Hallan en Quintana Roo mina de ocre más antigua de América

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  • Arqueólogos subacuáticos encontraron evidencia irrefutable de actividad minera prehistórica en una cueva de Quintana Roo.

Yanireth Israde Gonzalez / Agencia Reforma
Cd. de México, México 03-Jul-2020 .-Arqueólogos subacuáticos y espeleobuzos han encontrado evidencia irrefutable de actividad minera prehistórica en una cueva inundada de Quintana Roo.

Se trata, de acuerdo con expertos de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo AC (CINDAQ), de un contexto arqueológico cuya antigüedad oscila entre los 12 mil y 10 mil años antes del presente, lo que la convierte en la mina de ocre más antigua conocida en América.

En el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, el titular de la SAS, Roberto Junco Sánchez, informó que La Mina (como se denomina al proyecto de investigación) muestra en sus fechamientos -mismos que se definieron mediante análisis en laboratorio- un paralelismo con “Naia”, nombre con el que se conoce al antiquísimo esqueleto de una joven encontrado, en 2014, dentro del sitio arqueológico de Hoyo Negro, ubicado en las cercanías de Tulum.

La Mina, agrega el especialista en un comunicado de prensa, es una continuación de Hoyo Negro, no solo por la relativa cercanía geográfica de ambos contextos, sino porque el primero complementa en gran medida el conocimiento que se tiene acerca del segundo.

Si bien, el descubrimiento de “Naia” contribuyó a la comprensión de la ascendencia, la expansión y el desarrollo de estos primeros americanos, “ahora sabemos que los humanos antiguos no solo se arriesgaban ingresando al laberinto de cuevas para buscar agua o huir de los depredadores, sino que también entraron a ellas para realizar minería, alterándolas y generando modificaciones culturales al interior”.

Lo anterior ha podido constatarse mediante la localización -a lo largo de seis kilómetros de pasajes inundados que no habían sido explorados, ya que permanecían ocultos detrás de restricciones de rocas y estrechos pasajes de 70 centímetros de diámetro- de diversos espacios y acomodamientos de materiales que evidenciaron ser resultado de una arcaica intervención humana.

Hasta el momento, no se han encontrado restos óseos humanos; sin embargo, se localizaron herramientas rudimentarias de excavación, señales -que habrían usado para no perderse- y cúmulos de piedras vinculados con este primigenio quehacer minero. La abundancia de las oquedades con ocre lleva a los expertos a teorizar que las rocas eran, en sí mismas, las herramientas que se usaban para excavar y romper la piedra.

“Ahora podemos imaginarnos a ‘Naia’ -ejemplifica Roberto Junco- entrando a las cuevas por ocre, un elemento que hasta hoy, en comunidades de África, es la pintura corporal inorgánica más usada para crear pigmento rojo. Esto abre la posibilidad de que el mineral tuviera no sólo importancia decorativa sino incluso una carga identitaria, o que se usara para crear manifestaciones artísticas, entre muchas otras hipótesis”.

Un artículo científico, publicado en la revista Science Advances, este 3 de julio, informa a fondo del hallazgo y sus implicaciones académicas.

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