Wayeb político; Hermelinda Lezama, cada vez más verde, azul y tricolor

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Wayeb político; Hermelinda Lezama, cada vez más verde, azul y tricolor

 

 

ÉDGAR FÉLIX

Y no es por una posible falta de oxigenación del uso constante de cubrebocas obtener ese envidiable color verde azuloso tricolor de la alcaldesa de Benito Juárez, Hermelinda Lezama, sino por la forma y las disposiciones de sus acciones de gobierno aplicadas en Cancún; cada vez le salen mejor las leyes coercitivas, anti derechos humanos y anti libertades esenciales, como arrestar con 36 horas de cárcel o multas de mundo rico en país pobre para quienes no usen cubrebocas en la vía pública. Igualito que los gobiernos del verde, panistas y priistas del país. Todo por la fuerza.

De milagro la “morenista” no firmó la carta junto con nueve gobernadores panistas y priistas pidiendo la renuncia del subsecretario Hugo López-Gatell. Tal vez no la consultaron o de plano le dio un poco de pena confrontar las posiciones del CEN de Morena y al Presidente de la República.

Este fuerte bloque de nueve gobernadores, al que no pertenecen Carlos Joaquín, de Quintana Roo, ni Javier Corral, de Chihuahua, han fomentado una serie de medidas coercitivas y autoritarias en sus entidades, como en Jalisco y Aguascalientes, donde murió una persona por abusos policiacos, por no usar cubrebocas en la vía pública.

Junto a esta corriente de panistas y priistas, los cuales han fundado una fuerte oposición al presidente Andrés Manuel López Obrador porque consideran que el Estado debe castigar, imponer y aplicar leyes (como lo han hecho en sus entidades) de cárcel y pagos a la hacienda estatal o municipal a quienes no cumplan con las disposiciones para evitar la propagación del Covid-19, se suman alcaldes morenistas como el de Toluca, en el Estado de México, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, o de Marco Antonio Cruz Cruz, del ayuntamiento mexiquense, Tultepec.

¿No se habrá enterado doña Hermelinda de la reciente reunión de alcaldes de Morena para definir posiciones estructuradas de gobierno frente al grave problema de salud por la pandemia del Covid-19? Yo creo que no. En ese encuentro el presidente nacional de ese partido, Alfonso Ramírez Cuéllar, acordó junto con 180 alcaldes morenistas de todo el país construir un programa municipalista y una coordinación de autoridades municipales, porque “existe una deuda con la figura del municipio causada por las insuficiencias estructurales que han limitado las acciones gubernamentales”.

Es decir, decidieron respaldar al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador “que encabeza un esfuerzo sin precedentes para preservar la salud y la vida de los mexicanos, basado en el conocimiento científico y las recomendaciones de los organismos internacionales”. Es decir, evitar medidas coercitivas como las aplicadas por gobiernos panistas, priistas y del verde.

Fue muy claro el mensaje de Ramírez Cuellar: “los municipios y alcaldías fortalecerán acciones de prevención y apoyo a la población que permitan disminuir los contagios y evitar la pérdida de vidas”. Así que Ramírez Cuellar dijo que ante la pandemia, las y los mexicanos nos mantendremos unidos y solidarios. “Rechazamos a los que lucran políticamente con dolor humano y la enfermedad de la gente. A los que en lugar de sumar dividen y siembran mentiras”. Así de claro.

Wayeb político; Hermelinda Lezama, cada vez más verde, azul y tricolor

Pero no, doña Hermelinda Lezama, quien no sólo trae consigo escándalos de corrupción sino, ahora, de insurrección ante el poder federal, la dirigencia nacional de su partido y en una de esas contra el “vociferador del Covid-19”, como le llaman los anti AMLO, López-Gatell. Faltaba más.

Es interesante observar cómo la alcaldesa de Benito Juárez va transformándose, al estilo Lilly Tellez, para voltear sorprendida de las “atrocidades de Morena”, partido con el que llegó al poder, para regresar al “orden y garrote”. Ni el gobernador morenista de Puebla, Miguel Barbosa, digno representante del autoritarismo ha aprobado leyes semejantes, mejor aclara en su Twitter: “La estrategia que hemos seguido en Puebla es mantener una posición de disciplina social que recomendamos, no podemos establecer medidas restrictivas a las libertades, que atenten contra los derechos humanos y las garantías individuales”.

Pero hay que entender que Hermelinda Lezama no llegó a la candidatura de Morena con un activismo ni con un pasado comprometido con la militancia o, al menos, el pensamiento de la izquierda mexicana sino con el oportunismo de brincar como locutora a candidata por un partido que, sabía, le garantizaría su llegada por el “efecto AMLO” de pechito al palacio municipal. Esa facilidad que dio el partido del presidente López Obrador creó fenómenos como el de Lilly Tellez y ahora el de Hermelinda Lezama. Por cierto, ambas muy parecidas.

Un gran problema para Morena, como también la otra alcaldesa de Solidaridad, Laura Beristain, quien ahora está convertida en todo lo que criticó. Pero esta es otra historia.

La llegada de Alfonso Ramírez Cuellar, un militante histórico de la izquierda mexicana desde el Partido Socialista Unificado de México, ex dirigente estudiantil y fundador de El Barzón a la dirigencia nacional de Morena, es un claro mensaje para estos neo chapulines políticos sin experiencia ni preparación. Qué podría pensar del oportunismo de la alcaldesa de Benito Juárez, porque, como ella, hay varios diseminados en el territorio nacional, como el de Toluca. El gran reto que ahora se plantean es acabar con estos cuadros que ahora les está causando serios problemas en la permanencia o no de Morena como partido político gobernante. O dejar que la manzana se pudra.

Llegar al poder fue muy difícil para el partido de AMLO porque tuvo que aceptar cuadros fuera de foco, a personas que a lo largo de su carrera política no se han distinguido de abanderar causas justas, porque si bien vivimos tiempos en donde las ideologías partidistas se han revuelto lo más salvable es que sean congruentes con causas democráticas, pero autorizar leyes coercitivas y autoritarias es una muestra excesiva de falta de compromiso y justicia social. Qué decir de la galopante corrupción.

El presidente López Obrador no puede ser incongruente con sus llamados a acabar con la corrupción, ni tampoco con todos esos discursos dirigidos a las tesis republicanas de austeridad y buen gobierno democrático, cuando en el seno de su partido tiene bajo la sombra a alcaldesas como Hemelinda Lezama despachándose con la cuchara grande de la impunidad y la prepotencia en el ejercicio del poder.

Una alcaldesa de Benito Juárez más cercana a las tesis del neoliberalismo y de los conservadores que tanto crítica López Obrador, y con un gran parecido en cuanto a intereses empresariales de la mexiquense Citlali Ibáñez Camacho, alias “Yeidckol Polevnsky Gurtwitz”, quien ni el nombre tenía de cierto.

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