Carbones Políticos: Necedad política… el caso de Miguel Barbosa

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 Elmer Ancona

Al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, se le está saliendo todo de control. Está que explota contra el mismísimo gobierno federal. Morena versus Morena.

Específicamente se ha ido a la yugular de Hugo López-Gatell por las fantasiosas cifras que el subsecretario de Salud arroja, todos los días, sobre la cantidad de muertos que ha aportado el Covid-19.

Al gobierno federal no lo baja de mentiroso y oportunista, de manipulador y encubridor. “No habla claro sobre el comportamiento del Covid”, dijo apenas dos días.

Por eso el mandatario poblano, desesperado, desencajado, advirtió a la federación que ni cuenten con Puebla para recibir enfermos de otros estados.  Y en parte tiene razón. Los hospitales poblanos están al borde del colapso.

La cifra de muertos que registra Puebla a causa del coronavirus es alarmante. Los hospitales están alcanzando su máxima capacidad. El mismo gobernador lo confirma.

Lo peor de todo, es que él solito se metió en un tornado del que no puede salir; su canción de gobierno bien podría ser “Yo comencé la broma”, de los inolvidables Bee Gees.

Nadie podrá olvidar su errática “perla negra”: “¿Quiénes están contagiados ahorita? La mayoría es gente acomodada”; “Si ustedes son ricos, tienen el riesgo; si ustedes son pobres, no, los pobres estamos inmunes al coronavirus”. Con eso pasó a la historia.

Esas y otras… barrabasadas que lo han caracterizado, son precisamente las que lo metieron en graves problemas. Ahora que aguante como hombrecito lo que no ha podido defender como gobernador.

Miguel Barbosa Huerta, emanado del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que no regenera nada y destruye demasiado, quizá ya se esté dando cuenta de que los gobiernos populistas no aportan nada sano a las sociedades.

Históricamente se ha comprobado que este tipo de gobiernos (socialistas, populistas) han llevado a sus pueblos a la bancarrota. No tienen doctrina propia, sino un manual de estupideces como consigna.

Lo malo es que el “pueblo bueno” se lo traga con facilidad, por la ignorancia que predomina; ese pueblo bueno no es más que una masa de ignorantes que acatan lo que sus amos ordenan.

Y Puebla es el mejor ejemplo: basta ver las imágenes de la gente caminando por el Centro Histórico, como si nada grave ocurriera; portan el virus y contagian a todos, pero se amparan en los dichos de sus autoridades locales y federales, en “estampitas protectoras”.

Ahora que Miguel Barbosa ya se dio cuenta de la gravedad del asunto, de la bomba que tiene en sus manos, ahora sí, dice que no le importan las famosas “curvas” de López-Gatell, sino las “rectas” de su gobierno.

De ser cierta la hipótesis de que ya no quiere saber nada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que lo llevó al poder, pero con el que no ha podido hacer “click”, las cosas en Puebla se pondrán peor, políticamente hablando.

La federación no se va a tentar el corazón para cerrarle las puertas, para acotar su actuar, para hacerlo cambiar de opinión. Los populistas no perdonan. Los populistas acaban con sus adversarios. Ahí se verá su temple “rompepiñatas”.

Gobernadores necios

Algo que se ha denunciado públicamente, y que se refleja en el rostro de sus gobernantes, es que, entre los 10 estados con más casos de Covid-19 están la Ciudad de México, Tabasco, Baja California, Puebla y Veracruz, todas ellas gobernadas por Morena.

Desde que la pandemia llegó a México, los gobernadores de estas entidades fueron criticados por no haber aplicado las restricciones debidas, sino hasta que el contagio aumentó en sus territorios. Les falló la “estampita protectora”. Fracasó el “Detente enemigo, que el Corazón de Jesús está conmigo”.

Especialistas en salud e investigadores serios, advirtieron que el contagio comunitario inició la segunda semana de marzo, justo cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador y sus gobernadores morenistas realizaban actividades normales y no aplicaban estrategias para enfrentar el coronavirus.

Aquí es donde entra el papel fundamental de los buenos gobernantes, que lo único que deben tener en mente, todos los días, es hacer lo mejor para sus gobernados, para su pueblo, para quienes le otorgaron su voto.

Es aquí cuando deben desacatar los malos consejos de sus superiores, incluso tratándose de los poderes fácticos, que únicamente le llevan la contraria a todo el mundo.

Miguel Barbosa Huerta, aseguran algunos, ya se está dando cuenta de que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no le está dejando nada bueno como gobernante.

Algunos, incluso, apuestan por su pronta salida o, por lo menos, por un claro distanciamiento con este Movimiento con el cual no comparte ni ideas, ni propósitos ni proyecto de gobierno.

Y así como él, otros gobernantes (entre ellos Claudia Sheinbaum) y una docena de delegados estatales (antes panistas y priistas), que ya se dieron cuenta de que sus partidos de origen son mejores opciones.

México no está para tener gobernantes necios, ciegos e ignorantes; este país necesita mandatarios capaces de enfrentar crisis como la que ahora tenemos y, por supuesto, como la que nos caerá encima durante varios meses, lamentablemente.

Son tiempos de cambio verdadero, de “normalidades” auténticas. No de populismos baratos ni de gobernantes desesperados. Quien quiera oír, que oiga.

@elmerando