PUERTO MADERO: Allá tú si quieres cama metálica o un no velorio

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Rubén Torres

No se puede entender que ante el embate de la crisis del Covid-19 que azota al país, el cual hasta el momento arrastra 12,500 infectados, algunos mexicanos son inconscientes y se atrevan a realizar fiestas, reuniones, concentraciones, ir a balnearios o concurrir a centros comerciales en ‘manada’, que se segmenta y luego se junta, al fin el resultado será: la muerte.

Es cierto que el refrán sostiene que: “Sí no me ha pasado a mí…’’ lo demás no importa o “A mí no me toca…’’, “Soy inmune…’’ y todos los demás pretextos que se busquen, quienes están pagando las consecuencias son los médicos, enfermeras, personal de limpieza y administrativos del Sector Salud en municipios, Estados y la Federación.

Ellos junto con los policías preventivos, ministeriales y recolectores de basura, son los más expuestos. Los de sanidad, al ser el primer filtro después que aparecen los síntomas del coronavirus, siguen paramédicos, policías de los tres niveles de gobierno al tener que andar arreando a los que tuvieron la puntada de salir.

No se le desea a nadie que el virus ingrese en su organismo, pero el que le pisa la cola al diablo, está expuesto a ir al infierno de manera individual o familiar y ante esto, la respuesta de las autoridades del orden y del sector salud, debería ser: “…Arre, pues…’’.

La virulencia del coronavirus, lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), es “10 veces más letal que el H1N1 y se propaga más rápidamente que la influenza’’, ésta última, que nos dejó una estela de muerte en 2009, hace apenas una década, por lo que el confinamiento o aislamiento social son las mejores curas que se pueden aplicar.

Ver agresiones de particulares a personal de hospitales deben ser condenadas y los autores, familiares o amigos que los acompañan consignados por “intento de homicidio…’’, al ser uno de los sectores más vulnerables que, de acuerdo con cifras oficiales, ya superan el centenar de
contagiados, aunque no se ha revelado número de decesos a nivel nacional.

El convenio que realizó el gobierno de la 4T, con la Asociación Nacional de Hospitales Privados A.C., y Consorcio Mexicano de Hospitales A.C., no será gratuito, porque las unidades que formarán parte del “arreglo’’ cobrarán por atender a los enfermos o pacientes de otras enfermedades, no del Covid-19.

Estos son los no tan filantrópicos: Centro Médico ABC -Observatorio-, Hospital Ángeles, Grupo Dalinde –San Angelín-, Hospital de Beneficencia Española, Hospital Cristus Muguerza, Hospitales MAC, Hospital Star Médica, Hospital Médica Sur, Grupo Torre Médica, Clínica del Noreste, Hospital CEMAIN, Hospital D´María y Hospital Ginequito.

Como se dijo en el mensaje de la conferencia “mañanera’’ del presidente Andrés Manuel López Obrador, no atenderán a infectados del coronavirus, sino derechohabientes del Sector Salud, hospitales de las secretarías de Marina Armada de México (SEMAR) y Defensa Nacional (SEDENA).

Así como de los institutos de Salud para el Bienestar (INSABI), Seguro Social (IMSS), Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX), pero sólo para “partos, embarazos y puerperio, cesáreas, enfermedades del apéndice, hernias complicadas, úlceras gástricas y duodenal y endoscopías, nada más.

Esas atenciones no serán “gratuitas’’, las pagarán los organismos de salud a los que se encuentre adscrito el paciente, con un pago similar al sector del Estado, que se denomina, de acuerdo con el contrato, “intercambio de pacientes’’.

Pero en ese rango, no entra el Covid-19, eso es y será única y exclusivamente responsabilidad del personal de los hospitales del estado o paraestatales y sujetos a “disponibilidad y elegibilidad de los servicios’’.

Esto es, que seguirán “haciendo cola’’, porque les valió la cuarentena y asumieron como vacaciones la emergencia y los causantes e infectados deberán ser atendidos exclusivamente en clínicas y hospitales federales del sector salud, diseminados en los 32 Estados de la República.

Pregunten a aquellos afectados por el virus cuánto les costó la prueba en una clínica privada, ya sea que hayan salido positivos o no, y algunos de ellos tuvieron que recurrir al final a los hospitales del IMSS, ISSSTE, INSABI, PEMEX, SEMAR y SEDENA.

Entonces, el acuerdo no es para sufragar la “inconciencia, ineptitud, ignorancia o dolo’’ de quienes decidieron desobedecer las alertas pregonadas por las autoridades de los tres órdenes de gobierno sobre el aislamiento social’’, en los centros hospitalarios del Estado tendrán las siguientes opciones: Que les digan que sólo es portador, pero todavía “tiene suerte’’. Que, si está infectado y será sometido a tratamiento, si lo logra vencer su condición inmunológica ya la “libró’’, sino viene el último paso.

Si es deceso, sólo hay optativas, que el cuerpo de él o ella se quedará en la “plancha’’ metálica, donde “otros’’, no las familias, decidirán a qué hora lo creman y donde serán tiradas sus cenizas, la otra, que no entregarán ni los recuerdos, si es que llegó el paciente con algunos.

Así de crueles serán las consecuencias para esos “insensatos’’: padres, tíos, hermanos o amigos, que aplaudieron las acciones de niños, jóvenes o adultos, que decidieron hacer apología del mexicano, quien “no le teme a la muerte, la flaca o a la huesuda’’, todo quedaría ahí, porque no le tuvo miedo a la muerte, ella le cobró su “valentía o inconciencia’’.

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