Carbones Políticos; Quintana Roo… un complicado escenario

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Desestima Carlos Joaquín semáforo rojo federal

 

Elmer Ancona

El gobernador del estado, Carlos Joaquín González, no la tiene nada fácil; tal parece que se le está complicando el asunto social en el estado, casi todo, a causa de la pandemia. ¡Hasta él resulto contagiado!

Los casos de contagio en la entidad se están disparando, el rebrote detonó de un momento a otro y ha intentado aplicar “mano dura” contra algunos presidentes municipales que no hacen nada bueno por la gente que gobiernan.

Los municipios del sur, los más desobedientes a las indicaciones que están dando las autoridades sanitarias para controlar el coronavirus, se pasan por el arco del triunfo la sana distancia, el confinamiento y otras medidas que se han planteado para controlar lo que cada vez parece más incontrolable.

La gente de estos municipios, tanto los lugareños como los turistas, todavía creen que el Covid-19 es una cosa de juego, y siguen bromeando, mientras cientos de personas se enferman todos los días y muchas de ellas mueren intubadas.

Esto, por supuesto, no es algo privativo de Quintana Roo; también sucede en Yucatán, donde el gobernador Mauricio Vila Dosal no sabe qué hacer para despertar la conciencia de sus gobernados.

Ahí el caso es mucho más crítico, ya que –ahora sí-, se ha tenido que convertir el majestuoso Museo de la Cultura Maya en un hospital ambulante, ante la escasez de camas que prevalece en los hospitales.

Son prácticamente nueve estados donde el rebrote de los contagios se ha disparado considerablemente; el mismo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dijo no entender cómo es que en Quintana Roo y Yucatán cambió de manera drástica el panorama.

 

El sector turismo

Los hoteleros, restauranteros, inmobiliarios y empresarios de diversos giros, en sus conferencias de prensa, están pidiendo a la gente que tome conciencia del asunto.

Saben bien que si este semáforo vuelve a tomar el color rojo, las consecuencias económicas para los quintanarroenses serán no difíciles, sino catastróficas en todos los sentidos.

Y eso que apenas se dio el llamado de atención o de alerta por parte del gobierno del estado, exhortando a guardar y respetar el orden para no tomar acciones gubernamentales más drásticas.

Tal parece que a Carlos Joaquín González no le temblará la mano para detener esto que ya se perfila como un escenario muy negativo; las empresas en el estado siguen cerrando, los despidos injustificados están a la orden del día, los negocios están quebrando.

Algo tiene que hacer el gobernador para corregir a los incorregibles; cualquiera se preguntará qué es lo que está pasando para que esto siga creciendo. La respuesta es simple: en las empresas y familias se ha debilitado la disciplina.

En los espacios públicos cada vez se ve a mayor número de gente -muchos de ellos sin cubrebocas-; en los parques y jardines, niños, adolescentes y jóvenes se divierten a lo grande sin cuidar las formas.

Por cierto, a los padres de familia habría que recordar lo que las autoridades federal y estatal han estado diciendo: el número de contagios y muertes en jóvenes y adolescentes es cada vez mayor.

De las empresas ni qué decir; da pena ajena saber que hay muchos centros de trabajo concurridos, agolpados con trabajadores que no guardan la sana distancia, que no usan cubrebocas, que no se asean las manos con antibacterial.

“¿Yo usar cubrebocas? ¡Si me voy a morir, ya Dios dirá!”; “Mira, en esta empresa que cada quien se cuide como quiera”, dicen algunos empresarios que no hacen nada para proteger a su personal.

Las crónicas laborales que se escuchan por todo el país a través de los medios de información, generan sorpresa.

Los inspectores de la Secretaría del Trabajo que hacen visitas domiciliarias para corroborar que en las empresas se cumplan las normas sanitarias, no dan crédito a lo que ven. Por eso, también, el cierre de tanto negocio.

En tanto los “patrones” no pongan orden dentro de su propia casa empresarial, esto no se va a detener, los contagios y muertes seguirán aumentando y tendremos gobernadores cada vez más desesperados.

Avalan dura sanción contra desobediencia

Una mano dura…

Así como Carlos Joaquín González, muchos otros gobernadores se deben ver más firmes, incluso más drásticos, para proteger a su población. Mauricio Vila Dosal casi aplica un “toque de queda” en Yucatán, ante su visible desesperación.

Las pandemias (a diferencia de las epidemias) afectan a gran parte de la población; los especialistas hablan hasta de 80 por ciento de gente contagiada, sin deberla ni temerla.

Por eso es “pandemia”, porque afecta a “todo el pueblo” (su salud, economía, producción, su ánimo) ¿Cuánto tiempo más necesitaremos para comprenderlo?

 

@elmerando