Avizoran lento despertar del gigante turístico

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Avizoran lento despertar del gigante turístico
  • Despierta muy lentamente este gigante del sureste, en busca de algún milagro sanitario para lograr ser una zona “free-covid” que lo regrese a la vida.

 

ÉDGAR FÉLIX

CANCÚN, Q. ROO.- Es muy lento el despertar del gigante hotelero y restaurantero del sureste mexicano. La fecha fatal del lunes ocho de junio para comenzar las reaperturas graduales, se acerca y sólo el largo camellón del bulevar Kukulkán de 23 kilómetros luce resplandeciente porque las cuadrillas de Fonatur jamás descansaron de darle mantenimiento durante más de 60 días de confinamiento. Los demás espacios se observan abandonados, sucios, con algunas fugas de agua y la maleza crecida.

Hasta ahora, los señalamientos recordándonos la sana distancia o el uso de cubrebocas no han sido colocados en la zona “covid-free”. Los surtidores de gel de alcohol del enorme Centro Comercial La Isla se han secado. “Como nadie viene”, dice la vigilante de la entrada, el sol acabó con todo.

Sobre la avenida Kukulkán, hay dos cuadrillas con maquinaria pesada para reencarpetamiento que trabajan hacia esa zona. La carretera ya tenía baches y se reparan rápidamente. Todos los 646 hoteles tienen colocados conos naranjas o cinta negriamarillas de “zona de obra” que cruzan las entradas principales, para impedir la invasión de autos y personas ajenas.

Algunos 20 empleados han llegado a los otrora gregarios restaurantes Porfirio’s y Harry’s Grill, para hacer labores de limpieza con cloro y sanitizante especial. Han abierto todas las puertas y ventanas porque el lugar apesta por el encierro y debe abrir este próximo 18 de junio, según les dijeron. Desde adentro llega un tufo de humedad, hongos y aire frío muy desagradable.

La estrategia, como todos los otros 500 restaurantes, lounges y bares de la Zona Hotelera es colocar a metro y medio de distancia las mesas y lugares de los comensales, a la entrada un tapete con cloro, uso de cubrebocas y extrema limpieza con cubiertos, platos, vasos; tal como lo estipula la obtención del Certificado en Materia de Protección y Prevención Sanitaria de Instalaciones Turísticas (CPPSIT), de Quintana Roo.

Van estados e IP por más pruebas

En medio de este desierto turístico donde siguen desocupadas 35,590 habitaciones se alza la bien pintada Base Dos de Bomberos del corazón más importante del turismo en México y Latinoamérica, pero la más abandonada, donde el bombero José Román Cruz está entre preocupado e incrédulo “para que las cosas vayan bien” porque aún no ha visto acciones efectivas para declarar esta zona como covid-free.

Menos cuando tres de sus compañeros están convalecientes por la enfermedad. “Ya salieron, afortunadamente”, pero si las empresas hoteleras están trabajando en la capacitación, que lo deben estar haciendo, porque se ve más movimiento de empleados. Cada una debe obtener el famoso CPPSIT y en eso andan.

El abandono de la Base Dos de Bomberos de la Zona Hotelera de Cancún tiene un gravísimo problema, nos dice otro de los agentes que pidió el anonimato porque “hay mucha corrupción en esto y atenta contra nuestras vidas”: solo las bombas de ese camión, para arrojar agua en los incendios, medio funcionan, pero la escalera telescópica no sirve, sólo la traemos de adorno.

El otro camión también está de adorno y los tanques de oxígeno desde hace como siete años siguen sin cargarse. Así que si hay un incendio grave ni cómo apagarlo.

Faltan cinco días para abrir gradualmente la zona hotelera más importante del país y aún no ha perdido su fatalidad de inmovilidad. Despierta muy lentamente este gigante del sureste, en busca de algún milagro sanitario para lograr ser una zona “free-covid” que lo regrese a la vida.

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