Opera mercado negro de arena

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Venta de Arena Cancún online
  • A los ojos de Semarnat y Profepa en internet prolifera el libre comercio a pesar de que la arena es un recurso natural no renovable

 

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- La arena de Cancún es oro molido, literal; en el mercado negro, que nunca tocan ni ven la Semarnat ni la Profepa, una tonelada llega a costar entre cinco y diez mil pesos. Además, la mayoría de acuarios del país venden abiertamente por toda la República mexicana el sedimento de los mares del caribe “tipo Cancún” por kilo, a 200 pesos, o con un descuento en costales de 50 kilos.

La devastación ecológica de Quintana Roo se está regularizando y normalizando con este sistema prácticamente oficializado con la complacencia de la autoridad federal. Basta poner en el buscador Google: “compro arena cancún” y le saldrá una larga lista de ofertas que jamás han visto la Semarnat ni la Profepa. Lo peor: si alguien quisiera denunciar la extracción ilegal de arena no existe algún canal digital o número ex profeso para hacerlo.

Es una cultura arraigada entre habitantes la venta de arena por costal, ante los históricos ejemplos de robo de arena en cantidades monumentales, de millones de toneladas, por el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, para su casa de descanso, o del el ex gobernador Roberto Borge Angulo, para su fraccionamiento particular Punta Francesa, o las leyendas desde los noventa cuando zarpaban barcos repletos de miles de toneladas de oro cancunense para crear playas artificiales en mansiones de millonarios y egocéntricos estadunidenses.

A pesar de ser uno de los más graves y grandes problemas de devastación ecológica en el Caribe mexicano, ni la Profepa, ni la Semarnat ni alguna otra instancia federal ha realizado estudios serios del caso ni se cuenta con información actual. Organizaciones internacionales y grupos ambientalistas realizaron algunas mediciones pero han sucumbido con el paso del tiempo.

Robo de Arena Cancún

Por ejemplo, Alerta ambiental global de las Naciones Unidas desde hace seis años alertó de la extracción de arena en todas las costas mexicanas, la cual excedía en ese entonces poco más de 47 millones de toneladas al año; es decir, el doble del sedimento que de forma natural se forma y llega a las playas para regenerarlas.

Informes de la Organización Internacional “Union of Geological Sciences” señala que la arena es el segundo recurso natural más demandado, por detrás del agua. Asegura que el tráfico mundial de este material ronda los 18 mil millones de toneladas, por encima del petróleo, cuyo consumo se queda aproximadamente en 3 mil 400 millones de toneladas. Ante estas cifras, las instituciones federales y estatales ni siquiera han facilitado algún canal de denuncia y atención de demandas.

La venta de los sedimentos marítimos comenzó a ser notorio desde que el portal de noticias de la BBC informó que la arena podría valer su precio en oro, pero en México la extracción de arena y piedras como material de construcción se ha transformado en un negocio millonario. Miles de toneladas de arena extraídas ilegalmente de México son exportadas y vendidas a constructoras estadounidenses provocando daño ambiental en algunas zonas.

Entre 2013 y 2018 (último informe) la Profepa recibió 89 denuncias por extracción o explotación ilegal de arena en México; en algunos casos, la extracción llevó a la modificación de ecosistemas ya que el tráfico de arena es una práctica silenciosa pero con un alto impacto ambiental.

Una búsqueda en redes sociales arroja las denuncias que nunca ven Profepa ni la Semarnat: “En Holbox los camiones llegan de noche, cuando ya no hay gente en la playa. Nadie recuerda cuándo empezó el robo, pero sí que se realiza entre las nueve y las once de la noche en las playas cercanas a Punta Cocos, en el lado oeste de la isla”.

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