WAYEB POLÍTICO: Los oscuros amarres de López Obrador

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ÉDGAR FÉLIX

 

El filósofo francés Jean Paul Sartré explicaba en sus teorías políticas que “el hombre se hace a sí mismo”. Vaya, eso hasta un niño de primaria podría escribirlo en una tarea, pero algo tan simple no es fácil entenderlo, menos explicarlo. Así son muchos comportamientos de personajes, engañosos y nos dan ese derecho que creemos entenderlo y que tenemos el juicio correcto y la certeza irrebatible. La cáscara de plátano para que derrapen los otros menos nosotros. Entonces por qué Andrés Manuel López Obrador se rodea de personas como René Bejarano y Manuel Bartlett, si “el hombre se hace a sí mismo”. Por una razón, porque son políticos fraguados en otras batallas, en otros campos y con una historia de claroscuros en sí. Son los malos en sí mismos. Los oscuros.

Pero vayamos por partes y tomemos a los que cita constantemente López Obrador. Observemos a Benito Juárez y Porfirio Díaz. Cada quien hizo su historia, construyó su leyenda y aprovechó el poder para bien o para mal, sin hacerse sombra. Ambos paisanos, oaxaqueños, y luego el otro enloqueció creyéndose de aires franceses. Así es la política, “en sí mismo”. Así eres. Cito a estos dos ex presidentes cercanos, muy buenos amigos en algún tiempo y luchadores contra la reelección hasta que uno llegó al poder. Otro preferido de López Obrador es Lázaro Cárdenas, un visionario en la administración federal mexicana de 1934 a 1940. Un presidente que llegó con la ayuda del caudillo Plutarco Elías Calles al que luego tuvo que apartarlo del camino. O eres tú o soy yo; el poder no se comparte.

Para hacerse a sí mismo hay que dejar a otros que permitan limpiar la vereda. Si Benito Juárez apoyó a Porfirio Díaz y luego se traicionaron, fue porque otros pudieron construir esos proyectos. Lo mismo el gran Lázaro Cárdenas del Río cuando debió romper con Plutarco para evitar el sometimiento en el poder. Andrés Manuel López Obrador no descubre el agua tibia con Manuel Bartlett Díaz, el oscuro ex secretario de Gobernación, el artífice del fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988 y el ex gobernador de Puebla que gustaba de adornar su oficina con dinosaurios. Provocador el poblano.

Pero para “hacerse a sí mismo” Bejarano es sólo un policía al lado de estos generales. El problema ahora es que para continuar con esa construcción presidencial, Andrés Manuel López Obrador debe deshacerse pronto de Manuel Bartlett Díaz. La gente no lo quiere. Es, además, con esa jeta airosa y chocante, un tipo de sangre pesada con aires de intelectualidad y ahora con un hijo haciendo negocio a costa del erario. Es el hombre que permitió llegar a López Obrador al poder, el que lo aconsejó, el que sabía cómo operaba el sistema, qué hilos se deberían mover, cuáles no. Bartlett le instaló el sistema a López Obrador para ganar. Fue un artífice importante para llegar pero hoy es una piedra que comienza a ladear el barco lopezobradorista.

Pero ahí sigue porque pase lo que pase en la administración de López Obrador, el oscuro ex secretario de Gobernación y ahora director de la Comisión Federal de Electricidad seguirá como tal. Ya no cambia, es un hombre hecho a sí mismo. Vuelvo otra vez con Sartré, pero culpar a López Obrador de los excesos de Bartlett es perder el tiempo y ahí está la intención del poder, la explicación del por qué está ahí la respuesta del por qué tiene al odiado Bartlett en el corazón de la izquierda mexicana. Es como tener un cocodrilo en un estanque con lindos pececitos de colores. Pues no, no es así, también los hay peores y con pasados no tan oscuros pero aún fraguándose. La gran diferencia es que Bartlett está hecho a sí mismo. Ya no cambia.

