El tren maya, no será tan benevolente

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El tren maya, no será tan benevolente
  • Un grupo de 30 especialistas de diversas disciplinas, ofrece un análisis de lo que representará el Tren Maya, que arrancó su primera fase la semana pasada.

 

RUBÉN TORRES

CANCÚN. Q. ROO.- Empleos temporales o mal pagados, transculturación, migración nacional y extranjera, daños ambientales, afectación de patrimonio cultural y delitos de alto impacto, serán algunas de las consecuencias que traerá consigo el Tren Maya, advierten especialistas.

En un estudio realizado para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), un grupo de 30 especialistas de diversas disciplinas ofrece un análisis de lo que representará el magno proyecto de esta administración federal, que arrancó su primera fase la semana pasada.

Pese a los factores de impacto negativo, también reconocen que será detonante de un polo de desarrollo turístico, principal generador de divisas para los estados de la Península de Yucatán y Veracruz.

Sobre todo, un instrumento geopolítico que competirá con el canal de Panamá en el transporte de carga y mercancías hacia Estados Unidos, Canadá y naciones del Pacífico.

El interés de la actual administración de Andrés Manuel López Obrador, y que será su obra emblemática, tiene como principal objetivo ofrecer a inversionistas del mundo la entrada más fácil al mercado estadounidense, de acuerdo con los tratados de libre comercio binacionales o trinacionales.

Ofertará, además, la infraestructura para el paso de bloques económicos que disminuirán los costos que se pagan por bajar hasta el Canal de Panamá, con que se facilitará el traslado entre regiones estadounidenses, sin que tengan que recorrer el paso de las Montañas Rocallosas.

 

Un análisis científico

El documento: “Territorios Mayas en el Paso del Tren: Condiciones Actuales y Riesgos”, elaborado a petición del Conacyt, se sustentó en el proyecto elaborado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para la proyección del Tren Maya.

De éste, se desprende que para México es necesario el megaproyecto, ideado desde fines de 2019, con la intención de crear una infraestructura, ordenamiento económico y poblacional en el Sur-Sureste, que abarca desde la Península de Yucatán hasta el puerto de Salina Cruz, Oaxaca, pasando por Coatzacoalcos, Veracruz.

De acuerdo con el Fonatur, el Tren Maya tendrá interconexión con el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, con que se aprovechará el sistema de puertos en las costas que van a Puerto Progreso, Yucatán, y hasta Coatzacoalcos, Veracruz.

“Tendrá un impacto de un nivel de tránsito de mercancías nunca antes visto en la región”.

Junto con Corredor Interoceánico, expone el estudio de Conacyt, coincide el trazo con la ubicación de los yacimientos petroleros mexicanos, una buena parte de los mineros, áreas de mayor biodiversidad, el mayor número de endemismos, riqueza cultural milenaria, 44 grupos etnolingüísticos de un total de 62 que existen en México.

 

Los aspectos negativos

El paso del Tren Maya se espera esté completamente, al 100 por ciento, a finales de la administración de López Obrador; recorrerá los estados de Chiapas y Tabasco, compuestos por selvas altas, pantanos y sabanas.

En la Península de Yucatán, impactará en los macizos de selva más grandes y conservados de México y Mesoamérica con áreas de manglar y humedales.

Algunos de esos ecosistemas reconocidos estatal, nacional e internacionalmente como salvaguardas de biodiversidad en flora y fauna, el camino del Tren Maya afectará áreas de conservación con degradación, fragmentación y desforestación, asociadas directamente por la construcción del proyecto.

Entre las áreas protegidas que serán afectadas de acuerdo con el documento: “Territorios Mayas en el Paso del Tren: Condiciones Actuales y Riesgos Posibles” se encuentran: las reservas estatales de Balam Kin y Balam Kú, en Campeche; el Parque Nacional de Palenque y las Áreas de Protección del Cañón del Usumacinta, ambos en Chiapas.

Yum Balam, Manglares de Nichupté y Uaymil, las Reservas de la Biósfera de Sian Ka´an en Quintana Roo; Los Petenes y Calakmul, en Campeche, a las que se debe agregar un alto impacto negativo de ecosistemas que recargan el manto freático en la Península de Yucatán.

