NIDO DE VÍBORAS

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Por Kukulkán

EL AYUNTAMIENTO de Solidaridad y su presidenta, Laura Beristain, quien presume ser muy cercana al Presidente Andrés Manuel López Obrador, está dando muestras de cerrazón al estilo del priisma más rancio porque no es capaz de informar qué ocurrió con la muerte de Martha Caballero, del área de Comunicación Social, quien fue obligada a trabajar en esta época sin el más mínimo cuidado.

AÚN Y QUE Martha se quejó durante varias ocasiones de su quebrantado estado de salud nunca la escucharon y hace algunos días murió víctima de Covid-19. Este acontecimiento causó gran tristeza en el medio periodístico de Playa del Carmen porque muchos eran cercanos a Martha Caballero. Y ahora le corresponde a la alcaldesa informar, con rectitud y sinceridad, del porqué el fallecimiento y cómo ocurrió. Debe una explicación, pues, máximo cuando otros de sus compañeros ya contrajeron el virus.

LAS VÍBORAS playenses están muy molestas porque también les dijeron estos días que tienen un serio problema de epidemia de Covid-19 entre los trabajadores del Ayuntamiento de Solidaridad. Meter la cabeza como los avestruces para evitar la realidad, como lo hace la alcaldesa Laura Beristain, era un comportamiento en la época de oro del PRI, pero esa es la forma cómo entiende la política. Y eso que el “cuete” todavía no le truena bien.

LA QUE no canta nada mal las rancheras, tampoco, es la presidenta de Benito Juárez, Hermelinda Lezama, quien no ha parado las obras de remodelación realizadas frente al Palacio Municipal. Estas obras debieron suspenderse desde el anuncio de la tercera fase, pero como Beristain, como a ellas no les va a pegar el coronavirus exponen a los trabajadores.

ESA ACTITUD de insensibilidad al sufrimiento humano es preocupante porque se trata de líderes sociales ajenos a los sentimientos de las personas. Inclusive, ya no es un asunto humanitario, moral, de salud o por compasión, en el extremo, sino de cumplir con las disposiciones de la ley que dictaminan las autoridades de salud en el país. Las víboras andan con el veneno a flor de piel, más encabritadas que un tiburón al acecho.

ESTE ASUNTO de Hermelinda Lezama está preocupando a sus más cercanos colaboradores, porque no se trata de algo humanitario o de sensibilidad política, sino de una pérdida de piso (para no utilizar la subida al ladrillo) impresionante desde el año pasado. Alguien le  ijo que será la próxima gobernadora o que debe ya empezar a sentirse en el Palacio de Gobierno de Chetumal que se la creyó. El asunto es tan patológico que hace algunos días reunió a sus más cercanos colaboradores para leerles una carta a san Niño Verde.

PALABRAS MÁS, palabras menos, Hermelinda se deschongó esa ocasión diciéndoles que o estaban con ella o estaban en contra. Que no había dos caminos ni dos alternativas ni dos vías. O están de este lado o están del otro. Amenazante, según nos contaron las víboras viperinas de la administración hermelindista, la señora utilizó un tono hasta intimidatorio. Quienes la conocen desde hace algunos años quedaron pasmados de aquellas advertencias. O son morenos o son verdes. Las víboras correrán de chismosas a contarle al Presidente López Obrador.