Han transcurrido casi dos años de la administración federal de Andrés Manuel López Obrador con muy pocos cambios en el gabinete y escasos aspavientos entre los funcionarios del primer nivel, como fue la del ex líder panista en el IMSS, Germán Martínez, a quien le faltó operatividad y le sobró muchísimo hígado y tripas.

Manuel Bartlett no viene a modernizar la CFE ni a mejorar ese sector aunque lo conoció, pero es superado en todo por la contemporaneidad que ya lo rebasó. Él estará pensando en enviar los recibos mientras la sociedad requiere aplicaciones digitales, en mandar más energía cuando los usuarios piden wifi por estos cables. Está en la administración porque fue necesario. Ahora tendrá que empezar a abandonar el barco como lo hizo en otros gobiernos. Es un tipo disciplinado, como un policía que no parará a pesar de estar en la orilla del barranco hasta que reciba la orden de su jefe. Escucha órdenes, las procesa y opera. Un sabio de la política mexicana porque conoce sus entrañas, sus entramados, sus raíces, las zonas del narco, quiénes, nombres, todo. El último de los dinosaurios hecho a sí mismo.

Alguien tenía que hacer ese trabajo y lo está realizando Bartlett, el mejor. Aunque a la gente no le caiga bien y menos ahora que el hijo le salió de diente largo para morder el presupuesto. López Obrador entra ya a un proceso diferente a casi dos años de su administración. Vienen modificaciones a las leyes muy interesantes mientras se construyen consensos en la Cámara de Diputados y de Senadores. Los hombres y las mujeres cercanas al Presidente comienzan a separarse “en sí mismos”, en sus liderazgos, en los proyectos políticos de cada uno pero con el consenso del líder.

Están en ese proceso como todos los gobiernos en la historia del mundo, donde México no es la excepción ni una isla de la enseñanza política. El agua tibia ya cubrió a los ingenuos que siguen pensando que López Obrador es un incompetente, tonto e ignorante. Han polarizado al país en sus mentes en blanco y negro. Es decir, en sus escenarios fatalistas. Por eso, volvemos al gran pensamiento de Sartré, tan lógico, tan sencillo, tan obvio, pero tan complejo y tan profundo: “el hombre se hace a sí mismo”. Pero ¿y los que no? Fácil, esos son una nube, un remedo, una sombra, vapor en la historia.

 

ALUX: Hay quienes esperan cualquier reconocimiento para deshacerse en halagos lambiscones para una persona, como ha ocurrido con el reconocimiento que hace la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, en el ámbito federal, al Ayuntamiento de Benito Juárez, por elaborar un Plan Municipal de Desarrollo (que elaboran todos los funcionarios y básicamente los del área presupuestal y de planeación) alineado al plan estatal y nacional.

El reporte ‘godín’ fue el mejor elaborado y enviado a la Secretaría de Hacienda. Excelente y hay que reconocer la gran capacidad que hay en varios funcionarios municipales, pero de eso a que Hermelinda Lezama sea la artífice, hay una diferencia abismal en el camino porque la alcaldesa sistemáticamente no se ha caracterizado en saber cómo van las finanzas de la administración y tampoco es una guía, como le ocurrió en la pasada reunión del cabildo donde se desgarró las vestiduras por las playas públicas y resultó que tiene un funcionario que a la vez trabaja en una empresa tratando de privatizar playas públicas.

Muchos quieren inflar a la Presidenta Municipal de Benito Juárez para propósitos personales y de negocios. Muchos la adulan, como ocurre en todas las áreas de gobierno, cuando los cabecillas quieren escuchar y están dispuestos subirle el volumen al canto de sirenas, que en este caso es de sirenos. Hay de aquellos que se la crean. Por lo pronto, hay que felicitar a los funcionarios del Ayuntamiento porque a pesar de la desgracia en la cabeza han sacado bien la administración.

Twitter: @edgarfelix / Facebook: edgarfelixacu

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