Porsche: Un negocio riesgoso

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  • Para la película “Risky Business” se usaron varios modelos 928, uno de ellos incluso termino ‘ahogado’ en el lago Michigan.

ALBERTO BORTONI / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- No hay sustituto para un Porsche. Esa fue una de las frases publicitarias de la marca, y una que inmortalizó Tom Cruise en la película “Risky Business” después de huir a toda velocidad en su Porsche 928.

Para la marca alemana, el 928 fue un verdadero negocio de riesgo. Este fue el primer coche diseñado desde una verdadera hoja en blanco. Sí, Porsche ya había diseñado vehículos antes, pero los modelos de la época estaban basados en componentes compartidos con Volkswagen y el 911 seguía manteniendo una herencia con el 356 que también aprovechaba partes de VW. Así que en la compañía se pensó que un reemplazo para el 911 no vendría mal.

El resultado fue el 928, un coche que decían engañaba al aire con su aerodinámica y es que en 1978, cuando salió, su diseño era realmente novedoso y contrastaba con muchos de los autos de la época.

La configuración de este Porsche era de motor delantero y tracción trasera. La empresa había puesto un enfoque especial en lograr una distribución de peso perfecta. Esto es algo que se le ha criticado mucho al 911, con su motor colgando atrás (no que haga diferencia para entusiastas). Para lograr este balance, la transmisión está colocada en la parte trasera; más cercana al eje posterior que al motor.

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En la película, queda claro que se trata de un coche de lujo; 40 mil dólares es lo que costaba el auto según se enfatiza por el mismo personaje de Tom Cruise varias veces. Se usaron varios de estos coches en el rodaje, incluyendo uno que lamentablemente termina hundido en el lago Michigan.

El auto de la película desapareció por un tiempo, pero un coleccionista se dio a la tarea de buscarlo. Lewis Johnsen tenía 14 años cuando vio la película “Risky Business” en 1983. Pero el auto lo dejó marcado y en el 2005 se dio a la tarea de seguir su rastro; incluso documentó su proceso, que incluyó entrevistar a los productores de la película y contratar a un detective privado. A su compilación de documentos le llamó “The Quest for RB 928”.

Entre lo que pudo encontrar estuvo que los productores realmente consideraron al 911 como el auto para la película. Pero les pareció muy mundano y no lo suficientemente exótico para un hombre de negocios de Chicago. Además se enteró que se usaron cuatro coches en el rodaje y dos más en la post-producción y que ni siquiera eran idénticos. Variaban en años, rines, algunos eran automáticos e incluso colores diferentes.

El auto que se usó en la persecución era el que Johnsen quería. Fue uno rentado, al que no le fue muy bien que digamos, pues sufrió averías en frenos y empaques de cabezas además de algunas otras cosas perdidas.
En realidad el auto que encontró Johnsen no fue este sino el llamado “fill car”, que era uno manual de cinco velocidades. Fue encontrado en California sin funcionar; el dueño realmente no sabía que tenía el coche de la película y lo vendió con más de 160 mil kilómetros en el odómetro y una vida de uso constante.

El 928 fue uno de los autos más rápidos de su era. No era tan deportivo como el 911, ni tan explosivo. Este era un gran turismo, diseñado para andar cómodamente a altas velocidades.

Evidentemente nunca llegó a reemplazar al 911; no es tan fácil destronar al rey. Por algún tiempo el 928 fue olvidado por los coleccionistas, pero eso está cambiando rápidamente; en parte porque aquellos adolescentes de los ochentas hoy lo recuerdan como el auto que los introdujo a Porsche o mejor aún, el auto para vivir aventuras como las de Tom Cruise en “Risky Business”.

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