Wayeb Político; Carlos Joaquín, cambiar sobre el camino

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Wayeb Político; Carlos Joaquín, cambiar sobre el camino

 

 

ÉDGAR FÉLIX

Las herencias no siempre son buenas.

La juventud del Estado de Quintana Roo es desafiante para todos los que llegan a comandar sus estructuras burocráticas donde cada quincena cobraban 25 mil personas por diversas labores y quehaceres de atención a la ciudadanía. ¿Cómo saber quiénes justifican salarios, posición, efectividad y atención? Pues esa ha sido una larga labor que emprendió el gobernador desde el primer día de su gobierno.

Carlos Joaquín González, desde el comienzo de la administración, denunció la existencia de cuatro nóminas por donde circulaban hacia un determinado número de personas algo así como 250 millones de pesos al año. Algunos días después de tomar las riendas del gobierno del Estado, el titular del Ejecutivo encargó al oficial mayor Manuel Alamilla Ceballos reorganizar y hacer más eficiente el enorme aparato burocrático de 25 mil personas. Así fue, hasta que decidieron desaparecer ese eslabón.

La Oficialía Mayor ha sido en muchos gobiernos estatales la caja chica. En ese escalafón burocrático, basta con ver las abultadas y millonarias nóminas que otros gobiernos estatales tienen, se encuentran los aviadores y el mayor lavado de dinero. Muchas asesoras financieras de las administraciones públicas fueron cargando en esa parte los pagos de favores y los proyectos políticos en ciernes.

Cuando los gobiernos eran unipartidistas, omnipresentes y cerrados, esas prácticas funcionaban, eran necesarias para mantener el orden político y primordial para el corredor de componendas y negocios. Pero los tiempos han cambiado, así que la transparencia del manejo de recursos, además del buen manejo del erario, son la exigencia social para comenzar una carrera política contemporánea.

Esa herencia como papa caliente llamada oficialía mayor que llegó a las manos del gobernador en los primeros días de su gobierno fue poco a poco sofocada y desapareciendo, hasta que hace algunos días Carlos Joaquín González determinó deshacerla. Con ello, además, se suma a las estructuras planteadas por el Gobierno de México.

Gobernador Carlos Joaquín
El gobernador Carlos Joaquín realiza nuevos nombramientos e instruye cambios en la estructura administrativa del Estado

Una consulta de la nómina de la Oficialía Mayor del Gobierno de Quintana Roo nos revela que todavía durante 2019 tenía una nómina de ochenta personas, las cuales devengaban ingresos mensuales de la siguiente manera: 29, obtenían entre 4 y 16 mil pesos; 23, de 16 a 28 mil pesos; seis, de 28 a 40 mil pesos; otros seis, de 40 a 52 mil pesos; cuatro, de 64 a 76 mil pesos; nueve, de 76 a 88 mil pesos; dos, de 88 a 100 mil pesos; y, uno, con ingresos mensuales que fluctuaban entre 112 mil y 124 mil pesos.

En 2020 esas 80 personas se redujeron a 32 trabajadores contratados por honorarios en la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado de Quintana Roo, con montos inferiores, hasta su desaparición en los primeros días de julio.

Unos días posteriores a la toma de posesión del gobernador Carlos Joaquín González, el oficial mayor, Alamilla Ceballos, declaraba que la nómina más variable era la de honorarios porque cada quincena era diferente. Lo que hemos hecho ahora es tirarla al piso; es decir, se cortaron la gran mayoría de esos y solo se realizan los que sí trabajan y cobran por honorarios”.

Pero no solo depuraron la nómina de honorarios que era brutalmente millonaria y gorda de aviadores en otros años, sino que el gobernador Carlos Joaquín decidió desaparecer la Oficialía Mayor y trasladar esas funciones, para volver eficiente esa parte importante de los gobiernos, a la Secretaría General, en la que se concentrarán ahora los análisis, asesorías, estudios y realización de programas estratégicos para el buen desempeño de la administración.

Las oficialías de los gobiernos de los estados se convierten en esa caja chica que debe desaparecer para lograr un gobierno competente en el manejo de los recursos públicos. El gobernador Carlos Joaquín dio el primer paso y puso ejemplo de cómo reestructurar un gobierno para que funcione mejor.

Andrés Manuel López Obrador

Hay que recordar que en la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público controlará el gasto del presupuesto que realicen las instancias de gobierno federal y también se encargará de todas las compras y adquisiciones, lo que no ocurría en administraciones anteriores.

Con la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, desapareció la figura de Oficial Mayor de las Secretarías de Estado y en su lugar funcionarán las Unidades de Administración y Finanzas, —a cargo de Hacienda— que distribuirán los recursos en cada dependencia.

Pero hay tres excepciones: la Secretaría de Defensa Nacional, de Marina y Hacienda, que conservarán el puesto de Oficial Mayor. Los cambios administrativos impactaron en tres ámbitos, el primero: las dependencias ya no realizarán sus propias compras, como ocurría a través de la Oficialía Mayor. Ahora lo hará directamente la Secretaría de Hacienda, en una intención de evitar burocracia y, sobre todo, corrupción, según argumentó el nuevo gobierno federal.

Estas modernas estructuras de gobierno funcionan en muchas administraciones del mundo, como Francia, Estados Unidos, Argentina, Uruguay, Chile, donde las “cajas chicas” y el “pago de favores políticos” se concentraban en las oficialías. Quintana Roo es el primer gobierno estatal en México que desaparece ese eslabón de administraciones basadas en estructuras de corrupción y componendas, para que no nos pase de noche esa buena medida.

Estamos tan concentrados en la pandemia del Covid-19 y la crisis económica, social, contemporánea que se nos pasa la investigación de asuntos importantes para evaluar los gobiernos actuales. Si otros siguieran el ejemplo del gobernador Carlos Joaquín, otro gallo cantaría en el país en materia de eficiencia y democratización de las administraciones públicas mexicanas.

 

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