WAYEB POLÍTICO; Periodismo, la luz en el caos y los ladridos

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WAYEB POLÍTICO Periodismo la luz en el caos y los ladridos

 

 

ÉDGAR FÉLIX

Recientemente la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), fundada por el admirado Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, con el apoyo de Cementos Mexicanos en ese entonces, ha contribuido al desarrollo positivo del “oficio más bello del mundo” durante los últimos 15 años. Últimamente puso en marcha un pequeño ejercicio para periodistas de acertar cuáles no y cuáles sí son “fake news” de 10 “noticias”.

Además, de lúdica esta forma de mostrarte como periodista, no porque egresaste con diez de alguna prestigiosa universidad o trabajas en un renombrado periódico, te pone a prueba en conocimientos e información y hasta en esa difícil forma de mirar con énfasis y ver con crítica todo lo que acontece a tu alrededor. Es decir, los cinco sentidos del periodista que no se aprenden en los libros sino en el fogueo diario, ético y sincero, de las redacciones y la investigación sincera.

Es fácil decirlos de corridito esos cinco sentidos: estar, ver, oír, compartir, pensar, pero tan difíciles, casi imposibles, ponerlos en práctica, sino entendiste tampoco la máxima de este gran periodista polaco, Ryszard Kapuscinski, autor del lienzo fresco literario del África ardiente intitulado Ébano: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”. Y si estos cinco principios los combinas con la multicitada frase de Gabriel García Márquez, llegan muy pocos con vida: “La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el ruido al moscardón”.

Muy pocos pasan la prueba de la sinceridad en el periodismo, más en estos tiempos convulsos. Ser sincero consigo mismo es una exigencia indispensable de este oficio, todo lo demás es imagen y máscara porque tarde o temprano saldrá a flote como ahora observamos con el periodismo mexicano sustentado en la corrupción, la componenda y la creación de fuegos artificiales con depósitos bancarios millonarios cada quincena. Aún no me repongo de los ladridos, literal, del conductor José Cárdenas o los descarados bulos de Gómez Leyva, López Dóriga y Riva palacio. Nada nuevo bajo el sol.

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Actualmente, en esta profesión pierdes la inocencia pero ganas sinceridad, autenticidad y compromiso. Bien lo dice la periodista Guadalupe Lizárraga, quien últimamente ha estado en el fuego soterrado por descubrir la farsa del secuestro de la señora Wallace y se encuentra destejiendo el enramado de las investigaciones hechas libros de Anabel Hernández: “No me desgasto. El periodismo es para hacer justicia, si no no sirve. Y en ello va la vida y libertad de las personas que fueron calumniadas o ignoradas por Anabel Hernández. La transformación de México tiene que ser de raíz, y nuestro pueblo tiene que abrir los ojos a la verdad”.

A la mayoría de los periodistas que cito en este artículo los conozco personalmente, hemos estado en las mismas redacciones y por algún tiempo tuve el privilegio de laborar directamente con Gabriel García Márquez en la redacción de la revista Cambio, hace ya varios años. Retomo este tema porque últimamente he visto cómo los “prestigios” de algunos de ellos comienzan a desmoronarse, a caer como castillitos de arena.

Ladran, en el sentido más puro, porque no les queda ni una gota de credibilidad. Ladran, porque están heridos por la verdad.

Hemos llegado al fondo de la cañería donde salpican, manotean y se retuercen furiosos, propagando insultos, mentiras y todo lo que se encuentra en ese su infiernillo que ellos mismos se crearon. ¿Quién dijo que la transición del país sería fácil? Aún falta mucho veneno y difamaciones por destilar y aventar contra quienes les quitan el cascabel, el chayo y la máscara.

Recientemente, por ejemplo, Alfredo Jalife Rahme, quien ha sido denunciado por lavado de dinero en La Jornada, utilizó su cuenta de Facebook para pegarle a Guadalupe Lizárraga aduciendo que el esposo de la periodista es un narcotraficante en Los Angeles, California, donde reside Lizárraga. Ladra, textual: Es “una vividora de un pasquín de undécima Los Angeles Press que ha sido señalada por varios conductores”. Insultos innecesarios del doctor Jalife, a quien entrevisté varias veces en la cabina de la “B” Grande de México.

Guadalupe Lizárraga
Guadalupe Lizárraga

Otro que se le ha ido al cuello, es Vicente Serrano, titular de Sin Censura, quien la llamó “sicaria” por su entrevista con el capitán de infantería Vladimi Ilich Malagón Rendón, quien denunció a Serrano por pedirle 10 mil pesos para publicar su denuncia sobre los nexos de Javier Lozano Alarcón con el Cártel de Sinaloa, en enero de 2020.

Tanto de Jalife Rahme como de Vicente Serrano, la periodista Lizárraga los acusa de que “guardaron silencio sobre la complicidad del ex secretario del Trabajo, Javier Lozano, con el Cártel de Sinaloa y de las torturas del capitán Malagón por sus denuncias. Información que ya se encuentra en la Secretaría de Gobernación, con Alejandro Encinas Rodríguez, y en la Fiscalía General de la República, en la Unidad Especializada contra la Tortura”.

Lizárraga vive un infiernillo por sus investigaciones. Desde hace algunos años la he seguido y ella colaboró en El Horizontal, diario digital que fundé y dirigí. Desde entonces traía el tema de la señora Wallace, quien la ha increpado físicamente y hasta la agredió a golpes cuando Lizárraga daba una conferencia.

Últimamente publicó una entrevista con George Khoury, a quien calificó Anabel Hernández, en uno de sus libros como “narco-antrero”, pero quien tiene, asegura Lizárraga, un reconocimiento de inocencia por el grupo de trabajo de la Detención Arbitraria de la ONU, desde 2017, y por la Segob, en 2019.

Por ello, Guadalupe Lizárraga denuncia ahora que “la periodista Anabel Hernández no ha corregido sus libros ni se ha disculpado con las víctimas que aún siguen en prisión por inexplicables motivos”. Usted puede seguir este caso en redes con las etiquetas  #ElFalsoCasoWallace y #AnabelHernandez.

Pero estos son solo algunos casos controversiales del periodismo mexicano, actuales. ¿Cuáles son bulos  o “fakenews”? Volvamos al comienzo de este artículo. Aquí es cuando un periodista se pone a prueba, aplicar esos cinco sentidos. Es cuando el periodismo es necesario en este ambiente propagado por el caos y la desinformación. Un ambiente alimentado por los mismos autores de siempre. Difama que algo quedará, insulta, ladra.

Hoy, más que nunca, es necesario el periodismo para quienes andan preguntando por ahí que nuestro oficio fue superado por la era digital, porque ahora todos los ciudadanos pueden informar en tiempo real. Pero estar, ver, oír, compartir y pensar, hacen la gran diferencia en esta convulsa época cuando muchas redacciones tienden a “desaparecer”.

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