Resisten desalojo por el Tren Maya

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Resisten desalojo por el Tren Maya
  • Un total de 300 casas de barrios Camino Real, Santa Lucía y La Ermita, en Campeche, están bajo amenaza de ser desalojadas por Tren Maya.

JORGE RICARDO / AGENCIA REFORMA

CIUDAD DE MÉXICO.- “Antes de que llegara el tren maya, mis antepasados ya estaban aquí. Así que no somos arrimados, nosotros llegamos primero”, dice Lourdes Ganso Rivera, del barrio Camino Real, en el centro de la ciudad de Campeche. Como prueba de ello, muestra un documento oficial de 1813, de la Nueva España, dirigido a su tatarabuelo Clemente.

En 1898, afirma, el tren que iba de Mérida a Campeche pasó junto a la casa donde vive. Así que, afirma, no entiende por qué ahora con el Tren Maya quieren desalojarla.

La de ella y otras 300 casas de los barrios Camino Real, Santa Lucía y La Ermita están bajo amenaza de ser desalojadas y reubicadas en otra zonas para ampliar la vía del viejo tren de carga, que pasa una o dos veces por día a baja velocidad, y dar lugar a uno nuevo de turistas y de carga a 160 kilómetros por hora. El proyecto, afirman, requiere librar 15 metros de cada lado de las vías.

Hace 11 meses se agruparon en el colectivo “Los tres barrios” y el 17 de abril interpusieron un amparo contra el desalojo. El 6 de mayo, el Juzgado Primero de Distrito les dio una suspensión provisional.

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“Hace diez meses yo era una ama de casa cualquiera, ahorita soy una persona que está defendiendo su hogar”, asegura Lourdes, de 59 años.

El fallo definitivo, les han informado, se dará el 13 de julio, aunque ya se pospuso una vez, el 15 de junio. Los pobladores aseguran que fue porque el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), responsable de la obra de 150 mil millones de pesos y mil 525 kilómetros que atraviesan la península de Yucatán, no entregó la información requerida.

Los inconformes acusan que el Fonatur no ha sido claro. Por ejemplo, aunque no les ha hecho ninguna oferta sobre el desalojo ya concesionó la construcción del tramo desde Escárcega, en Campeche, hasta Cancún, Quintana Roo, a la empresa Carso de Carlos Slim.

También pagó un estudio de viabilidad al Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), el cual resultó favorable. Los pobladores aseguran que el personal de la ONU los presiona para aceptar el desalojo, y que, a pesar del amparo, la constructora, realiza mediciones del terreno con personal disfrazado de trabajadores de Telmex, también de Carlos Slim.

“En esta casa se votó por (Andrés Manuel) López Obrador, sin pensar que iba a atropellarnos”, lamenta Lourdes Ganso.

Guadalupe Cáceres, una vecina del Barrio de Santa Lucía, de 63 años, tiene documentos de su terreno desde 1893 y también “agradecimiento” a su familia por haber “donado” en 1938 una parte de su terreno para un entronque de las vías del tren.

“Somos cinco generaciones las que hemos vivido aquí, desde hace 128 años. En 1938, a instancias del general Lázaro Cárdenas, hicieron el tendido de vías y no nos dieron un centavo porque según fue un donativo. Ahora, 82 años después nos quieren quitar toda la casa y no lo vamos a permitir”, señala.

El 2 de febrero, cuando el Presidente López Obrador visitó Campeche, Los tres Barrios le entregaron una propuesta para que la ruta del Tren Maya se reubicara fuera de la ciudad, pero a la fecha no han tenido respuesta. Sólo la amenaza de que serán desalojados.

“El 28 de marzo vinieron los de la ONU y dijeron que el Tren va por que va. Luego, a pesar de la pandemia de Covid, comenzaron a hacer encuestas y todavía la semana pasada, a pesar del amparo, vino aquí gente de Telmex a medir el terreno”, afirma.

Los pobladores han colocado afuera de sus casas cartelones que piden la reubicación de las vías y que no destruyan sus casas. Muestran fotos en blanco y negro de sus abuelos que ya estaban en esa calle hace años.

Doña Guadalupe ha escuchado que el Gobierno ofrece volverlos socios del Tren porque cambiar la ruta saldría muy caro. “Dizque nos quieren volver accionistas ¡yo no quiero ser accionista de nada, señor!, asegura vía telefónica desde su casa, donde vive con sus dos hijos.

“Nosotros no somos gente ‘popof’, como diría el Presidente, somos gente que todos los días se levanta buscando el pan. Tampoco somos invasores, somos colonias consolidadas con agua y luz, que estamos aquí desde hace 200 años”, sostiene.

Promesa incumplida

El 9 de noviembre, en su visita a Quintana Roo, el Presidente aseguró que cancelaría la obra si comenzaban los amparos.

“Si es así, mejor no la inicio, porque yo no voy a dejar una obra inconclusa”, dijo; sin embargo, la ha continuado a pesar de las acciones legales, incluso a pesar de la pandemia de Covid-19.

A solicitud de la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinba y otros colectivos, en mayo la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) solicitó al Fonatur parar las obras del Tren, pero entonces el Gobierno argumentó que lo que se hacía era una restauración de las anteriores vías y siguió adelante.

“Al Gobierno no le importa la ley ni exponer a la población al Covid”, acusa Rusel Peba, de la Asamblea Maya. Los activistas llevaron su queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El Consejo Regional Indígena y Popular Xpujil, en Campeche, consiguió en enero una sentencia definitiva contra la ejecución del Tren Maya debido a que no se cumplieron los requisitos para una consulta legal, aunque su abogado dice que aún falta dictar sentencia.

“No se ha podido avanzar más en la judicatura por la pandemia y ahí es donde se ve que el poder judicial actúa muy a favor de la obra. Porque mientras dice que no puede avanzar con nuestro tema, permite que las obras del Tren sigan avanzando”, afirma Romel González, coordinador de desarrollo del Consejo.

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