Viajar para encontrar la paz

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  • En Tulum ofrecen posibilidades de vivir rituales con el consumo de peyote para encontrar la paz.

STAFF / AGENCIA REFORMA
CIUDAD DE MÉXICO.- La agitada y estresante vida citadina ha propiciado el resurgimiento de una variada oferta de experiencias que buscan romper con esta dinámica y proveer un escape temporal. Prácticas como el yoga, la meditación, la medicina y terapias alternativas promueven la sanación interior, el cuidado de la salud física y mental, son expresiones de espiritualidad que incrementan los niveles de bienestar y salud.

La Secretaría de Turismo de México define turismo espiritual como viajes a destinos donde la motivación primaria está dada por aspectos de carácter religioso, manifestadas principalmente en peregrinaciones o viajes con una connotación claramente asociada a una expresión de fe.

Alrededor del mundo existen destinos que ofrecen paz interior, misticismo y tranquilidad en un ambiente de quietud. La apropiación y exotización de prácticas procedentes de Oriente y grupos indígenas de América tiene su origen en el movimiento hippie de la década de los sesenta, y gradualmente han sido integradas al estilo de vida, lo que ha propiciado el florecimiento de una extensa industria internacional de salud holística y naturismo.

Destinos como Tulum en el Caribe mexicano, han generado una extensa oferta de centros de yoga y meditación, spas y temascales. Sitios como Tepoztlán, Morelos, se especializan en ofertar retiros de meditación, yoga y gastronomía saludable.

A nivel internacional, lugares como India, Tailandia, Malasia, Laos, Camboya Vietnam o Perú se han convertido en sitios que incitan a la reflexión, e introspección, que generan una experiencia de paz e invitan a sus visitantes a emprender también un viaje al interior de sí mismos.

Y aunque lo espiritual no está peleado con la religión, muchos viajeros consideran las visitas a El Vaticano, la ciudad sagrada de Jerusalén, -que reúne importantes sitios religiosos para musulmanes, cristianos y judíos-, el Tíbet o Arabia Saudita como espacios donde encuentran manifestaciones físicas de su fe que les permiten confirmar sus creencias.

Otra forma de ejercer este turismo espiritual es a través del consumo de sustancias psicotrópicas vinculadas a cosmovisiones indígenas. En Sudamérica, localidades como Iquitos o Cusco en Perú, se han convertido en destinos internacionales de turismo de Ayahuasca, una bebida tradicional consumida por algunos grupos indígenas del Amazonas que produce intensas experiencias psicológicas.

En México, sitios como Real de Catorce y la Reserva Natural de Wirikuta, en San Luis Potosí, ofrecen la posibilidad de vivir ceremonias rituales de consumo de hikuri (o peyote) vinculadas a la cosmovisión Wixárika.

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