Convierten gobierno en negocio privado

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  • El director de Catastro es el responsable de la obra de construcción de hotel; juez y parte.

 

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- Mara Lezama cuenta con un entramado inmobiliario de intereses e influencias políticas que convierten al Ayuntamiento que preside en un próspero negocio familiar, personal, y en una empresa para servirse de Cancún en bandeja de plata, como sucede con la privatización de Playa Delfines y muchos otros desarrollos o proyectos turísticos.

Todas las disposiciones legales de los funcionarios y leyes afines por conflicto de interés, corrupción y ética pública no cuentan para la morenista, quien tiene a su notario de cabecera, el número 62, como síndico a Heyden José Cebada Rivas, que a su vez  le dio trabajo a su padre Heyden Cebada Ramírez como director de Desarrollo Urbano, ambos guardianes de los intereses de Hermelinda Lezama.

Cebada Rivas fue el notario que en 2016 constituyó la empresa Desarrolladora Cumpal S.A.P.I. de C.V., cuyos accionistas son su hijo Daniel Berrón Lezama, su hermano Miguel Ángel Lezama y su esposo Omar Terrazas García, a través de la cual adquirieron cuatro propiedades con valor comercial superior a los 50 millones de pesos en menos de dos años de que la otrora conductora de radio y ahora alcaldesa incursionara en la política.

El clan Mara-Heyden se encarga de que la maquinaria de la corrupción esté siempre bien aceitada para el buen enroque de los negocios y no dejar pasar, por motivos legaloides o ecológicos, cobrar por avalúos a manos llenas, estudios de impacto ambiental, así como solapar la extracción de arena para Puerto Cancún, resucitar inversiones de elefantes blancos llenos componendas como Malecón Tajamar o la construcción ilícita de una barda fuera del proyecto del hotel Gran Solaris, en Playa Delfines.

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El personaje de esta punta del iceberg de corrupción inmobiliaria en Cancún, es Carlos Ernesto Fierros Pacheco, nombrado director de Catastro Municipal desde el 4 de octubre de 2018, y perito valuador número 061 del Padrón de Quintana Roo, especializado en bienes inmuebles, terrenos y construcciones.

Es el operador más discreto y lleno de relaciones políticas y económicas locales junto con su amigo Heyden Cebada Ramírez, ahora director de Desarrollo Urbano. Fierros Pacheco hasta ahora se ha manejado con mucha cautela y bajo perfil. El mismo que como director técnico defendió el proyecto de construcción de una gasolinera en plena Zona Hotelera, entre una zona de mangle y el sistema laguna Nichupté, en 2015, así como de impulsar proyectos que violentan las leyes ecológicas y catastrales como “Dragon Mart” o convertirse descaradamente en juez y parte de proyectos turísticos, como la barda construida en Playa Delfines.

El documento oficial de origen municipal que ampara la edificación del hotel Gran Solaris en Playa Delfines es firmado por el director responsable de obra (número 1145), Carlos Ernesto Fierros Pacheco, actual director de Catastro del gobierno municipal; de ese tamaño el conflicto de interés y el entramado de la alcaldesa para hacer negocios.

Pero el cinismo de conflicto de interés llega a niveles de descaro: Ernesto Fierros Pacheco tomó posesión como Director de Catastro del Ayuntamiento en octubre de 2018 y hasta febrero de 2019 renuncia a la presidencia del Consejo Directivo del Colegio de Valuadores, ya que el daño estaba consumado.

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