Analizan lecciones que deja Wuhan

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  • Para China y el mundo regresar a la economía global que se tenía antes del Covid-19 es imposible en el corto plazo.

FRANCISCO MORALES V. / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO. – En el último día de 2019, las autoridades de Wuhan, la populosa ciudad capital de la provincia china de Hubei, anunciaron al mundo que decenas de personas en esta urbe se encontraban bajo tratamiento de lo que, entonces, apenas podía nombrarse como una neumonía de causa desconocida.

Tan sólo un mes después, el 30 de enero de 2020, con cientos de casos de aflicciones por el mismo coronavirus en países como Japón, Taiwán, Tailandia, Corea del Sur y Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud ya declaraba una emergencia de salud pública internacional.

No sería sino hasta febrero que la enfermedad causada por el coronavirus surgido en Wuhan sería nombrada Covid-19, pero, para el 23 de enero, el Gobierno chino había tomado ya la decisión de cerrar por completo la ciudad con sus más de 11 millones de habitantes en una estricta cuarentena.

Tras una batalla de más de cuatro meses con medidas de confinamiento que han sido descritas por corresponsales extranjeros como “de tiempos de guerra”, China ha logrado contener los contagios en el epicentro original del virus, con un número total de muertes en el país que, en el momento en que esto se escribe, alcanzaban las 4 mil 634.

Previo a su participación en el festival El Aleph, un encuentro internacional de arte y ciencia organizado por la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, el periodista chino Chufang Lin explica cuáles son las consecuencias más visibles e inmediatas que la pandemia de Covid-19 ha tenido para China.

“Hay dos aspectos importantes: El primero es que nuestra economía se ha visto gravemente afectada, y es imposible regresar al crecimiento anterior en un corto periodo de tiempo; el segundo es que los líderes del Gobierno en muchos países atribuyen este desastre a China, y esto definitivamente empeorará nuestro entorno internacional. Es preocupante lo que puede suceder después”, detalla Lin, en una entrevista por correo electrónico.

“En tercer lugar, me di cuenta de que muchas personas a mi alrededor han adquirido buenos hábitos de higiene, como lavarse las manos con frecuencia. Los buenos hábitos de higiene son particularmente importantes, lo que antes era difícil de hacer”.

Lin, quien fue reportero y editor del periódico Southern Weekend y de la revista Vista, además de fundar Yi Du Media, explica que la primera etapa de la pandemia fue difícil porque el nivel de la administración de la salud pública en China no está emparejado al acelerado crecimiento económico de la superpotencia asiática.

En la primera etapa de la epidemia, detalla, el sistema médico de Wuhan colapsó, y no fue sino hasta que el Gobierno central tomó las riendas de la situación que las cosas empezaron a mejorar para la ciudad.

Para el periodista, quien impartirá este lunes 25 de mayo la videoconferencia “¿Qué ha pasado en China en los últimos 3 meses?”, si bien pareciera que lo peor ha pasado en su país en términos de la enfermedad, las consecuencias de ésta siguen siendo preocupantes.

“Mi presentimiento es que esta situación no se ha terminado. Desde la enfermedad per se, creo que la mayoría de las personas eventualmente tendrán anticuerpos del Covid-19, lo que también significa que la mayoría de las personas serán infectadas. Lo peor no será el número de infectados, sino los problemas causados por el Covid-19, por ejemplo en las relaciones internacionales”, reflexiona.

“China depende en gran medida del comercio internacional, pero lo cierto es que el comercio internacional inevitablemente se verá reducido de forma grave. ¿Cómo cambiará esto nuestras vidas?, es simplemente imposible de imaginar. El empleo en China es igualmente dependiente de la industria de servicios. El turismo, los restaurantes, los cines, etc. están detenidos, por lo que muchas personas no tienen trabajo. ¿Qué problemas causará esto? Tampoco me lo puedo imaginar”.

Con escasos casos en Wuhan desde que se relajaron las medidas de cuarentena en la ciudad, China ha vuelto a imponer medidas de cierre, pero ahora en la ciudad de Shulan, en el noreste del país, luego de algunos brotes en esa zona, para no tomar ningún riesgo.

La forma en la que la población china ha acatado medidas tan estrictas, a diferencia de las sociedades en otros lados del mundo, en las que se desafía o se ignora el confinamiento, tiene que ver con la idiosincrasia de su pueblo, según explica Lin.

