Carbones Políticos; Turismo… momento crucial de la epidemia

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Carbones Políticos; Turismo… momento crucial de la epidemia

 

Elmer Ancona

El gobernador Carlos Joaquín González ha tenido que ser muy claro en su mensaje a la población quintanarroense: aunque Quintana Roo está en la fase “muy cercana” a la recuperación económica, aún se vive el momento crucial de la pandemia.

Y no es para menos; hasta hoy, los servicios de salud tienen registrados mil 956 casos positivos de contagio y 363 defunciones; el municipio de Benito Juárez (Cancún) es el que más preocupa, ya que tiene en su haber mil 391 personas con contagio, mientras que 276 han perdido la vida.

Estas cifras, dicen los especialistas en epidemiología, habría que multiplicarlas por ocho para tener un dato más real de la cantidad o el porcentaje de población portadora del coronavirus.

Eso significa que si los quintanarroenses, y muy en especial la gente de Benito Juárez y Solidaridad (Playa del Carmen) no se cuida, la explosividad en los contagios será imparable.

Lo preocupante es que la gente no termina de asimilar el problema; se le ve muy campante por mercados, calles y avenidas sin guardar la sana distancia y sin llevar cubrebocas.

 

Lenta recuperación

Para el Sector Turismo, la recuperación económica será tremendamente complicada por algunas razones de peso, por lo tanto, no hay que ver este panorama de forma tan optimista como lo han planteado las autoridades estatal y federal.

Durante y después de esta pandemia -que va para largo-, pocos tendrán el dinero suficiente para gastarlo en viajes de placer; los empresarios estarán más ocupados en ver cómo van a pagar la nómina de sus negocios y a enfrentar las decenas de casos por supuestos despidos injustificados.

Dudo que los hombres y las mujeres con capital de sobra quieran subirse a un crucero y convivir durante varios días, en reducidos espacios, con cientos de personas que podrían estar contagiadas por el Covid-19.

Nadie, en su sano juicio, tendrá el antojo suficiente para ocupar habitaciones de hotel que han sido ocupadas por personas extrañas, y mucho menos sumergirse en una alberca por muy clorada que se encuentre el agua.

El resto de la población, la de clase media, estará pensando más en el próximo ciclo escolar, en los pagos de colegiaturas, en los pagos de renta o de tarjetas bancarias, en el mantenimiento del auto detenido por semanas en el “garaje” de la casa.

Ya ni se diga de los sectores más desprotegidos de la población que apenas tendrán para sostener a sus familias, ya que muchos de ellos, con toda seguridad, fueron despedidos de sus empleos.

Hasta el momento, de acuerdo con las cifras oficiales de la Secretaría del Trabajo federal, a nivel nacional se ha perdido un millón de empleos a consecuencia del coronavirus.

Y como dijo Andrés Manuel López Obrado apenas este martes, en junio se tocará fondo por la crisis económica que México está viviendo por culpa de este imprevisto contagio.

 

Mayor posibilidad

Quienes tienen mayor posibilidad de irse recuperando lentamente, serán los empresarios de la industria restaurantera, ya que la gente, harta de estar encerrada y de consumir comida simple, optará por disfrutar, en familia, una buena comida o cena fuera de casa.

Les inspirará más confianza ir de “pisa y corre” a un restaurante no aglomerado, donde se guardará la sana distancia entre comensal y comensal, con claros protocolos de sanitización, que encerrarse en una habitación por días.

Además de esta industria, serán las líneas aéreas y de autobuses las que vayan asimilando la “nueva normalidad”, porque la gente tendrá que desplazarse de un lugar a otro no tanto por diversión, sino por cuestiones estrictamente laborales, familiares o de negocios.

Con todo el miedo que les inspire por ser la principal fuente de contagio, subirse a un avión o autobús volverá a ser parte de su vida rutinaria. Deberán arriesgar todo por necesidad.

Al menos por largo tiempo, la hotelería (salvo por asuntos de negocios), los centros vacacionales y parques recreativos de paga, no serán sectores de consumo prioritario para el común de la gente. Lamentablemente.

El sector turístico de Quintana Roo debe comprender, de manera cabal, que la pandemia dista mucho de ser un fenómeno transgresor como lo han sido algunos de los huracanes. Hoy las sociedades, nacional e internacional, viven con miedo al contagio.

Lo que debe quedar claro a todos los que viven en Quintana Roo es que, de ahora en adelante, la vida cambiará radicalmente la forma de convivencia social.

Las industrias hotelera, restaurantera y de transportación, entre muchas otras, tendrán que cambiar, de manera urgente, sus estrategia de campaña y de comunicación para captar a la mayor cantidad de clientes.

De acuerdo con la experiencia internacional que se percibe, las cifras de contagio seguirán subiendo. Eso nadie puede negarlo, y así lo ha reconocido la misma Secretaría de Salud federal.

Más que una “nueva normalidad”, la industria turística deberá interpretarlo como una “nueva realidad”, “nueva visión” o “nuevo entendimiento” que deberán adoptar para crecer… o para sobrevivir.

 

@elmerando