Alimentan a héroes del Hospital General

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  • Alrededor de 90 comidas salen de la cocina de la familia Peniche para ayudar a los héroes del Hospital General que atienden casos de Covid-19.

SERGIO GUZMÁN

CANCÚN, Q. ROO.- Desde la cocina de la familia Peniche salen alrededor de 90 porciones de comida, están destinadas para aquellas personas del sector salud que se visten de héroes todos los días para atender casos de Covid-19 en el Hospital General de Cancún.

No existe una periodicidad en la preparación y entrega de alimentos, porque como dice Eloy Peniche Ruiz –la mente detrás de esta ayuda solidaria para personal médico y de enfermería– hay que cuidarse y tomar medidas necesarias como dicta la autoridad. Además, por supuesto, hasta donde alcancen los recursos económicos.

“En la medida de nuestras posibilidades lo vamos a hacer, tenemos que tomar muchas precauciones obviamente, no sé hasta cuándo lo haremos, tenemos que tomar cuidado para nosotros mismos. Todos los días lo queremos hacer, peroooo…”

Entre Eloy Peniche, su esposa e hija, se encargan de cocinar pasta, ensalada, carne y otros platillos para después entregar los paquetes en el Hospital General. Hasta ahora han llevado ayuda alimentaria en tres días (no consecutivos), dos veces en el turno vespertino y uno más para el nocturno.

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“A todas esas personas (del Hospital General) quisiera expresarles a nombre de mucha gente nuestro agradecimiento por el trabajo que están haciendo, se están jugando el pellejo, son los que están en la primera línea de batalla, están trabajando muy fuerte, muchos de ellos extienden un poco su horario.

“Es muy cuidadoso todo el personal médico, hacen una labor titánica, con mucho esfuerzo, y es de reconocerlo”.

Al momento de la entrega en la clínica, el área de Trabajo Social los espera en la puerta de acceso, revisa que vayan con cubrebocas y los conduce al área de comedor para dejar los alimentos debidamente empacados. No pasan más de tres minutos en ese proceso.

“Nosotros vamos cubiertos con tapabocas, obviamente ellos están manteniendo un control muy estricto de la gente que reciben. Lo entregamos rápidamente y salimos de allá”.

La labor no es sencilla. Primero hacen cuentas para calcular cuánta comida se puede hacer, luego salen a comprar los productos, regresan, lavan y desinfectan lo que se requiera, preparan los platillos, empacan y entregan. Todo ello implica prácticamente medio día y un amplio gasto.

“Hay más personas que ofrecen su apoyo, con lo que sea, pero tampoco podemos involucrar a más gente por lo mismo que debemos tener sana distancia. Lo haremos hasta que podamos”.

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