Supermercado futurista

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  • Los ‘Supermercados del futuro’ exploran la personalización sobre cómo realiza la gente la compra de insumos perecederos.

DAVE BRENNAN * / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- El mundo está sufriendo un reajuste. Ninguna industria queda exenta de los efectos del “quédate en casa”; aunque, entre las pocas actividades en el exterior que aún no están mal vistas está la de ir al súper por nuestra comida de la semana.

Frente a la tendencia de la entrega a domicilio, que trajo el ascenso de empresas como Amazon, ir al mercado a elegir nuestros vegetales quedaba como una de las pocas tareas que las personas preferían realizar ellas mismas. Y luego llegó el coronavirus a lanzar una pregunta: ¿qué es más importante, quedarte en casa a salvo o elegir físicamente tus insumos frescos?

En Estados Unidos, la app de Walmart para realizar pedidos a domicilio llegó al primer lugar de descargas en la categoría aplicaciones de compras, el 5 de abril, rebasando a Amazon por un nada despreciable 20 por ciento.

Si comparamos sus descargas diarias en abril con las de enero, Walmart Grocery creció 460 por ciento; la mayoría de los nuevos usuarios probablemente nunca habían hecho un pedido de súper de manera digital.

No es la primera vez que Walmart se encuentra en la punta de lanza, en 2018 anunció su programa de trazabilidad con IBM Food Trust Network. Para ello, Walmart y Sam’s Club pidieron a sus proveedores implementar un sistema de trazabilidad digital que permite conocer todo el proceso de la cadena de suministro; así, los clientes sabrían exactamente de dónde vienen sus insumos.

Literal, “El supermercado del futuro”
En 2016, en Milán, abrió sus puertas un proyecto del arquitecto Carlo Ratti llamado “Supermercado del futuro”. Su principal atractivo son pantallas táctiles colocadas estratégicamente sobre cada insumo como una extensión a la información nutrimental.

Principalmente, informan sobre el origen de los más de 6 mil productos que ofrece la tienda, pero también advierten sobre la posible presencia de ciertos alérgenos; muestran la manera correcta de desecharlos, productos similares y hasta promociones.

“Cada producto tiene una historia que contar”, dice Carlo Ratti, también profesor en MIT. La tienda mide más de mil metros cuadrados y fue construida por Coop Italia, la cadena de supermercados más grande del país.

Las pantallas no sólo se activan al contacto, sino que detectan el movimiento de la mano del cliente contra los productos, gracias a la tecnología de Microsoft Kinect.

Ratti asegura que en el futuro podremos saber aún más sobre el origen de, digamos, una manzana: en qué árbol creció, cuánto CO2 produjo y a qué químicos fue expuesta.

El “Supermercado del futuro” es un gran ejemplo de cómo vivimos una época en que la decisión de qué y dónde hacer el súper depende de dos pilares: la predictibilidad del consumo a través de data y un consumidor sobreinformado, quien busca saber cada vez más detalles sobre la comida que consume.

Una experiencia más personal
No fue sólo la pandemia, hace tiempo ya que las marcas se dieron cuenta de que para atraer la atención de un consumidor cada vez más distraído, es necesario volver la experiencia más personal (y, a veces, más entretenida).

Un gran ejemplo es Original Unverpackt, el primer supermercado cero desperdicios en Berlín. Unverpackt se traduce como “a granel” o “suelto”, y es así como se encuentran los insumos. El cliente decide exactamente cuánto comprar y lleva sus propios contenedores, aunque la tienda cuenta con algunos a la venta por si se les han olvidado; cero plásticos innecesarios.

Insumos personalizados
Ambos ejemplos exploran la personalización a nivel de cómo realizamos la compra, pero también pueden individualizarse los insumos desde dos vertientes.

La primera tiene que ver con la dieta. Fuera de modas, como keto o paleo, cada vez es más común encontrar planes de nutrición basados en el ADN. La nutrigenómica tiene como principio fundamental averiguar exactamente qué alimentos y en cuánta cantidad requiere específicamente cada individuo.

La segunda vertiente es la de creación o modificación de alimentos para reducir elementos dañinos o para añadir nutrientes a comidas que normalmente no los tendrían. Tecnologías como la impresión en 3D de alimentos ayudan a que esto sea posible.

  • * Creative writing y PR en Hero Guest, un colectivo multidisciplinario enfocado a la enseñanza lúdica a través de la tecnología.

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