WAYEB POLÍTICO: Infodemia y ‘furloughs’, en la era del Covid

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ÉDGAR FÉLIX

Si hay algo certero ahora, es que vamos hacia un nuevo mundo donde no hay periódicos de papel; el Covid-19 acabará también con todos los kioscos donde se exhibían y vendían, a veces por kilo. Esta pandemia aceleró la entrada a una vida cien por ciento digital, en la que podemos hacer todo desde nuestro mullido y reconfortante sillón de la casa. Ya no es un experimento, es una realidad.

Hay muchas investigaciones que muestran esta tendencia. Una, el estado de convivencia y relación, más la forma como la conocíamos, ya desapareció; la segunda, es ese factor forzoso al que nos llevó aceleradamente asumir esta nueva modificación de nuestra diario actuar. Había un sector resistente a esos cambios pero ahora quienes no asuman esas nuevas metodologías estarían condenados a perder la vida; bienvenidos a los tiempos del Covid.

Es una catástrofe para muchos, pero una gran oportunidad para grandes sectores de la población que ya llaman la generación del Covid en la que estamos todos, sin etiquetas, involucrados. Explicarnos la nueva convivencia va más allá de no tener periódicos de papel en los kioscos ni los “Oxxos”, pero para entender un poco lo que está pasando me remito a un artículo del investigador en medios de comunicación, Sergio Octavio Contreras, quien asegura lo siguiente:

“En la era de la pandemia que vivimos por la expansión global del coronavirus SARS-CoV-2, los sistemas de comunicación mediatizados se encuentran saturados de información, datos, cifras, fotografías, memes, historias, denuncias, cadenas, rumores, etcétera, sobre la nueva enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que esta opulencia informativa puede ser igual o más peligrosa que el Covid-19. El organismo internacional nombró a este fenómeno como infodemia: sobreabundancia de información sobre determinado tema cuyas fuentes pueden ser verdaderas o falsas”.

También, me refiero al amplio reportaje apocalíptico del diario británico The Guardian, que ofrece de pasadita el futuro que podría llegarnos a México, considerando que en el país europeo los tirajes se cuentan por millones y la lectura de noticias en papel es casi una religión malsana para los seres humanos de ese lado del planeta. Con sus diferencias, pero si en Europa el Covid está provocando la desaparición de los periódicos de papel en México los aniquila. Dice The Guardian:

“Es una ironía negra: la noticia más importante en la vida está acabando con la industria que existe para informarlo. El coronavirus está destruyendo periódicos impresos en toda Gran Bretaña, dando el golpe de gracia a las empresas que ya estaban agonizantes.

“Los editores de periódicos locales y regionales han encontrado económicamente insostenible continuar produciendo periódicos. En respuesta, suspendieron la publicación de decenas de encabezados y colocaron a cientos de periodistas en la tablita de la espera de la condena de esa vida analógica. Los ‘furloughs’ se han convertido en parte del nuevo léxico pandémico.

“A nivel nacional, las tiradas de impresión se han reducido drásticamente debido a problemas de distribución, como resultado obviamente del cierre generalizado de las tiendas de conveniencia. Los tamaños de edición también se han reducido debido a la caída de los anunciantes. Del mismo modo, muchas revistas también están abandonando la impresión a favor de la publicación sólo digital.

“Aunque los anuncios formales de los editores enfatizan que sus dramáticas medidas de Covid19 serán temporales, hay razones para creer que algunas pueden ser permanentes. El papel de periódico, la transmisión de noticias por tinta sobre papel, podría no recuperarse del contagio en lo que eventualmente podría verse como un momento de transformación para la historia de los periódicos británicos de 380 años”.

Estos dos factores descubiertos o expuestos por el Covid-19, “furloughs” y la infodemia, acabarán irremediablemente con la resistencia mostrada hasta hace poco por algunas cadenas nacionales. Los periódicos estaban obligados, por razones de publicidad, a imprimirse. Tener presencia en los kioskos los hacía fuertes respecto a las publicaciones nativas digitales consideradas como inferiores por no tener presencia análoga. Ahora el piso será parejo, pero con la infomedia como área de
oportunidad.

Sobrevivir, sobreponerse a estos nuevos tiempos será un gran reto para los periodistas que, insisto, deben tener conocimientos digitales sobresalientes si no quieren sucumbir al permiso o la inercia que queda todavía del papel. Si hay un torbellino de informaciones en dos ámbitos: falsas y verdaderas, es necesario ahora el oficio del periodista para ofrecer noticias verificadas, ciertas, basadas en hechos. Un periodista digital se quiera o no al estilo de la vieja guardia.

Una evolución demasiado rápida porque el periodismo ha pasado, en menos de 30 años, de las anacrónicas máquinas de escribir y las cuartillas de papel revolución, a un teléfono móvil con editor de videos. Se dice muy fácil, pero entender cómo un periodista recogía la información en los ochenta a como lo hace ahora es sólo para profesionales con doctorado en resiliencia. Sin contar los flujos de información en las grandes redacciones. Adiós al
olor a café, tinta y papel.

Pero estos cambios se habían mantenido medianamente controlados, ahora forzados por el Covid19. Ahora es una asignación forzosa y no hay tiempo para pensarlo mucho. Ya no es un asunto de vida o muerte, sino de la nueva era. El futuro nos llegó muy rápido.

ALUX: Las horas que vivió Rocío Nahle García, la secretaría de Energía del Gobierno de México, en las negociaciones con los jeques y poderosos de la OPEP no fueron fáciles. Llegar, negociar y obtener buenos resultados para el país es de estrategia, inteligencia y mucha valentía. Pero no de ese envalentonamiento tipo ‘Pepe El Toro’, de echarle ganas para ganar aunque la mochila de ideas y preparación esté vacía, sino de enfrentar un asunto, entenderlo, disparar y obtener buenos resultados.

La secretaria veracruzana de origen zacatecano, de Río Grande, logró equilibrar la producción mexicana en el mercado internacional. Sus contrapartes del otro lado del mundo, los mandamás, reconocieron junto con Rusia y Estados Unidos la disposición del gobierno mexicano para mantener esta posición sin jugarle al papel de un David debilucho.

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