Solaris doblega a la Federación

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  • Con la autorización de la Semarnat, Solaris perpetra el arranque de uno de los ecocidios más escandalosos del país, en Playa Delfines.

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.– La Cámara de Diputados federal no pudo contra el poderoso grupo empresarial poblano Villas Solaris ni logró persuadir a la Semarnat para no autorizar el permiso de construcción de un lujoso hotel en una de las zonas turísticas federales más emblemáticas de Cancún: Playa Delfines.

Con la autorización de la Semarnat se perpetra el arranque de uno de los ecocidios más escandalosos del país, sobre el lote 52-01 de 18 mil 844 metros cuadrados de extensión en este maravillosa puerta del mar para el turismo, conocido también como El Mirador, con la anuencia de autoridades federales, estatales y municipales.

El proyecto denominado “Gran Solaris Cancún” contempla la construcción de un hotel de 449 habitaciones y una suite, en un terreno de 18 mil 844 metros cuadrados, al sur de la zona hotelera de la ciudad. Tendría 14 niveles superiores, planta baja y dos sótanos, además de albercas, restaurante, asoleaderos, áreas verdes, cancha deportiva, entre otros espacios para entretenimiento.

La oposición de ambientalistas al proyecto, llevó la discusión sobre su autorización a la Cámara de Diputados, que aprobó un punto de acuerdo con los siguientes resolutivos:

Primero, exhortar a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales a suspender la autorización condicionada otorgada a la empresa Villas Solaris, S de RL de CV, para la realización del proyecto Gran Solaris, a fin de poder llevar a cabo una consulta apropiada como se señala en la fracción III del Artículo 34 de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental.

Segundo, que la Procuraduría Federal de Protección Ambiental iniciara la investigación respectiva de los hechos ocurridos a partir del 6 de noviembre en Playa Delfines, y los que con anterioridad se han hecho públicos sobre el otorgamiento de la autorización del proyecto Gran Solaris, en el cuidado del interés jurídico indicado en el Artículo 28 de la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental y establezca las medidas precautorias incluyendo la suspensión definitiva de la construcción del proyecto Gran Solaris.

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De nada sirvió el punto de acuerdo del Poder Legislativo federal ni la amenaza del director del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), Rogelio Jiménez Pons en el sentido de que el organismo retiraría los recursos federales de mantenimiento de la Zona Hotelera de Cancún, en caso de que se construyera un hotel más, en particular en Playa Delfines.

Nada detuvo a la empresaria de Tehuacán, Puebla, Socorro Romero Sánchez, para empezar con la construcción de la barda perimetral del proyecto aprovechando la cuarentena por el Covid-19 y ante la complacencia de los diputados locales, la presidenta municipal, Hermelinda Lezama y su cuerpo colegiado de regidores.

Playa Delfines ha sido el centro de la ambición inmobiliaria alentada y fomentada por el propio Fonatur en el pasado, que vendió varios terrenos, hasta dos veces en algunos casos, dentro del perímetro de este paradisiaco lugar de arena blanca y mar de tonalidad turquesa.

No todos lo que han comprado ‘algún terrenito’ en esta zona han corrido con la misma suerte que la empresaria de Villas Solaris. Hace algunos meses, Carlos Salomón Kamkhaji, de la empresa Pulso Cancún Nizuc, acordó regresar el lote K-56 (9 mil metros cuadrados) que había comprado a Fonatur a precios “de ganga”, también en Playa Delfines, debido a la presión e investigaciones por corrupción realizadas por el Senado de la República, la Secretaría de Gobernación y de la Función Pública.

El litigio sobre este mismo terreno data desde 2005 cuando Fonatur puso en venta cinco lotes del proyecto “La Herradura” para la construcción de un hotel y un condominio residencial con su centros comerciales propios que fracasó por no contar con los permisos de usos de suelos y de construcción, lo que se dirimió en una disputa jurídica que obligó a Fonatur a devolver los 430 millones 600 mil pesos invertidos por la empresa Bi & Di Real Station en la compra de los cinco lotes en Playa Delfines.

A falta de dinero, Fonatur pagó al grupo inmobiliario con otros terrenos de Malecón Tajamar, mismos que terminó rematando a empresarios locales por registrarse igualmente conflictos legales por falta de permisos de usos de suelo y de construcción, por lo que también Fonatur enfrenta otro grave conflicto jurídico-financiero que amenaza con ser infinito.

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