo en tiempos del Covid-19 nos hace recapacitar, como sociedad, en la enorme trascendencia que tienen los periodistas para cualquier nación,
para cualquier gobierno.

@elmerando

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