Testimonio Covid: ‘Sientes que te secas por dentro’

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  • Una empresaria de Polanco sabe exactamente cuándo y cómo contrajo el coronavirus, contagiando inevitablemente a sus tres hijas adolescentes.

DIANA HERNÁNDEZ / AGENCIA REFORMA
CIUDAD DE MÉXICO.- Todo empezó a principio de marzo, cuando Alicia, empresaria de 45 años, fue a arreglar un asunto con una socia en Polanco. La recibió el asistente de la amiga, el cual le tendió amablemente la mano.

Con ese simple gesto empezaría un viacrucis. Una semana después despertó con una ligera gripe y se espantó mucho cuando vio en el periódico la esquela de la persona a quien precisamente había saludado unos días antes. Y sí, había fallecido por Covid-19.

A partir de allí, Alicia empezó a sentirse mal y a toser, un poco más cada día, pero pensaba que era la sugestión y el miedo de estar sometida a tanto bombardeo de información sobre la nueva pandemia.

“Hago mucho ejercicio, una hora completa, además de yoga y meditar. Me cuido, trato de comer sano. No fumo ni bebo, así que pensé que esto no podía darme a mí”, afirma la madre de tres hijas adolescentes.

Sin embargo, de repente una tos molesta empezó a acosarla día y noche.

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“Sentía mucho, mucho frío y mucho cansancio, pero lo atribuí al estrés y a que había tenido que cerrar recientemente mi negocio de spa por la epidemia. Sin embargo, me espanté horrible cuando mis tres hijas, también empezaron también a toser”, confesó.
A partir de entonces, todo fue para mal. En lo físico y en lo anímico.

“Es algo que nunca había sentido en la vida y no quiero volver a sentir. Es como si te consumieras, como si te secaras por dentro. Sentía, además, una especie de comezón en los pulmones, y lo peor, empecé a no poder respirar”, comenta Alicia, quien además estaba muy preocupada por sus hijas, quienes no habían presentado tantos síntomas.

Llamó a su doctor, el de toda la vida, quien le aconsejó que si no tenía temperatura mejor no fuera al hospital porque no le iban a aplicar la prueba, ya que sólo recibían a quienes presentaran el cuadro completo.

Los síntomas los describe como fuertes, extraños y hasta terribles. Sentir dolor en el cerebro, la boca, la garganta y un cansancio extremo, tanto que le dolía mucho hasta darse vuelta en su cama.

Con un cuadro grave de problemas respiratorios, pues no podía inhalar aire, pidió ayuda a su doctor, ahora sí desesperada, quien le informó en qué laboratorio ya se podían aplicar las pruebas.

Después de practicársela, y una espera angustiosa, los resultados fueron positivos, desgraciadamente, en los cuatro casos.

Después de estar una semana en la misma situación: aisladas, deprimidas y cuidándose una a la otra, y con la ayuda de humidificadores en la habitación, Alicia comenzó a sentirse un poco mejor.

Ahora, después de casi tres semanas, comienza a sentirse bien, animada, aunque los doctores dicen que necesita más tiempo para recuperarse y que los pulmones quedan tocados de por vida.

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