Estos serían el anillo de cenotes denominado en 2013 como: Reserva Geohidrogeológica y las selvas de la región de Calakmul, donde las aguas alimentan a seis de las nueve subcuencas hidrográficas de la Península de Yucatán.

Esto, sin olvidar los ecosistemas forestales para la biosíntesis y captura del bióxido de carbono atmosférico.

Ofrece Fonatur mitigar impacto de Tren Maya

Arqueología y transculturación

 En el trazo, de acuerdo con el estudio, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) registró 7 mil 274 zonas arqueológicas de los mil 288 ubicadas en los tramos del tren, asentados a 10 kilómetros de distancia de la vía prevista en ambos lados, lo que tendrá una afectación directa.

Esto así lo establecen en el estudio los 30 especialistas de instituciones públicas de investigación, Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y grupos sociales regionales.

Estimaron que todo se deberá al cálculo de pasajeros y carga del tren que implicaría destrucción irrecuperable de posibles vestigios culturales, daño físico, adulteración o uso turístico excesivo.

El Instituto Nacional de Pueblos Indígenas tiene un censo de 197 localidades indígenas asentadas a un kilómetro de distancia de ambos lados, con un total de 143 mil 866 personas indígenas en un radio de 10 kilómetros del trazo Valladolid-Cobá-Tulum. La cifra es de 665 mil 556 personas en mil 298 localidades.

Otro gran problema será la tenencia de la tierra, resaltado en el estudio que México firmó con el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Destacan que, en el caso de esta obra, no se cumple porque “no se ha hecho público el proyecto correspondiente”.

Se hace énfasis en que la movilidad, afectará profundamente la cultura, identidad de pueblos indígenas y el tejido social de sus comunidades, que va junto con la inseguridad de los Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces (Fibras) que les ofrecieron.

A través de ese mecanismo, los indígenas evitan la expropiación, la tierra es entregada como soporte material y financiero, porque se construirán sobre esas tierras hoteles, condominios, parques industriales o cualquiera otra edificación.

“Ellos no tendrán participación, solo una mínima porción de acciones y sin decisión”, asientan los especialistas.

“Esto alentará la migración y desplazamientos locales, nacionales e internacionales; habrá trabajos principalmente para la construcción con duración limitada, precarios, con baja remuneración y sin prestaciones, por lo que deberán pensar en sacrificar salario por cercanía”.

 

Abandono de la tierra

En resumen, los especialistas arrojan en el estudio que sí habrá generación de empleo, pero principalmente precario.

“No sólo eso, sino que la contraparte será el abandono relativo o absoluto de la tierra y del autoabastecimiento, con el consecuente deterioro en la calidad de alimentación y de la vida”.

Todo este panorama se repetirá en todo el paso y construcción de la vida férrea en sus cuatro tramos de: Palenque-Mérida, Mérida-Tulum, Tulum-Cancún y Escárcega-Mérida.

En el primero, la población total dentro de los municipios por donde pasará el Tren Maya, asciende a 541 mil 915 habitantes, 33 por ciento es indígena, bajo un esquema de pobreza extrema y marginación, carencia de servicios, aunado a problemas de migración ilegal, inseguridad y violencia.

En el segundo tramo, la población por donde se trazo se compone de un millón 358 mil 172 habitantes, 38 por ciento es población indígena, la desigualdad económica es alta entre la población.

El tramo Tulum-Cancún se asienta en la Riviera Maya, con una población de 985 mil 974 habitantes, identificada principalmente por el turismo que recibe 11 millones 500 mil personas anuales, con una derrama económica de 8 mil 851 millones de dólares.

El último de ellos, Escárcega-Mérida, se asienta una población de 373 mil 357 habitantes, en los municipios por donde pasará; 40 por ciento es población indígena, la mayoría de las comunidades son rurales.

“Con alta marginación y pobreza, donde conviven mayas, choles, chontales y tzotziles con migrantes de la Ciudad de México y otros países”.

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