El Lincoln de la tragedia de John F. Kennedy

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  • El X-100 es el Lincoln Continental, en el que fue asesinado John F. Kennedy, está en exhibición en el museo de Ford en Dearborn, Michigan.
STAFF / AGENCIA REFORMA

Con modificaciones como un techo de páneles transparentes y un asiento que podía elevarse, el X-100 es el Lincoln Continental en el que fue asesinado el Mandatario estadounidense.

Este es uno de los coches más significativos en la historia de Estados Unidos: el auto en el que asesinaron a John F. Kennedy.

Conocido como X-100, la clave que le asignó el Servicio Secreto, está basado en un Lincoln Continental fabricado por Ford en la planta de Lincoln en Wixom, en Michigan en 1961.

Siendo este un auto destinado para ser una limosina de exhibición, Ford colaboró con una empresa en Cincinnati, Ohio, para modificar y ajustar el coche a las exigencias del momento. Las modificaciones incluyeron algunos elementos para el Servicio Secreto y la extensión del chasis en poco más de un metro en longitud. Al ser un auto descapotable, el mandatario estaba completamente expuesto.

El techo tenía paneles plásticos para ver a los ocupantes incluso si el vehículo estaba cubierto. Obviamente esto requirió de un sistema de aire acondicionado y calefacción especial, pues el vehículo debería de ser utilizado tanto en el calor de Dallas, Texas, como en los fríos de las ciudades al norte. El asiento del presidente podía elevarse para que pudiera ser visto.

Los elementos de seguridad se limitaban a escalones en la parte exterior, algunos ocultos y otros expuestos para que pudieran ir en el coche. Luces en color rojo y sirenas también eran parte de las modificaciones.

Se estima que fabricar el coche costó cerca de 200 mil dólares; un Lincoln de la época hubiera costado siete mil. Pero la Casa Blanca no era su dueña sino Ford, quien cobraba un arrendamiento anual por él.

Después del asesinato de Kennedy algo tenía que hacerse con él, así que un grupo de expertos del gobierno estadounidense junto con proveedores de Ford se encargaron de darle la seguridad que merecía. Se blindó el coche con titanio y cristales antibalas. El techo, que anteriormente podía ser removido, quedó fijo.

Evidentemente todo esto trajo como consecuencia un aumento significativo en peso así que se reemplazaron piezas de la suspensión; el chasis se reforzó y se cambió el motor a un motor de alta compresión fabricado a mano.

En 1967 el auto volvió a ser modificado con cambios menores en comparación a las anteriores pero también significativas. Curiosamente, el auto estuvo en servicio hasta 1977; es decir, después de Kennedy estuvo a disposición de Johnson, Nixon, Ford y Carter.

Hoy el auto está en exhibición permanente en el impresionante museo de Ford en Dearborn, Michigan, junto con otros coches presidenciales… y la mecedora en donde otro presidente, Abraham Lincoln, fue asesinado.