“En China, la relación entre el pueblo y el Gobierno no es la misma que en Europa y América. Si lo vemos desde el punto de vista de Occidente, se dice que los chinos están dispuestos a obedecer porque el Gobierno es demasiado autoritario. Pero en realidad, China tiene su propia cultura. Cuando surge alguna crisis social, la mayoría de las personas están dispuestas a cooperar con el Gobierno. Por el contrario, si el Gobierno no tomara medidas severas, las personas pensarían que el Gobierno es negligente. De hecho, esto está relacionado con nuestra tradición. Nos guste o no, así es la realidad”, abunda.

“Las personas que se preocupan por los derechos individuales y la libertad, como en la sociedad occidental, son relativamente pocas en la sociedad china. Creo que yo pertenezco a esta minoría. Esto también está relacionado con nuestra tradición”.

Como cualquier periodista en China, Lin ha tenido que lidiar con medidas de censura gubernamental que resultan siempre polémicas en Occidente. Durante la pandemia de Covid-19, no obstante, asegura que la información sobre la enfermedad ha podido seguir su curso, gracias a los datos aportados por Wuhan.

“Antes del brote de Covid-19, los medios de comunicación tradicionales, como las estaciones de televisión y de radio, periódicos y revistas, ya habían perdido a varios usuarios. La mayoría de las personas obtenían información a través de las redes sociales. Y debido a ellas, cada vez hay más jóvenes que ya no consideran al ‘periodista’ como una elección de carrera, lo cual es muy lamentable. Este fenómeno no sólo existe en China, ¿verdad?”, apunta.

“A continuación, quiero hablar sobre el tema de la libertad. China tiene redes sociales muy desarrolladas, en las cuales cada una de las personas son editores. Si alguien quisiera controlar la libertad de difusión de la información sería algo muy difícil. ¿Cómo controlarías a 1,400 millones de medios? En teoría, cuando tomaras la decisión de limitar la difusión de la información, ésta ya se habría transmitido en diferentes grupos de chat”.

Además de su carrera periodística, Lin también fue vicepresidente de Byte Dance, la compañía de tecnología de Internet responsable de la popular aplicación de video Tik Tok y la plataforma de contenido periodístico chino Toutiao.

No obstante, aunque asegura que las tecnologías de información han sido vitales para sobrevivir a esta pandemia, todavía existen espacios para que crezca la libertad y un gran riesgo ante la pérdida de la figura del periodista.

“Por supuesto, todavía siento que se puede tener más libertad. Sin embargo, lo que más me preocupa son las mentiras y opiniones ignorantes causadas por la falta de periodistas profesionales, ya que hoy se tienen mayores oportunidades de difusión que antes. Es imposible evaluar el daño de este fenómeno”, señala.

El periodista, quien lamenta enterarse que México ha sobrepasado el número de fallecimientos de Wuhan y de todo China a causa del Covid-19, explica que la pérdida de seres queridos en su país crea un gran desbalance, al ser una sociedad con fuertes valores familiares.

Sobre el manejo de la pandemia en Wuhan primero y en todo China después, Lin considera que la experiencia china es muy distinta a la de otros países.

“No creo que la experiencia china pueda ser utilizada por el pueblo mexicano. Cuando surgió el Covid-19, China no sabía qué hacer, pero en el proceso se encontraron algunos métodos, que fueron muy efectivos para controlar la epidemia. Pero ¿qué tan alto fue el costo? Aún no se tienen estadísticas. Por el contrario, en el caso de Suecia, ellos no tomaron las mismas medidas de aislamiento de otros países, y la sociedad funciona de forma normal, ¿acaso no es eso bueno? ¿Hubiera podido China hacer lo mismo que Suecia? Puede entonces que en ese caso no se hubiera colapsado el sistema médico de Wuhan, sino todos los hospitales del país. No me lo puedo imaginar”, pondera. “Desde el punto de vista científico, el Covid-19 no es el SARS, es más comparable a la gripe, es decir, que los seres humanos posiblemente tendremos que coexistir con el Covid-19 durante mucho tiempo. Con base en este juicio, el consejo que puedo dar es que se permita a las personas volver a sus vidas anteriores, pero siendo todos mucho más cuidadosos. Los Ministerios o Secretarías de Salud Pública deben mantener un intenso trabajo a largo plazo y, al mismo tiempo, mejorar la capacidad de suministro de los servicios del sistema médico”.

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