Analizan debilidad y fractura interna en Morena

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Analizan debilidad y fractura interna en Morena
  • Los triunfos electorales y las posiciones políticas que presume el partido Morena contrastan con los grietas internas que lo debilitan.

ÉRIKA HERNÁNDEZ / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- A dos años de ganar la Presidencia de la República, Morena gobierna a nivel estatal al 29 por ciento de la población mexicana, es primera fuerza en el Congreso federal y en 20 legislaturas estatales, además de administrar 7 estados y 15 capitales del País.

Sin embargo, ese poder electoral contrasta con su debilidad institucional y fractura interna, que cada vez se agudiza.

“No tiene unidad ideológica ni programática ni afinidad en términos de simpatías personales, todos se detestan, y lo único que los mantiene juntos es que esperan obtener un pedazo del botín que representa el 2021”, resume el politólogo Jorge Javier Romero.

El fenómeno Andrés Manuel López Obrador permitió a Morena acaparar un gran número de municipios: actualmente preside 381 Alcaldías, de los cuales 371 se renovarán el próximo año, y tendrá la posibilidad de competir por otras mil 553.

No existe liderazgo en Morena.- Pool Moo

En la Cámara de Diputados, sus 254 legisladores, junto con los 79 de sus aliados, le han permitido al tabasqueño aprobar todas sus reformas, planes y nombramientos.

Mientras que en el Senado tiene 60 legisladores, más 17 del PVEM, PES y PT.

Para expertos electorales, en lugar de que Morena capitalizara su poder y se fortaleciera, en los últimos dos años ha minado su credibilidad, fuerza e imagen, confirmando que quienes lo conforman están divididos entre fieles seguidores del Presidente y quienes ven en ese instituto la posibilidad de obtener posiciones políticas.

Víctor Alejandro Espinoza, doctor en Sociología y Ciencia Política, considera que no sorprende la descomposición de Morena, pues López Obrador, en su intento de tejer alianzas para ganar la Presidencia, repartió candidaturas a personajes y grupos que no son afines a él.

Ahora, asegura, esos liderazgos demuestran que no comulgan con la ideología de Morena.
Mientras que otros militantes han evidenciado que únicamente les importa el control del partido, por los frutos que les podría dar.

“Su principal desafío es cómo arreglan la casa para salir en mejores condiciones. La designación de candidaturas será otro momento delicado, del que depende cómo salgan en el 2021.

“Es un partido al amparo de López Obrador, pero a partir del triunfo marcó distancia, y contrario a otros partidos en el poder, no se ha asumido como un árbitro para dirimir los problemas”, indica el investigador del Colegio de la Frontera Norte.

Mientras que Romero, académico de la UAM, considera que Morena no ha logrado crear una institucionalidad propia por la disputa del poder interno, por lo que al tener grupos tan contrarios, parece difícil que se consolide como partido.

“El litigio por el control del partido es tremendo, agudo, no sólo en lo nacional, sino en los estados, además de que las agendas están contrastadas, de grupos casi revolucionarios hasta antiguos priistas y panistas”, dice.

Estima que la pugna irá en ascenso por las candidaturas, por lo que López Obrador tendrá que intervenir, en su “manera semi oculta”, por lo que, ante el desprestigio, Morena dependerá del arrastre que provoque el Mandatario con sus “programas clientelares”.

LOS GRUPOS DE MORENA

Para morenistas consultados, existen tres liderazgos visibles en el partido.

El primero es Gabriel García, ahora coordinador de Programas Integrales de Desarrollo de la Presidencia de la República, y quién encabeza a los lopezobradoristas de hueso colorado.
Los otros grupos son los del senador Ricardo Monreal y de la secretaria general Yeidckol Polevsnky.

En el camino existen personajes que tuvieron fuerza y “ahora juegan solos”, como el ex dirigente Martí Batres, así como quienes disputan una posición, como Mario Delgado.

De acuerdo con los morenistas consultados, el grupo del Canciller Marcelo Ebrard no está involucrado en la pugna interna, por lo que se prevé que en el momento clave negociará directamente con el Mandatario sus candidaturas o cargos.

Al dirigente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, no se le etiqueta con alguna tribu, por ello se le consideró como un liderazgo que podría darle un respiro al partido.

Sin embargo, en su intento por posicionarse como dirigente ha ganado más descalificaciones y críticas, incluso del propio López Obrador, quien se molestó porque el dirigente morenista cuestionó la austeridad del Gobierno federal y propuso endeudamiento ante la crisis económica.

Ramírez Cuéllar afirma que le ha dado voz al partido, sin embargo parece que nadie lo oye, sus propuestas sobre Estado de Bienestar no tienen eco en sus grupos parlamentarios, por el contrario, son descalificadas.

Justo cuando este partido cumple dos años del triunfo electoral, tendrá que decidir cómo resolverá la renovación de su dirigencia: intensificado su ruptura o pactando una tregua.

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